Un día era un día era un día

 


Crisis, de crisol, mi humor
Vulcano envilecido,
te alzaste vengativo
tras tu violenta caída,
canalizando tu ira
con fuego, sudor y forja
en el arte de la muerte
por en el Olimpo verte
pese a tus manos callosas:
desterrado “por deforme”,
te afeaste por volver.
¡Con su sesgada mirada
no tintes tu plural alma!
Canta “Me gritaron negra!”,
con Victoria, en su lugar:
del amo las herramientas
no haremos nuestro hogar:
repetir la Orestíada,
las cadenas de revancha,
hemos por fuerza de evitar.





Aster desarreglo al viento
Tus y mis dendritas fractales
expuestas a la intemperie:
no me escondes tus vaivenes,
no te oculto mis pe(n)sares:
al alcance de todo roce
(sea árido o gran goce),
al paso de cualquier mirada
(nos sea o no deseada),
ahí bailamos la jarana
(la vida misma de-rramada).

(bocetados el 2 de abril, retomados y cerrados el 5) 

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