¿Por qué ya no nos vemos?
A un soñado
«as I was highlighting this section on page 114, I was sitting alone in St. James Park in London and a man came up and sat right next to me and tried to chat me up, told me how I shouldn't wear a COVID mask, 'cause I'm too pretty. And that I have really, really beautiful handwriting. He felt entitled to interrupt me, to invade my personal space, and to demand my attention because I'm a woman. He saw me sitting alone working and he must have felt on some level, "Oh, this is here for me."»Philosophy Tube The Hidden Rules of Modern Society 2022 (yt) a propósito de Carole Pateman The Sexual Contract 1988«in order not to detest people, I must eschew their company»Caspar David Friedrich?
Dejame responderte con un cuento: cuando conoces a alguien, en el simple acto de presentarte, de hablarle, de establecer contacto, estás emitiendo un pre-juicio, a saber, que dicho humano está interesado en entablar comunicación, y más en particular contigo, así como hacer el esfuerzo de construir un puente que una el abismo que os separa, cuando en realidad podría estar absorto en sus pensamientos, ocupaciones, charla... y en lo absoluto disponible para (o deseante de) nadie más que sí mismo, su tarea, su círculo... Más aún, al acercarte y abrir la boca presumes además los materiales y localización de dicho enlace, i.e., el idioma y el tema de conversación.
Pre-juicio, digo, porque no tienes acceso a sus contenidos mentales, que sólo puedes asumir desde la frontera mediante débiles inferencias basadas en la observación pasiva, y que rara vez consistirán en señales claras y evidentes como un llamamiento público del estilo «¿alguien en la sala [física o virtual] quiere hablar sobre X?». Y de ahí, entiendo, la importancia de los espacios de socialización, ya sea un club o una pausa de trabajo, pues incluso esa clase de circulares pueden ser concebidas como agresivas fuera de dichos entornos destinados a ello.
De hecho, teniendo en cuenta que una persona puede estar inmersa en tendencias autodestructivas y distorsiones cognitivas (incluso si está tratando de superarlas mediante terapia y autoprohibición, dando lugar en el proceso a un estado contradictorio de conflicto entre su yo actual e ideal con el que toda existencia puede empatizar y verse reflejada), o que puede carecer (¿y quién no?) del suficiente conocimiento de sí, del mundo y de los futuros factibles como para saber qué le conviene hacer, incluso la intencionalidad y autonomía personal podría ponerse entre paréntesis, por lo que dichos enigmas estarían condenados a permanecer irresolutos por siempre: toda aproximación de conexión con la alteridad implica un riesgo intrínseco de inadecuación.
Pero imaginemos que pese a ello te lanzas al encuentro con el rostro ajeno sacando alguna cuestión de actualidad (la última serie de moda) o incluso atemporal (la naturaleza de las cosas) pero apropiada a la contingencia presente (como el carácter energizante de la música si estáis en una pista de baile) para tratar de maximizar las probabilidades de encaje, y que, contra todo pronóstico, la magia se sucede y la relación (intelectual, artística, política, de negocios, de amistad, romántica, sexual... o lo que fuere) prospera.
Entonces, y he aquí mi punto, ese evento milagroso corre el peligro de tornarse maldición, pues su excepcionalidad hace tentadora su sobreexplotación, no importa cuán frágil o accidental el casual vínculo: «¿para qué buscar nuevos caminos que entrelacen nuestras vidas, con lo tedioso que ello puede llegar a ser, habiendo encontrado ya este?», se razona. Y así la inmensidad y complejidad del otro se reduce pues a ese mero anclaje y nada más, a un único juego del lenguaje y modo de ser, desgastándose este hasta el derrumbe, y vuelta a empezar.
De donde se sigue, si se me permite la moraleja, que rara vez la singularidad de la fusión de horizontes será mutua y prolongadamente enriquecedora, y que la posibilidad de su genuino hallazgo vendrá condicionada por el tiempo invertido proactivamente buceando en el mar de peces que nos envuelve, y que su persistencia en el tiempo dependerá de la voluntad de sus partes por explorar y cambiar sus fundamentos: quién no deconstruye para rehacer los cimientos y poder seguir evolucionando, termina igualmente cayendo. Seamos, pues, Fénix.
Recursos
Algunas imágenes que tuve en mente escribiendo esto fueron:
Evie Lupine Daddy Doms, Babygirls, and Building D/s: An Interview with the Loving BDSM Podcast 2022 (yt), y en menor medida Master / slave Relationships and BDSM Contracts: An Interview with Dawn and Dan Williams 2022 (yt), en relación al uso de la escritura y espacios especiales como vías complementarias de comunicación (y metacomunicación) interpersonal, la construcción dialógica del consenso y la constante experimentación, renegociación y adaptación al cambio, la transparencia...
Of Herbs and Altars Autistic Masking: How I Learned, & Why It's Not All Good! 2021 (yt) respecto al horror vacui social desde la perspectiva neurodivergente («my major rules of social interaction: awkward silences are everybody's biggest fear, so no matter what pops into your head, so long as it's not a direct insult, just say it»).
vanfunfun Babel, de R. F. Kuang (o de la necesidad de la violencia) | Nacho habla de libros 2022 (yt) a propósito del paternalismo colonial cuestionado por el discurso decolonial (e.g., Césaire 1950, Fanon 1961).
Alesya Makarov Mi experiencia trabajando en un salón de juegos + opinión sobre las apuestas deportivas 2022 (yt), tratando la cuestión de la ludomanía desde primera línea.
communitychannel I HATE PAST NATALIE 2012 (yt) sobre el conflicto entre nuestros yo.
A nivel más típicamente leído como filosófico, he tenido presente a Preciado (función deseante, desontologización), Levinas (el rostro, el otro), Pirrón (epojé en contraposición a pre-juicio), Kant (condición de posibilidad), Wittgenstein (el problema de las otras mentes, el lenguaje privado y los juegos del lenguaje), Gadamer (fusión de horizontes), Aristóteles (accidente-contingencia, «ser se dice de muchas maneras»), la cuestión de la autonomía en la bioética, la exaltación de la música en Schopenhauer y Nietzsche...
Otros subtextos más implícitos son la contrafactulidad o los tipos de atracción definidos por el colectivo as.
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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.