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Mostrando entradas de octubre, 2011

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Después del estrepitoso fracaso en lo que se refiere a participación en el " continua mi cuento ", cierro el paréntesis diciendo, antes de continuar con el ritmo "habitual" del blog: Soy un humano en una botella. Una botella en el mar. En el mar de unos ojos. Los locos ojos de un humano. Un humano en una botella. Una botella en el mar. En el mar de unos ojos. Los locos ojos de un humano. Un humano en una botella. Una botella en el mar. En el mar de unos ojos. Los locos ojos de un humano. ...

Experimentos dadá

Introducción ¿Quien no recuerda el clásico juego: "construyamos un cuento todos juntos", en el cual cada individuo aportaba una palabra, frase, parágrafo o fragmento al conjunto, y así sucesivamente hasta su culminación? Tengo entendido que los surrealistas, con su juego del  cadáver exquisito   y sus propuestas de un  arte colectivo  y anónimo, hicieron uso de este recurso,  que aún hoy persiste , en cierto modo.     Sin embargo, para evitar la fácil anarquía en la que pueden caer estos métodos alternativos de construcción, se suelen reglar las aportaciones: misma extensión, coherencia, cohesión y adecuación con lo anterior, avance en la trama,... Pero yo, no temeroso del caos y el desconcierto, vengo a negar ese formalismo:  el dadaísmo ha vuelto .     Sí,  la flexibilidad que nos ofrece hoy Internet  hubiese sido sin duda el su...

El nacimiento de V.B.

Yo fui el primero que lo vi... No por mi astucia. Tampoco por mi criterio, a menudo metódico. En absoluto por mi conocimiento en la temática: otros sabían mucho más. Estúpido decir que por ser el momento y el lugar: tiempo atrás ya podía haber sido desvelado en cualquier otra parte. Fui el primero simple y llanamente porque el resto estaba demasiado ocupado como para hacer cosas realmente importantes, decían ellos mismo, irónicos e incomprensibles. Porque el resto despreciaba el acto contemplativo y se ensimismaba en una producción que no llevaba a ninguna parte, pensaba yo, melancólico, grave. La lluvia cae por los tejados mientras lo recuerdo: solo allí y en los charcos trémulos percibo su presencia. Por el contrario, cuando alzo mi rostro al cielo de nubes que la sangra hasta su desintegración y muerte soy incapaz de distinguirla. Así de sutil y vulgar, a un mismo tiempo, es lo que nadie vio más que yo. Yo fui el primero que lo vi, y aún hoy, tras muchos años de reivindicació...