Decide tu propia historia: reinterpretando y ampliando el mito de la cueva de Platón
I Era una persona joven, muy joven, demasiado joven como para poder ser presa de la costumbre, su ignorancia y sus cadenas. Las esposas le iban grandes, muy grandes, demasiado grandes como para poder encerrarla en ningún lugar y cohibir así su curiosidad infinita. Llevaba muchos días, muchísimos días, demasiados días observando la misma lóbrega e ininteligible pared como para no repudiarla. Sus padres l@ consolaban diciendo que era natural, que con los años se acostumbraría y entendiera entonces el complejo mundo de los adultos. Pero a aquel cándido personaje le sabían a muy poco esas palabras; le resultaban completamente insulsas y vacías. No podía esperar eternamente retumbada sobre aquella pared inerte mientras no observaba nada en frente. Era frustrante y aburrido, terriblemente aburrido. 1 Por ello, pese a las represalias de sus padres, ella nunca estaba quieta. No había mucho que hacer por aquel lugar, es cierto, pero cualquier cosa era mejor ...