Pausa: esto no es un blog, es un archivo y un portfolio
Durante el curso escolar de 2º ESO (9/2005-7/2006) empecé a escribir poesía de manera más o menos recurrente con la excusa de subir nota, aunque enseguida paso a convertirse en una actividad automotivada. Por aquel entonces solía compartir mis escritos de manera abrasiva por messenger, pero a 5/2008 decidí abrirme un blog a modo de escaparate para no tener que ir detrás de la gente, y eventualmente esta faceta paso a ser una privada. Que el blog, sin embargo, no tenía vocación de blog, sino de archivo, queda claro desde sus orígenes, con la publicación en una semana de los 140 poemas que debía tener por entonces, agrupados de 20 en 20.
Abrí este segundo blog a 7/2009 con un propósito similar, publicando durante las vacaciones mis relatos de Sant Jordi y los trabajos escolares de los que estuviese orgulloso. Del 4/2010 al 7/2012 posteé casi todos los meses con buena frecuencia, y de nuevo del 2/2013 al 6/2013, pero la vocación archivista continuó, a la que se añadió una intención de curado a 7/2011, al escribir mis páginas de recomendaciones y mis antologías, que trataban de ordenar un poco el formato por naturaleza caótico de un blog.
A 11/2019, hace 3 años y 7 meses, y de nuevo a modo de "after thought", decidí resucitar este espacio, que llevaba inactivo 6 y algo, así como probar suerte en otras plataformas. No obstante, esta vez me forcé a publicar semanalmente (llegando más o menos a duplicar en este tiempo el número de entradas, alcanzando las 380) con la vaga esperanza de ganar tracción, publicitándome por diversos lares, si bien la falta de continuidad temática creo que da buena cuenta de que este lugar se trata más de un archivo traspapelado que no un blog; lo que no tendría en sí nada de malo si no fuera porque ello me ha llevado a trocear series que hubieran tenido más sentido integras. De hecho, ahora mismo me encuentro en un dilema semejante: descuartizar un par de proyectos en unos 16 posts, o abandonar este formato semanal y mantener la unidad de las colecciones. Y como se deduce del título, he optado por lo segundo.
Parte de este cambio de perspectiva hacia la transformación del blog a un portfolio puede verse en el rediseño del 11/2022, cuando también añadí las nuevas páginas de recomendaciones y colecciones, que pretenden hacer más accesible la montaña de mierda que hay aquí publicada (esto no deja de ser un hobby, así que no voy a pretender que mis textos tienen algún valor más allá del personal; definitivamente no los de pretensión filosófica, que no son más que una excusa para tratar de autoexplicarme conceptos como buenamente puedo).
Es cierto que con este giro corro el riesgo de relajarme y escribir menos (como me ha ocurrido en el pasado) al carecer de la presión del blog, pero también lo es que la longitud promedio de mis textos ha crecido bastante en los últimos meses (desde hace unas semanas estoy trabajando, entre otras cosas, en una suerte de diálogo socrático sobre la mentira, en el que llevo 8k palabras) y que el ritmo semanal es insostenible si quiero además confeccionar una serie de antologías revisadas de mis cuentos como parte de esta reestructuración. Por último, no voy a negar que me he quemado un poco con el blog, y también que he descuidado otros proyectos por él, por no mencionar que tampoco tengo una audiencia que justifique este ritmo de trabajo: en todo este tiempo sólo he cosechado ~90 comentarios, casi todos pre-2019 y un tercio de los cuales son respuestas mías, y muchas de mis entradas no llegan ni a las 10 "visitas" (o sea, si mis estadísticas se tradujeran a lecturas, en especial de personas recurrentes con las que poder conversar, ni tan mal, pero por el índice de rebote, retención, etc. me inclino a pensar que nadie esta leyendo nada de todo esto).
Así que, sin más que decir, hasta más ver, mi blog.
10/5/2023
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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.