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Mostrando entradas de mayo, 2022

Las conversaciones en mi cabeza: Oxitocina por Caronte

Entré en la oficina. Estaba casi vacía, como era de esperar un lunes a primera hora de la mañana. Inaru ya había llegado; ya había vuelto, de hecho. Las puertas se cerraron tras de mí, y ante semejante silencio, su ligero rumor al cerrarse bastó para que me mirase. Fue una ojeada rápida, inercial. Sin embargo, no tardo en volverme a mirar, al procesar lo que había visto: que estaba inmóvil frente a la puerta mirando en su dirección. —¿Qué haces? —creí oír; para no molestar al resto del personal, apenas elevó la voz, si es que llegó a hacerlo, expresando en su lugar su desconcierto arrugando el rostro y el cuerpo. —Estaba tirando por investigación —aclaré una vez me hube acercado, agachándome ligeramente para alinear nuestras miradas, estando Inaru sentada. Rió. Su visita al Leteo no debía haber sido tan dolorosa; o, al menos, su coraza había resistido la embestida. Eso me alivio. —¿Y qué has visto? —inquirió con suspicacia levantando una ceja. —Me temo que mi percepción no es tan bue...

Las conversaciones en mi cabeza: Kitsune me guarde

Kitsune me guarde Las conversaciones en mi cabeza: Kitsune me guarde Sékioz de Niafre «“¿Cómo puede pensar la gente que los Dragón son aburridos? ¡Qué vigor! ¡Qué creatividad!. Es una lástima que se escondan del mundo de esta manera. ¡Están privándonos de su talento, de su poderío!”» J —Qué camiseta más linda. —Me alegro por ti. —¿Eh? Si no sonrieras sinceramente, creería que es un desdén. —Lol. «Gracias» habría sido una respuesta más normal, ¿no? —Pues sí. —Pero yo no me he comprado esta camiseta para complacer a nadie salvo a mí. —¡Claro, nada más faltaría! Pero un poco de validación externa nunca viene mal. —Ya, no sé. Si no compartiéramos gustos estéticos, sería más bien como una contravalidación, ¿no? —¿Me estás diciendo que no te mola mi estilo super cool? ¡Uf! —Lol, no. Pero no es una valoración que pueda hacer instintiva y automáticamente como parte de un protocolo social sin ponerme a analizar tu guardarropas. —¿Y alegr...

Erofrú

Erofrú la tomó con firmeza con su mano derecha, se inclinó hacia ella hasta el punto que su respiración arremolinó el vello de ésta, abrió la boca todo lo que pudo, y ajustando la mandíbula como si fuera a hincarle el diente pero sin cerrar el bocado, empezó en su lugar a sorberla ruidosamente, como si se tratase de un vampiro... o, aun mejor, de la ventosa de un pulpo succionando la energía vital de un manjar sin precedentes. Al poco tiempo, unos jugos semitransparentes empezaron a correr por las comisuras de sus labios, quedándose atrapadas pequeñas gotas de aquel líquido entre su barba. Cuando quedó satisfecho —o sin aliento—, se retiró un poco, y empujando de abajo a arriba con su mano izquierda su perilla, se la metió en la boca y la aspiró profundamente. A continuación, retomando el foco en su víctima primera, la volteó con la mano que aún la sujetaba y repitió la operación. —Verte  comer  es todo un espectáculo. Realmente estás disfrutando de esa  fruta , ¿eh? —...

Sísifo es una viuda negra

Sísifo es una viuda negra Sísifo es una viuda negra Sékioz de Niafre «Entras en la primera habitación, y está completamente a oscuras. Dando tumbos, tropezando con los muebles, poco a poco aprendes donde están y, finalmente, encuentras el interruptor de la luz. De repente todo se ilumina, y puedes ver exactamente dónde estás. Entonces entras en la siguiente habitación oscura...» Parafraseado de Andrew Wiles en Fermat’s Last Theorem (BBC Horizon 1996). «Una persona ciega en una habitación oscura buscando un gato negro que no está allí» William James Some Problems of Philosophy 1911, Ch. 1 Inmersa en un estado de trance, las palabras emanan de mi mente casi sin permiso, guiadas sólo por las sensaciones más inmediatas: soy la viva imagen de una laboriosa araña tejiendo su trama. Habrá quién creerá que esta falta de vista, esta ofuscación ciega presentista, no puede engendrar ninguna complejidad. Ingenuas mentes que, asumo, desconocen el juego de...