La alteridad en mí: ¿una cuestión ontológica?
«To the people who say a woman would’ve refused to do what I do, I say—Isn’t that the point?»Isabel Fall I Sexually Identify as an Attack Helicopter 2020 (link)
«—What's your type, then?—Dunno. Do people have types? [...] I think anyone can fall in love with anyone AND I think it almost never happens.»Russell T. Davies Bob & Rose 2001
«We affect one another quite enough merely by existing. Whenever the stars cross, or is it comets? fragments pass briefly from one orbit to another. On rare occasions there is total collision, but most often the two simply continue without incident, neither losing more than a particle to the other, in passing.»«Ideally, of course, a relationship is best, but then how many people are capable of deep feeling? Practically none.»«Everyone is by nature bisexual [...] Society, early conditioning, good or bad luck— depending on how you were told to look at it—determine the result. Nothing is ‘right.’ Only denial of instinct is wrong.»Gore Vidal The City and the Pillar 1948 (link)
«—How long are you staying, Howie?—Coz it's gay pride weekend and we are kinda 'all up and out' proud thing.—Oh, okay, well... maybe I will go with you then.—Howie... How do I put this? Gay pride, Howie, is for gay people.»The L Word S2E11, Elizabeth Hunter Loud and Proud 2005
...
—¡Pero él es gay!
—¿Y?
—¡¿Tú eres gay?!
—Me refería a que no le veo la relación.
—Con más razón, entonces... ¿Eres gay?
—Define gay.
—¡¿Me tomas el pelo?!
—¡No!
—¿Un hombre al que le gustan los hombres?
—Me gusta Sócrates.
—Querrás decir más bien que te gusta su pensamiento, o su forma de filosofar, ¿cierto? ¡No me juegues a las elipsis! Trivializas mi experiencia... Además, Sócrates está muerto.
—Mmm... Según esa lógica, si alguien tuviera un retrato de James Dean, «the greatest male gay icon of all time», como te gusta citar, eso no sugeriría nada sobre su orientación, ¿verdad?
—Touché: vivo o muerto, coetáneo o no, ello es irrelevante cuando se es un símbolo, amor a primera vista de multitudes. Incluso un póster de He-Man me convencería.
—No estaba ironizando: en ambos casos se da la misma elipsis que me has reprochado. Lo máximo que puedes afirmar es que le gusta su cuerpo, o el modo de ser en el mundo que representa su persona, o las cualidades estéticas de la imagen, o su connotación social; todo lo cual también es aplicable a Sócrates, o al menos al que nos ha llegado a través de testimonios textuales.
—Madre mía... ya no sé si pecas de candidez o de literalidad, de romanticismo o de cinismo. Aunque es cierto que James Dean es a su vez un fetiche de la cinefilia, y He-Man carnaza para la nostalgia. En cualquier caso, no te compro el incorpóreo ejemplo de Sócrates.
—¿Aun si despertaba la admiración, devoción e incluso pasión de sus estudiantes varones, de Alcibíades a Platón, de Apolodoro a Aristodemo, generando squishes y crushes a su paso?
—Aun así.
—De acuerdo, como sea. También me gusta pasar tiempo con mis amistades, y algunas son hombres, así que me mantengo en mi posición.
—No me hagas malabares con las palabras: tu mismo fraseado te traiciona, «me gusta pasar tiempo», el evento. ¿Por qué insistes en marearme la perdiz?
—¿Y luego soy yo el ingenuo? La actividad es una excusa para el encuentro, o de otro modo limitaría mis relaciones a mis aficiones: un taller de escritura por aquí, una escuela de baile y teatro por allí, un club de lectura y debate por acá, una asociación cultural por allá, un grupo de rol por ahí... Pero no, porque lo que me importa es el quién, no el qué: me gustan mis amigos, y más en particular, me gustas tú.
—Por favor, me vas a inducir una sobredosis de cursilería, vomitándote un arcoíris encima. Aunque es curioso, como el singular cambia el significado de eso último... ¿te me estás declarando?
—Envíale los agradecimientos a la mentalidad monógama de la amatonormatividad.
—Sí, tú escurre el bulto.
—Eso tú, que no me escuchas y malinterpretas las señales: a donde trato de llegar con mis ejemplos es a que existen distintas formas de atracción, como la intelectual, estética, romántica o platónica, aunque por descarte supongo que debes estar pensando exclusivamente en la sensual y sexual.
—Ahí le has dado, sin rodeos: ¿te acuestas con hombres?
—Imagina que te respondo que sí, y que luego me sorprendes en la cama con una mujer. ¿Qué pensarías?
—Que me has mentido.
—Okay... ¿y si unos días más tarde fuese con un hombre?
—¡Ah, ya te sigo! Tiene gracia, porque si me hubieras contestado que no y te hubiera pillado con un hombre tampoco te habría creído, pero al averiguar que en realidad eras bi...
—Hipotéticamente.
—...me habría parecido un mero tecnicismo y hubiera seguido sintiendo que me habías mentido. Sí, supongo que es un poco equívoco que el término se pueda entender de manera inclusiva o exclusiva.
—Sinceramente, no creo que ese sea el problema, sino que reduces la atracción a la consumación. Por esa regla de tres, nadie sabría su orientación hasta estrenarse, al menos por duplicado.
—Touché: el objeto de mi excitación sexual y de mis sueños eróticos, de mis poluciones nocturnas y de mi masturbación, me desvelaron eso mucho antes. Sí, sería muy corto de miras decir que una persona que sólo ha conocido el celibato, voluntario o no, no puede saber hacia qué siente atracción, o no se imagina a sí misma en determinados escenarios muy concretos.
—O que no se los imagina en abstracto, sin ser partícipe.
—¿Tú crees? Eso suena muy etéreo...
—Cuanto menos, esa es una manera de describir la experiencia as: como un libido despersonalizado y no dirigido.
—A todo esto, ¿aún no me has respondido a nada, verdad?
—No; no sé, el concepto de orientación se me sigue atojando un tanto elusivo e inasible. De hecho, si lo piensas fríamente, ¿no te parece un poco ridículo definir gay como «atraído sexualmente por hombres», y mismamente con cualquier otra orientación, cuando en realidad dicha atracción visceral e intrusiva, que te remueve por dentro y te hace vibrar, se manifiesta de modo impredecible sólo con unos pocos individuos, ni que sea de manera momentánea, vía feromonas o lo que sea? Y si no te lo parece, ¿por qué no usar entonces el descriptor «atraído hacia personas con inclinación filosófica», si eso es lo que le pone a alguien y lo que tienen en común todos sus escarceos? O sea, no es como si en okcupid no te hicieran medio millar de preguntas para acotar tu compatibilidad.
—¿Y volver a los tiempos de MOGAI y I Sexually Identify as an Attack Helicopter? No, gracias.
—¿Sabías que el meme fue reapropiado por una autora trans en una interesante exploración literaria de la noción de identidad de género enmarcable en Ponty, Beauvoir y Butler?
—¿Y tú que MOGAI fue utilizado como combustible de parodia para seguir estigmatizando al colectivo? No trates de sanearlo: como nota la ley de Poe, esto es un arma de doble filo muy peligrosa. Con buenas intenciones o no, estás abriendo la puerta al desastre, desfragmentándonos en una pluralidad individualista inarticulable, como en ese poema, Primero vinieron a por los comunistas.
—Quizá, pero encasillarse en la etiqueta «gay» me parece cerrarse en banda a la excepción de manera similar a MOGAI, excediéndose en la bienvenida de una parcela arbitraria al tiempo que se rechaza de plano todo lo que se quede fuera, negando cualquier posibilidad de cambio, estancando toda autocomprensión y cediendo a la mala fe.
—¿Lo dices por esa serie de Russell Davies que vimos ayer, inspirada en hechos reales, en la que un hombre gay se enamora de una mujer, Bob & Rose?
—Por ejemplo.
—¿Y yo soy tu excepción gay? A mi me parece que estás muy confundido, y ya te aviso que mis fronteras están cerradas a turistas. Demasiados bicuriosos rompecorazones en mi vida.
—¿Qué ha sido del cuestionarse?, ¿no formaba parte del alfabeto?
—Claro, pero no conmigo, o ya no más; eso sería explotación emocional. Este orientador está jubilado.
—Está bien, eso puedo respetarlo; a cada cual su decisión. Pero, ¿hasta que punto puedes decir que la orientación es un designador ontológico al que debamos compromiso?
—Bueno, definitivamente ello ha sido necesario para la movilización política, aún en marcha. ¿O porque te crees sino que la atracción hacia hombres se designa y trata de manera diferente si proviene de una mujer o de un hombre, aun consistiendo en la misma atracción, acoplando en una sola palabra atracción y género? ¿O te crees que un hombre no puede amar como una mujer, que no hay ningún hombre que pueda amar como alguna mujer, y viceversa?
—La verdad es que no tengo muy claro que nadie pueda amar exactamente como ninguna otra persona, ni que se pueda distinguir entre amor masculino y femenino, pero sí, ya lo pillo. De hecho, incluso poniéndome en los zapatos de las filosofías de la diferencia, esencialistas o no, tu argumento seguiría siendo valido, porque entonces podrías preguntar: «¿y es el amor de un hombre hacia una mujer igual al de una mujer por un hombre como para llamarlos indistintamente heteros?» Aunque quizá podría defenderse que la orientación hace referencia a la logística del sexo, ¿no?
—¡Cielos, no! Cada persona tiene sus propias movidas y preferencias, y hacer esa clase de asunciones universalistas, eludiendo la conversación proactiva, en asuntos tan íntimos, me parecería tremendamente inapropiado e irresponsable.
—¿Entonces no crees que haya nada a la vez transversal y único a la experiencia gay, ni siquiera en esas materias?
—A posteriori no, porque siempre puedes encontrar excepciones para todo: si alguien apelara al sexo anal, yo respondería con los arneses y el pegging de algunas relaciones lésbicas y heteros, o al sexo intercrural y los side reivindicados en Dover y Kort, y puede que el frot no sea tan distinto al tribadismo o el petting, sin olvidar que señalar a esa práctica como definitoria se sentiría un tanto transexcluyente y sexocentrista.
—¡Ja! ¿Ahora soy yo el sexocentrista?
—Sí, muy bonito, tú regodéate.
—Era broma...
—Igualmente, sigo creyendo que hay algo de verdad en Ed Mead: «un varón no debería llamarse a sí mismo antisexista a menos que haya chupado una polla».
—¿Incluso si es asexual aversivo, sin necesidad de ser sexo-negativo o antisexual?
—¿Te refieres a si sufrió abuso sexual y está traumado?
—No necesariamente, pero vale.
—Ya, quizá en ese caso sería excesivo, aunque me da miedo que bajo ese paraguas no se escude cierta homofobia internalizada.
—Supongo que por esto no te seducía mi alegato por Sócrates: si entendemos que el fenómeno del género emerge como una socialización del cuerpo, el Sócrates textual no se presenta de manera tan evidente como masculino.
—Puede...
—Sea como fuere, y si te he entendido bien, entonces ese compromiso hacia la designación lo es sólo en la forma de esencialismo estratégico, hasta superar el estado de opresión, ¿no? ¿Y luego qué?
—Con o sin opresión, no puedes negar que hay una cultura gay y unas formas de socialización distintivas.
—Que no son globales ni homogéneas en el espacio y el tiempo, como se insiste desde el construccionismo o la interseccionalidad, y a las que no tiene porque adscribirse todo gay, como pone de relieve la plumofobia, la pasivofobia o el permanecer en el armario.
—Y sin embargo, dentro de dicha contingencia, si no nos abstraemos del contexto histórico, social, cultural, económico..., podemos reconocer como emergen ciertos clusteres estadísticos más o menos bien delimitados y estables que no podemos simplemente ignorar. Quizá las discretas grietas en forma de excepciones debidas al dinamismo de esa ontología deleuziana no te permitan reconocer la unidad en la pluralidad en tu cabeza matemática de condiciones necesarias y suficientes, pero del mismo modo que dichas gritas no deben ser humilladas como semirealidades, tampoco dichos clusteres deben ser reducidos a meras grietas.
—Pensaba que odiabas mi jerga filosófico-matemática.
—A veces creo que es la única manera de hacerte entender nada, como si tu mente no pudiera experimentar la realidad directamente sino a través de dichos mapas conceptuales.
—Vaya... Gracias.
—No era un cumplido.
—Lo sé, esta vez no estaba ironizando, simplemente no sabía qué decir.
—Je...
—Entonces, resumiendo, ¿dirías que la orientación es localmente ontológica, y globalmente política?
—No. Creo que eso daría la impresión de que hay más cohesión política de la que de facto se da al tiempo que minusvaloraría el aspecto óntico, en especial teniendo en cuenta el grado de globalización social y cultural, vía espacios online e industria de entretenimiento, tan importantes en el viaje del autodescubrimiento. De hecho, creo que puedes decir lo mismo sobre la tensa dualidad entre el feminismo político y el concepto de mujer.
—Ya... De hecho, «¿eres feminista?» siempre me ha parecido una pregunta trampa, teniendo en cuenta que hay varias escuelas de pensamiento contrapuestas, y que algunas consideran que un hombre a lo sumo puede ser aliado, y sólo si contribuye activamente a la causa.
—¿Alguna vez te lo han preguntado? A estas alturas de la película, yo asumiría por defecto que todes lo somos.
—No, sólo yo en mi cabeza; creo que las políticas de la identidad me han emparanoiado un poco. Lo que en retrospectiva no suena muy productivo, un hombre autoexplicandose cartesianamente feminismo sin ninguna árbitra de por medio: no sé yo qué fiabilidad tendrán mis autoreflexiones.
—Dijo el hetero hablándose a sí mismo sobre la cuestión gay.
—¡Oh, eso ha dolido! Aunque ya sabes lo que dice mi amado, «una vida sin examen no merece la pena ser vivida».
—Quién no se consuela es porque no quiere, ¿eh?
—Sí, bueno, no le digas eso a alguien en medio de una depresión.
...
«—What do you think counts as sex?—I don't know... Having an orgasm?—Well, if that was the case, that would mean thousands of women who are married with children have never had sex.»The L Word S1E6, Guinevere Turner Losing It 2004
«—Kitchen shoes. Neutral.—Look at the earrings.—Hoops. Hard to read. [...]—Well, she's got some good lezzie points for her walk, and the way she moves that chopping knife.—Yeah, but she's way femmy on the coiffure tip.—Yeah, and her reaction to the two of you kissing was split because she didn't freak out, which was a good sign, but she hardly paid any attention.—Yeah, but you guys, she's got 9 in the lez column and she only has 7 in the straight.—Yeah, but the margin of error is plus or minus 5 percentage points.»The L Word S1E2, Susan Miller Let's Do It 2004
«When I was a woman I wanted to be good at woman. I wanted to darken my eyes and strut in heels. I wanted to laugh from my throat when I was pleased, laugh so low that women would shiver in contentment down the block.And at the same time I resented it all. I wanted to be sharper, stronger, a new-made thing, exquisite and formidable. Did I want that because I was taught to hate being a woman? Or because I hated being taught anything at all?[...]But who was ever only one thing?[…]In the Applied Constructive Gender briefing, they told us that there have always been liminal genders, places that people passed through on their way to somewhere else. Who are we in those moments when we break our own rules? The straight man who sleeps with men? The woman who can’t decide if what she feels is intense admiration, or sexual attraction?[…]Dynamism requires instability. Instability requires the possibility of change.»Isabel Fall I Sexually Identify as an Attack Helicopter 2020«The problem was, and the problem persists, that Thomas and Rhian just don't fit any of the labels. I'm still wary of taking the media-friendly, chattering-classes stance that labels don't matter, that we should chuck them in the bin; I'm labelled gay, and I love that label, I need it. Equally, if you're working in a car factory and you've been closeted for the entire 50 years of your life, you're carrying an awful and important label. They aren't easily shrugged off. But maybe we need more labels. Like, five million more, and that's just for starters. We need a vocabulary that will fit the sheer complexity of ordinary men and women.»Russell T. Davies A Rose by any other name 2001 (link)
«I’m not an adjective; I’m a noun, a male with all sorts of sexual possibilities, which should be of no more interest to the state — or anyone else — than a liking, say, for rice, not potatoes. Italians [...] don’t go in for compartmentalizing. [...] To be categorized is, simply, to be enslaved.»Gore Vidal, The The Advocate 31/10/1995, disponible en Celebrity: The Advocate Interviews 2001 (link)
«we are all responsive to sexual stimuli from our own as well as from the opposite sex.»Gore Vidal A Distasteful Encounter with William F. Buckley Jr 1969 (link)
«—When you have to fight for it, I think that being gay can become the biggest part of you [... and it] comes with an entirely different lifestyle [...]—I think you're making a problem where there isn't one.»Desiree Akhavan y Rowan Riley The Bisexual S1E3 2018
«Las mujeres, desde su lugar, su cuerpo, su carne, su perspectiva, sus relaciones pueden y deben, tras la muerte del hombre —y ahora no quiero aclarar la ambigüedad del término— asumir una materialidad específica, pero también una identidad simulada y múltiple, conjugar la fragmentación con la pluralidad: ser varias cuando se nos quiere adscribir a una identidad preestablecida y ajena, una y definida cuando se nos quiere anular. [... Ser] algo menos que una esencia, pero algo más que un nombre.»Rosa María Rodríguez Magda Foucault y la genealogía de los sexos 1999 (postura reivindicada como esencialismo estratégico en en Luisa Posada Kubissa Las mujeres y el sujeto político feminista en la cuarta ola 2020)
«I have had people compare me to Dave Rubin or even Milo Yiannopoulos, two men with whom I feel I have very little meaningful overlap beyond the fact that we are gay guys who have opinions on things, I guess. But if you think of people as being primarily defined by their sexuality, then analyzing the careers of people in a way that begins with their LGBT status and working down from there makes perfect sense, I guess. I mean, I do think it is good when we acknowledge members of the minority groups whose very existence represents social progress, those who have accomplished things that people like them would have never been permitted to achieve a generation ago. But there definitely comes a point where the existence of that social progress is now pretty obvious to everyone and fixating on somebody's minority status as like the fact about them starts to cross the line from being supportive and celebratory to just reductive and condescending.[...] Some people apparently think I crave strangers' approval of my relationship, which might not even be a relationship in the first place. Obviously, I understand what is motivating this and obviously it comes from a good place. People are aware that there was a time in which showing any sort of same-sex affection in public would be extremely risky behavior, and by going out of their way to express that they're okay with what they're seeing, they want to demonstrate how far society has come. But I don't think the opposite of overt prejudice has to be overt approval. I frankly think it is far more reflective of social progress when once controversial things become so common that they are not explicitly remarked upon anymore. But you know, when people go out of their way to ostentatiously declare that they are cool with gay people doing some gay thing in public, I think we all know that it's really more about them. They are seeking to broadcast their own pride and their own personal sense of enlightenment, which is a good thing to have, but hey, maybe keep it to yourself.»J.J. McCullough Being gay is annoying 2023 (yt)
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