Pensamiento ortogonal
PS. tl;dr: pensar ortogonalmente es pensar fuera de la caja sobre algún tema polarizado a base de añadir a este una nueva dimensión/variable no previamente contemplada en pos de resolver una contradicción ontológica. Ejemplos:- Si dos personas no se ponen de acuerdo sobre dónde situarían cierta ideología política en el espectro continuo uni-dimensional izquierda-derecha (i.e., sobre su ontología respecto a dicho marco de análisis polar), ampliarlo a uno bi-dimensional a base de añadir un eje ortogonal al anterior, como se hace en el «Political Compass» de Wayne Brittenden (2003) al añadir el eje autoritarismo-liberalismo.
- Ante la pregunta «¿un hot dog es un bocadillo o un sandwich?», repensarla dentro del «sandwich alignment chart» de reddit.com/r/AlignmentCharts/ (inspirados en las tablas de alineamiento de D&D, que pueden pensarse como espectros/espacios discretos bi-dimensionales).
- Ante la pregunta «¿me gustas?», diseccionar dicho concepto en distintas dimensiones ortogonales, como hace AVEN en su «split-model of attraction» al clasificar los tipos de atracción en sexual, romántica, sensual/sensorial, intelectual, estética y platónica (de amistad o de amistad íntima, aka arrobamiento) y afirmar que cualquiera de ellas puede darse con independencia de las demás. A lo que cabe añadir que un mismo concepto puede admitir múltiples clasificaciones ortogonales entre sí: en la comunidad asex, se desacoplan además los conceptos de arousal (excitación sexual momentánea, psicológica o física, con o sin causa), libido (frecuencia e intensidad de dichas excitaciones, precondiciones para la misma en el caso de por ejemplo la demisexualidad, etc.) y attraction (hacia donde se orienta dicho libido, usualmente en función del género): ¿me he excitado porque hay algo de ti que me atrae, o simplemente porque he tenido un pico hormonal o una excitación espontanea o por cualquier otra cosa?
- El espectro de la identidad de género (wikimedia), the genderbread person (itspronouncedmetrosexual), the gender unicorn (transstudent)... son otros modelos que ortogonalizan discursos aplanados.
- Los cismas del feminismo en distintas escuelas teóricas, como el feminismo liberal, el marxista y el radical, o el feminismo de la igualdad y el de la diferencia, etc. responden a desacuerdos respecto de alguna variable de análisis ortogonal al espectro feminismo-antifeminismo, y similarmente con las múltiples escuelas teóricas de anarquismo, usualmente agrupadas en anarquismos individualistas y sociales. (En este entendido, una síntesis en el sentido de Fichte podría verse como una desortogonalización, una proyección de un espacio mayor a uno menor, que podría o bien ser una combinación lineal de los anteriores o bien ser ortogonal a ellos, pero que en cualquier caso vuelve a poner en acuerdo partes previamente en desacuerdo bajo el espectro polarizado original.)
1 Origen de una idea
En Nietzsche De las tres transformaciones 1883 (el primero de los discursos de la primera parte de Así habló Zaratustra) se introduce la alegoría del camello, el león y el niño:
«¿Qué es pesado?, así pregunta el espíritu de carga, y se arrodilla, igual que el camello, y quiere que lo carguen bien. ¿Qué es lo más pesado, héroes?, así pregunta el espíritu de carga, para que yo cargue con ello y mi fortaleza se regocije. ¿Acaso no es: humillarse para hacer daño a la propia soberbia? ¿Hacer brillar la propia tontería para burlarse de la propia sabiduría?»
Nietzsche no introduce el concepto de la «moral de esclavo» hasta Más allá del bien y del mal 1886, desarrollandolo en La genealogía de la moral 1887, pero a mi entender los valores que aquí se atribuyen al camello ya lo prefigura («para que [...] mi fortaleza se regocije. ¿Acaso no es: humillarse [...]?»).
Sin embargo, su alegoría se puede abstraer más allá de dicha especificidad: la moral del esclavo, los valores que adscribe de manera particular al camello, pueden sustituirse más generalmente por los valores de cualquier otra normatividad, representando así el camello a quien decide arrodillarse (someterse, aculturarse, asimilarse) a una norma hegemónica (la propia de los «héroes»), de modo que su subjetividad queda por completo determinada (construida) por lo que premie y castigue la sociedad en la que viva, pensando en Foucault Vigilar y castigar 1975.
(Por supuesto, una persona puede existir al mismo tiempo en diferentes círculos sociales con normas contrapuestas, especialmente si entendemos la posmodernidad como la muerte de los grandes metarelatos, siguiendo a Lyotard La condición postmoderna 1979, lo que puede llevar fácilmente a dobles morales, disonancias cognitivas... y otros camellos bicéfalos. Mismamente, incluso si una normatividad se impone como hegemónica, esta puede ser en sí misma contradictoria, desembocando en lo mismo, como ilustra, e.g., Jaime Semprún Précis de récupération 1976.
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)Un ejemplo incisivo de ello es cómo el cuerpo de las mujeres es al mismo tiempo mercantilizado y fiscalizado bajo el capitalismo patriarcal (la tensión entre el slut-shaming y el uso del erotismo como mecanismo publicitario), así como los intentos de reclamar y reterritorializar dicho cuerpo por parte de algunos feminismos (FEMEN 2008, SlutWalk 2011...).
A continuación, Nietzsche introduce la figura del león, que
«quiere conquistar su libertad como se conquista una presa y ser señor en su propio desierto. Aquí busca a su último señor: quiere convertirse en enemigo de él»
Así, el león se define primordialmente por su oposición a la normatividad hegemónica, y en particular, sigue dependiendo de ella, lo que le impulsa a su última transformación, a la liberación final, en niño:
«Crear valores nuevos - tampoco el león es aún capaz de hacerlo [...] Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir sí.»
2 Desarrollo de una idea
Por desligar la alegoría de Nietzsche de este uso original (referido en concreto a la moral del esclavo), y por deformación profesional, a mí me gusta reformularla en términos geométricos de álgebra lineal, reimaginando al camello como una persona que vive en un espacio o espectro uni-dimensional maniqueo (i.e., una recta graduada, equiparable al semáforo de las emociones) en el que solo es deseable el sometimiento heroico a la norma; el camello es un vector (una flecha) que apunta únicamente hacia la norma. Y cuando el camello se transforma en león, deja de someterse a esta, y se vuelve enemigo de ella, y, en ello, puede terminar convirtiéndose meramente en el vector simétrico, opuesto, reflejo... al del camello que fue, reencarnandose en el camello de los valores opuestos (la negación lógica de sus valores previos), porque el león aún no es capaz de crear nuevos valores. Pero cuando el león se transforma en niño, lo que hace es abrir este espacio de posibilidades a una nueva dimensión, a un espacio o espectro bi-dimensional (un plano, equiparable a la tabla de alineamientos de D&D) por medio de introducir a su entendimiento, en jerga más formalmente matemática, un vector perpendicular u ortogonal a su base vectorial previa
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, generando así un espacio vectorial de una dimensión mayor. De este modo, el niño reconoce que es posible una «negación determinada» (en terminología de Hegel) de la norma, que lo que dicta la norma puede ser adecuado o inadecuado según cada caso, o, en fin, que no hay una norma universal, que la realidad, en la pluralidad de sus excepciones, es demasiado porosa para elloTécnicamente no tiene porque ser una base, sino un sistema de generadores. Técnicamente no tienen porque ser ortogonal, sino linealmente independiente o no paralelo. Sin embargo, por claridad (o sin perdida de generalidad, como se diría en la jerga matemática), creo que se entiende mejor de esta forma.
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.Creo que la metafora de la porosidad proviene de Walter Benjamin Denkbilder 1974 (escrito en 1928), aunque también se puede pensar desde la noción de rizoma introducida por Deleuze (1972), o desde Gloria Anzaldúa Borderlands/La Frontera: The New Mestiza 1987, Rosi Braidotti Nomadic Subjects 1994, Homi K. Bhabha The location of culture 1994, Michel Serres El contrato natural 1990, Edgar Morin, Judith Butler, P. B. Preciado...
Por aterrizar estas divagaciones a un ejemplo tangible, contra la heteronormatividad del camello que fue, un león podría decidir no participar más en ninguna práctica heterosexual (en la línea del lesbianismo político), mientras que el niño en el que podría devenir reconocería que, quizá por simple estadística
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, podrían aparecer de forma espontanea subjetividades como las que dicta prescriptivamente la heteronorma incluso en mundos no heteronormado (como en cierto modo ya sucede a la inversa), y no tendría a priori problemas en seguir participando en dichas prácticas heteros si se dieran a posteriori las circunstancias que considerase adecuadas sin asumir por ello a dichas prácticas como universales, como norma. Y este reconocimiento tampoco iría en detrimento de la posición del león que estamos describiendo (del lesbianismo político, por poner un caso), que el niño podría igualmente seguir reconociendo como perfectamente válida (e.g., desde el esencialismo estratégicoEn especial si asumiéramos que todos los estados posibles son igual de probables, por analogía con el postulado fundamental de la mecánica estadística, aka el postulado de equiprobabilidad a priori.
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). Porque el niño, en suma, rehuiría el pensamiento dicotómico que presume de manera universal que ciertos comportamientos son buenos o malos, tomando en su lugar consciencia plena del carácter contingente e inmanente de la realidad, de que todo es matizable, tematizable, problematizable...En palabras de Rosa María Rodríguez Magda Foucault y la genealogía de los sexos 1999: «Las mujeres, desde su lugar, su cuerpo, su carne, su perspectiva, sus relaciones pueden y deben [...] asumir una materialidad específica, pero también una identidad simulada y múltiple, conjugar la fragmentación con la pluralidad: ser varias [en el sentido de darstellen] cuando se nos quiere adscribir a una identidad preestablecida y ajena, una y definida [como vertreten] cuando se nos quiere anular. [... Ser] algo menos que una esencia, pero algo más que un nombre.»
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Se podría añadir que el niño debería tener un núcleo de valores base que sí fuera universal, como quizá procurar evitar causar daño, pero puesto que un principio tan general puede concretarse según el contexto en acciones opuestas, no es posible renunciar a la permanente responsabilidad de la inmanencia apelando a ninguna trascendencia: como le critica Hegel a Kant, su imperativo categórico está vacío de contenido, y cualquier cosa puede predicarse en su nombre, y de ahí la reivindicación de Zaratustra por volver a la tierra y renunciar a los dioses (e.g., en Del espíritu de la pesadez). En palabras de Nietzsche Aurora 1881, II: «No niego, como es lógico (sería un insensato si lo hiciera), que sea oportuno evitar y combatir muchos actos de los que se consideran inmorales, y que sea necesario realizar y fomentar muchos actos de los que se consideran morales; pero creo que ambas cosas se deben hacer por razones distintas de las que se han seguido tradicionalmente.»
(Por supuesto, en el momento en el que somos sujetos situados
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y no podemos escapar de los condicionamientos socio-históricos, es imposible desacoplar atributos presuntamente espontáneos o naturales de los culturalmente construidos,O subject-effect, en terminología de Gayatri Spivak In Other Worlds 1987: «that which seems to operate as a subject may be part of an immense discontinuous network [...] of strands that may be termed politics, ideology, economics, history, sexuality, language, and so on. [...] Different knottings and configurations of these strands, determined by heterogeneous determinations which are themselves dependent upon myriad circumstances, produce the effect of an operating subject. Yet the continuist and homogenist deliberative consciousness symptomatically requires a continuous and homogeneous cause for this effect and thus posits a sovereign and determining subject.»
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y de ahí la importancia de la continua deconstrucción en nuestra propia persona de las normatividades que nos atraviesan;«Whatever the “real” differences between the sexes may be, we are not likely to know them until the sexes are treated differently, that is alike.» Kate Millett Sexual Politics 1970, I.2, poco después de introducir el concepto de «interior colonization», reformulado hacia el final de la sección como «interiorization of patriarchal ideology», y enmarcable en la tradición de la doble conciencia de Du Bois The Souls of Black Folk 1903 y la opresión internalizada en general (Clark y Clark Racial identification and preference among negro children 1947, Memmi Portrait du colonisé, précédé par Portrait du colonisateur 1957, Fanon Peau noire, masques blancs 1952 y Les Damnés de la Terre 1961, Freire Pedagogia do Oprimido 1967, Wendy Brown States of Injury 1995, Eduardo Bonilla-Silva Racism without racists 2006...).
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la figura del niño es aspiracional, una utopía inalcanzable pero en la que necesitamos creer para seguir avanzando en mejorar como sociedad y como personas, en la línea de Kristen Ghodsee Everyday Utopia 2023.) Importancia, que no obligación: aunque soy consciente de que el choice/lipstick feminism corre el riesgo de caer en la opresión internalizada recién mentada, como se nota en Shanspeare 'Oppressed' by Choice: Tradwives Against Feminism 2023 (yt) o Lily Alexandre 2010s Pop Feminism: A Painful Look Back 2023 (yt), también encuentro peligroso negar ciertas subjetividades por sistema (de hecho, precisamente a lo que rehuye el niño es a ese automatismo, a ese «por sistema», a ese universalismo), como se nota en The Leftist Cooks Spider-Verse, Identity Politics, Leftist Infighting, and the Oppression Olympics 2023 (yt) o Carlota E. Ramírez Amarna Miller, actriz porno feminista: "No es labor del feminismo modificar los deseos de nadie" 2016.
Por citar otro ejemplo, desde la masc-cis-hetero-alo-amato-crono-normatividad se podría dictar que hay un cierto rango de edad en la que una persona masculina cis hetero alosexual y aloromantica debe (y cómo debe) tener su primer beso, su primer encuentro sexual, su primera pareja estable, su primera criatura..., pero (de nuevo, por estadística) que una persona caiga en ese rango no implica necesariamente que esté siendo influida por la norma (o siquiera que la conozca, consciente o inconscientemente): por eso se dice que el niño es el olvido, el olvido de la norma (aunque, como he dicho antes, esto es más fácil de decir que de hacer; tampoco quiero caer en cierto platonismo irreal e irrealizable). Ejemplo que pone además de manifiesto que si bien yo he descrito al camello como viviendo un un mundo uni-dimensional, en realidad vive en un espacio -dimensional, espacio que se ve como un hiperplano desde el espacio -dimensional del niño. Porque, recapitulando, el niño es el espacio ortogonal al hiperplano del discurso hegemónico.
3 Matizaciones de una idea
Este concepto de pensamiento ortogonal no es muy disímil del de síntesis de Fichte (especialmente si esta se alcanza a través del llamado pensamiento lateral o fuera de la caja), en el que se resuelve una contradicción entre dos posturas añadiendo una nueva perspectiva (como ocurre, e.g., con el giro copernicano de Kant respecto el empirismo y el racionalismo), reconociendo que la contradicción es solo aparente porque en realidad hay una variable (ortogonal) que no se estaba teniendo en cuenta (que había quedado oculta, como en un factor de confusión estadístico) que permite desacoplar ambas tesis en dos planos distintos que ya no se solapan, que ya no chocan, como creo que ejemplifican bien las tablas de alineamiento o las paradojas de Simpson. Sin embargo, el pensamiento lateral y la síntesis de Fichte suelen pensarse de manera finalista y teleologica, perdiendo el carácter abierto de la figura de niño/ortogonalidad; es más, el pensamiento lateral ni siquiera se entiende como un proceso dialógico, mucho menos como algo con una dimensión ética.
Un caso de uso con el que justifico el acuñar esta nueva expresión (porque no me convence ninguna otra alternativa más sucinta) sería para denunciar la necesidad de un pensamiento ortogonal en las situaciones en las que percibo que leones se vuelven camellos invertidos en vez de niños, como suele ocurrir en las parodias, en las que se termina reforzando la ideología que se trataba de criticar en la medida en la que estas necesitan reproducir su lógica para poderla burlar.
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Similarmente, si nuestra pedagogía feminista se va a basar sólo en denunciar ejemplos de machismo, esta puede terminar reproduciendolos (ora por la interiorización de la opresión, ora por generar leones antifeministas), y por lo mismo tampoco sé si es buena idea dirigir dicha pedagogía a un público machista (porque ello implica participar de su retorica, darle una plataforma que lo legítima...; como se suele decir, don't feed the troll). En ambos casos podemos decir que es fútil intentar cambiar el mundo sin cambiar la manera en la que este se reproduce, sin repensar ortogonalmente (fuera de las reglas de juego vigentes, fuera del entendimiento binario implícito) sus modos de reproducción: si, e.g., queremos una sociedad feminista, necesitamos también unos métodos feministas y hablar como si dicha sociedad final feminista fuera ya una realidad, siguiendo la mentalidad de la política prefigurativa, que no es, pero obliga, al pensamiento ortogonal.Anita Sarkeesian Damsel in Distress: Part 3 - Tropes vs Women in Video Games 2013 (yt), con su «ironic sexism», ejemplifica bien el carácter reificante de la sátira, y lo mismo con la ley de Poe.
4 Encarnaciones de una idea
Aunque llevo años usando la metafora del pensamiento ortogonal (aparecido de manera tangencial en varios de mis posts; cf., e.g., Opiniones de Discord 1/2021), el disparador para decidir ponerla por escrito de manera tan detallada ha sido la siguiente anécdota, que me sirve como estudio de caso.
Jugando a «Ok, not ok? - The Consent Role Play» en un espacio libertario, una compa que se acercó hacia el final de la partida cuestionó que hiciera falta hacer pedagogía sobre el consentimiento, que era autoevidente determinar si una persona consentía o no en situaciones reales (y en verdad he de reconocerle que mucha de la ambigüedad que se daba durante la partida era fabricada por la misma, debida más a las carencias interpretativas y a la falta de contexto que a otra cosa), ante lo cual recibió como respuesta lo que yo percibí como una machoexplicación un tanto pesada e incómoda de escuchar en la que se alegaba que el juego tenía como target los hombres para los que esto no era autoevidente, los cuales eran muchos. Y mientras escuchaba, recordé Beres Sexual Miscommunication? Untangling Assumptions about Sexual Communication between Casual Sex Partners 2010 y O’Byrne, Rachael, Susan Hansen y Mark Rapley ‘If a Girl Doesn’t Say “No”...’: Young Men, Rape and Claims of ‘Insufficient Knowledge.’ 2008:
«research from social psychology suggests that the idea that miscommunication drives a significant share of sexual assaults is a myth. Such miscommunication appears to be far rarer than assumed in both public discourse and philosophical debates about consent (Beres 2010). For instance, interview participants in a Canadian study of young adults consistently said that their ways of refusing sex were often subtle and nonverbal, including bodily behaviors such as tensing up, pausing kissing for a moment, or pulling away (Beres 2010, 8). They equally recognized such behaviors as forms of discomfort on the part of a sexual partner, with one man stating that “anyone with a shred of ‘empathy or perception’ should be able to tell when someone is uncomfortable” with proceeding (Beres 2010, 8). These behaviors are directly perceived as discomfort, and hence make an ethical claim on oneself.Some have even suggested that so-called “miscommunication theory” serves primarily as a bad-faith shield for defending against accusations of sexual assault. Psychologists interpreting their study of young Australian men, for instance, write that “the miscommunication repertoire... appears, in practice, to serve to rhetorically justify coercive sexual behavior,” specifically by men toward women—not to reflect genuine rampant misreading of cues by (women) partners (O’Byrne, Hansen, and Rapley2008, 188). That is, the study participants exhibited “a sophisticated understanding of subtle verbal and non-verbal means of communicating sexual refusal,” in contrast with the premises of the miscommunication model (O’Byrne, Hansen, and Rapley2008, 173). They only invoked the latter when asked to account for rape. These findings resonate with research suggesting that consent is often communicated by a variety of direct and indirect cues, ones that that even young adults generally understand (Beres 2010; O’Byrne, Rapley, and Hansen2006; O’Byrne, Hansen, and Rapley2008; Kitzinger and Frith 1999; McCaw and Senn 1998). Worth noting here as well is that miscommunication theory in practice reinforces the heteronormative and highly gendered assumption that, because men generally initiate sexual activity and women choose whether to accept or refuse it, men are put in the position of interpreting women’s cues, while women must bear the responsibility for making their cues as clear as possible (Beres 2010, 2).»(Ellie Anderson A Phenomenological Approach to Sexual Consent 2022, link)
Más aún, en un momento anterior (y voy a simplificar mucho la caótica conversación), a mí me tocó preguntar «¿vamos debajo de la colcha?», a lo que recibí una respuesta de duda que roleamos para clarificar. Y en su segunda respuesta, se me dio consentimiento a condición de que se respetara su reversibilidad (la R del modelo FRIES), y ante esto, yo me dí cuenta de que debajo de la colcha iba a ser difícil comunicar dicha reversibilidad, porque al no haber luz es más difícil interpretar el lenguaje no verbal, y se pueden confundir los sofocos de calor con gemidos de consentimiento, y es fácil enmarañarse entre las sábanas (confundiendo un movimiento de intentar desenredarse con uno de intentar alejarse), etc. Y cuando intenté explicar que entendía el modelo FRIES pero que aún así consideraba la situación inherentemente ambigua y problemática como para que ninguna de las partes pudiera consentir legítimamente (lo mismo que no se puede consentir en estado de embriaguez, porque tal consentimiento está viciado), y que ahora era yo quien no consentía y que yo no hubiera hecho esa pregunta en primer lugar, entonces la misma persona de la machoexplicación me dijo que eso no se valía, que ese no era el funcionamiento del juego (como si el juego no fuera una excusa para explorar distintas perspectivas, sentires, experiencias... sobre el consentimiento, como si hubiera que someterse prescriptivamente a unas reglas, confundiendo en mi opinión el medio por el fin, o desacoplandolos), que daba igual si a mí me hacía sentir incómodo esa situación hipotética, que tenía que rolear una persona que hubiera hecho esa pregunta pensando en el target del juego (aunque cabe recordar que el consentimiento de quien postula la pregunta también es reversible) y determinar si la otra persona consentía (a lo que respondería que no: si entendemos que la reversibilidad es intrínseca al consentimiento, explicitarla es como poner en duda la capacidad de la otra persona para que se respete el consentimiento; duda que personalmente creo que tengo derecho a interpretar por precaución como un no con indiferencia de si la otra persona quiere hablar sobre los motivos de dicha desconfianza. De hecho, incluso si tras hablarlo la persona terminara dando un consentimiento entusiasta, yo aún seguiría no consintiendo por mi parte, prefiriendo postergarlo a otro día, porque un problema de falta de confianza me parece lo suficiente grave como para no querer precipitar la decisión, dejando de lado que también pediría una palabra o protocolo de seguridad para lidiar con la incertidumbre del entorno «debajo de la colcha»).
Resumiendo, en ambas ocasiones creo que la insistencia en las reglas y el target solo redundaba en reforzar la mentalidad de un asumido target patriarcal, rechazando nuestras respuestas ortogonales (que se salían de las lógicas del juego) y que en mi opinión eran legítimas y abrían un debate más interesante.
4.1 Anexo
Antes de jugar a «Ok, not ok? - The Consent Role Play» hicimos una dinámica en la que teníamos que contraponer en parejas (valga la ironía) distintos mitos amatonormativos con el fin de ver cual de los dos nos parecía más tóxico. De nuevo, creo que aquí se cae en el peligro de perpetuar el pensamiento que se pretende criticar, en especial al no postular alternativas a dichos mitos. Indefensión que, unida a la ambigüedad del lenguaje, me llevó a explotar de nuevo ortogonalidades:
- «Las parejas discuten y eso es normal y sano». Aunque «discutir» tiene una connotación negativa, creo que si se entiende en un sentido académico, entonces es una actividad normal y sana en cualquier relación, de pareja o no; de hecho, si nunca se discutiera, yo sospecharía de despersonalización y asimilación. Es más, una de las dimensiones de la atracción de AVEN es justo la intelectual, que suele expresarse en debates, discusiones, diálogos..., por lo que puedo concebir sin problemas vínculos sanos basados solo en estas dinámicas (como en el caso de un epistolario filosófico, científico...). (Por supuesto, entiendo perfectamente que a lo que trata de hacer referencia la frase es a esas relaciones en las que las conversaciones frustrantes, improductivas, que te dan ganas de morite... son la norma de todos los días, y me parece importante desnaturalizarlas, pero creo que tal y como está formulado el mito se corre el riesgo de excluir subjetividades arroasex, irónicamente.)
- «La persona amada es la única elección posible: la que teníamos predestinada». Tanto desde el hiperdeterminismo científico como desde la predestinación mística se podría decir que todo está ya escrito; e incluso sin llegar a esos extremos, no podemos negar que nuestras posibilidades de acción están muy condicionadas por nuestras circunstancias geográficas, históricas, económicas... (precisamente desde el anarcosindicalismo deberíamos ser muy conscientes de ello). Eso aparte, también cabría aclarar la petición de principio («la persona amada») y preguntar «¿posible para qué?» (De nuevo, entiendo que lo que se quiere desnaturalizar es la idea de que exista una única persona merecedora de nuestro amor, aunque incluso esto se podría defender desde un argumento de optimización para algunas contingencias.)
- «La pareja heterosexual es natural y universal, y desviarse de esa norma será necesariamente problemático» Creo que este es un mito de la heteronormatividad, no de la amatonormatividad per se, aunque evidentemente en nuestro mundo hetero-amato-normativo van de la mano. También creo que en la medida en la que vivamos en una sociedad heteronormativa la segunda parte de la afirmación va a ser cierta: es problemático no porque lo sea intrínsecamente, sino porque dicha sociedad lo problematiza, lo margina, lo excluye..., como ejemplifica el reciente lesbocidio de Pamela Cobas (52) y Roxana Figueroa (52) a 6/5/2024.
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