No te muevas, vida
Era joven, bello e inteligente, con un gran sentido del humor y un don de palabra inusual, tierno; su pasado era impoluto, tenia una familia maravillosa y las mujeres le adoraban. Las vacaciones habían comenzado y la suerte le sonreía, como siempre. "Demasiado perfecto", algunos decían, a lo que él respondía: "compruébenlo, yo les abro el corazón". Tenia muchos amigos, aunque a menudo se pasaba las tardes charlando con dos de ellos; hablaban de todo y de nada: de las cadencias del viento al susurrar entre las verdes hojas de los sutiles árboles, compositores de hermosas baladas de palpitantes almas; de la trascendencia de sus nuevos conocimientos en las artes del pensar y las ciencias del saber que entremezclaban con sus ideales y vaporosos sueños incorpóreos; de las ilusiones juveniles y fugaces que anegaban sus cándidas mentes como dulces mantas de estrellas protectoras, como si el firmamento cayera plácidamente sobre ellos para iluminarles...