¿Mata el pensamiento el humor? Argumento factual vs contrafactual: diferencia vía ejemplos, y reflexiones

Argumento factual vs contrafactual: diferencia vía ejemplos y reflexiones

¿Mata el pensamiento el humor?

Argumento factual vs contrafactual: diferencia vía ejemplos y reflexiones

Sékioz de Niafre
«An idea whose theoretical untruth or incorrectness, and therewith its falsity, is admitted, is not for that reason practically valueless and useless; for such an idea, in spite of its theoretical nullity, may have great practical importance.»
Vaihinger The Philosophy of 'As if', Preface to de English edition 1924
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La primera parte de la obra, Basic Principles, ya había sido escrita como tesina a 12/1876 con el título Logical Studies on Fictions. Part I: The Theory of Scientific Fictions, siendo algunos de sus precedentes el nominalismo medieval, el contrato social de Hobbes, el empirismo y utilitarismo inglés, Kant o el pragmatismo de Peirce.
«Si Jesucristo hubiera tenido un hermano gemelo, serían clavados», suponiendo que ambos se hubieran dedicado a la misma predicación, o que no fueran distinguibles por características debidas a la crianza y el estilo de vida particular (corpulencia según dieta y ejercicio, corte de pelo, estilo de vestir, manera de hablar, manías...), o que Roma no hubiera querido correr el riesgo de matar al que no era... Todas asunciones implícitas al chiste que el pensamiento contrafactual revela, al estilo de la «libre variación imaginativa» de Husserl
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Véase el anexo.
o las estrategias de afrontamiento tanto para la carencia de imaginación social como para el catastrofismo
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Cf. Purple Ella What Is Social Imagination? 3/2022 (yt), How To Avoid Catastrophic Thinking 4/2022 (yt).
.
«¿Por qué el César siempre iba en sandalias? Porque era julio», bajo el supuesto de nunca subir a altitudes o latitudes en las que eso dejara de ser relevante, o ir a climas adversos (e.g., por precipitación), o terrenos inconvenientes (como pantanos), o cambiar de hemisferio...
Sobre esto último, cabe notar que Heródoto Historias 4.42 (c. 430 aC) relata la circunnavegación fenicia de África por petición del faraón Necao II c. 600 aC, aunque reconozco que la evidencia es controvertida. Ahora bien, mi punto no es si en verdad ocurrió o no (son famosas las ahistoricidades de Heródoto,
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«La historia de Heródoto está llena de mitos y fantasías, mientras que la de Tucídides [423, continuando la anterior] es un ejemplo de racionalidad a la vez que de imparcialidad. En su obra se nota la influencia de los sofistas, con quienes se había educado y de quienes había absorbido su escepticismo. No emite juicios, destaca lo bueno y lo malo de todos los sucesos, no se advierten simpatías ni antipatías. Su única debilidad fue poner en boca de sus personajes discursos grandilocuentes inventados por él.» Ivorra Historia universal, 31. La guerra del Peloponeso (430), link.
y pudo acertar en lo del sol por casualidad,
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«referían lo que a mí no se me hará creíble, aunque acaso lo sea para algún otro, a saber, que navegando alrededor de la Libia tenían el sol a mano derecha». Sobre la incredulidad de Heródoto (de la declinación eclíptica invertida en el hemisferio sur), comentar que Diógenes Laercio (180-240), Teofrasto de Ereso (371-287) y Zenón de Elea (490-430) atribuyen respectivamente la primera formulación de la hipótesis de una Tierra esférica a Pitágoras (570-490), Parménides (fl. 500 aC) y Hesíodo (fl. 750 aC), dando las primeras justificaciones Aristóteles De caelo (350 aC), y las primeras mediciones Arquímedes Principios (obra perdida citada en su El contador de arena) y Eratóstenes (c. 240 aC), cf. Tierra esférica (wp), History of geodesy (wp), Pachenko Parmenides, the Nile and the Circumnavigation of Africa by the Phoenicians 2008 (en Libyae lustrare extrema, link, donde se conjetura que es de hecho la circunnavegación lo que motiva la formulación de Parménides), Dicks Early Greek Astronomy to Aristotle 1970 (archive). Dicho sea de paso, las primeras teorías heliocéntricas se deben a los pitagóricos Filolao (c. 390 aC) y Heráclides Póntico (n. 390 aC), a quienes se refiere Copérnico, y a Aristarco de Samos (c. 270 aC).
aunque desde el marco del falsacionismo sofisticado de Lakatos me inclino ligeramente a su favor
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En el sentido de que la inclusión en su narración de un dato que contraviene su núcleo de creencias (o quizá incluso del de la mayor parte de su sociedad, siguiendo a Anaxágoras y Demócrito, cf. Pachenko y Dicks) sugiere que es exógeno a dicho núcleo (y por ende, no una invención propia) y lo suficiente fiable como para admitirlo a pesar de ello, si bien, por la ambivalencia de su fraseado, supongo que debía estar familiarizado con la hipótesis de la Tierra esférica y, por ende, era consciente de la plausibilidad de la observación, debilitando mi argumento. De hecho, su ética de trabajo (de fiarse de más de los testimonios, con independencia de su credibilidad) invalida en buena medida mi razonamiento (sobre la fiabilidad del dato) salvo que lo redirija a la fuente misma de Heródoto más que a Heródoto en sí: ¿por qué los fenicios afirmarían que «tenían el sol a mano derecha», si ello minaba la verosimilitud de su ya de por sí increíble proeza, y en base a qué? (lo que me llevaría a investigar Goldfarb Canaanite and Phoenician astronomy 2012 si estuviera disponible).
A modo de curiosidad, aunque construyo esta línea de pensamiento sobre Lakatos, me quiere sonar que Aristóteles también considera un planteamiento similar (del estilo «la realidad supera la ficción», recordándome a la no necesidad histórica discutida en Ernesto Castro La Tradición Hermenéutica 2022 yt) en su Retórica III o su Refutaciones sofísticas, pero ahora mismo no lo encuentro, más allá del «se debe preferir lo imposible verosímil a lo posible increíble» de su Poética, que García Bacca interpreta como «Y así puede suceder que lo posible convenza a la razón, y resulte increíble para el sentimiento, y que, por el contrario, algunas cosas parezcan imposibles al entendimiento y que, con todo, resulten creíbles a ciertos afectos» (Aristóteles 1946), lo que me recuerda a Gwern The Neural Net Tank Urban Legend 2011, 3. Should We Tell Stories We Know Aren’t True [though «truthy», as a noble lie]? (link).
), sino que es lo suficiente factible como para que haya debate en la literatura
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Cf. Jesús Miguel Poderoso Padilla La circunnavegación fenicia de África en la época del faraón Neco II: realidad histórica o ficción historizada 2017 (link). Graciosamente, Keane y Heawood The Phœnician Periplus of Africa 1906 lo considera trivialmente cierto.
(ni que sea bajo el supuesto de hacer parte del camino a pie), haciendo a mi alegato (en base a Heródoto y la investigación entorno suyo) más contrafactual que factual.
PS. Sobre la pregunta del título (que me recuerda al «¿matan las explicaciones científicas la magia del mundo?» de Brady Haran, «los spoilers a la obra»
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Cf., e.g., This Blog Contains Spoilers - And Here’s Why That’s A Good Thing! (link).
, etc.), mi opinión es que no, y que simplemente mi tipo de humor es un poco especialito
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A modo de ejemplo (tanto de mi negativa a la pregunta como de mi peculiar sentido del humor), recuerdo intentar (y fracasar, de la risa) leer a mi hermana Los dos relojes de Carroll (originalmente Difficulty No. 2 en la revista autoeditada de adolescente The Rectory Umbrella 1849, recogido por su sobrino Stuart en The Lewis Carroll picture book: A Selection From the Unpublished Writings and Drawings of Lewis Carroll Together With Reprints From Scarce and Unacknowledged Work 1899 y republicada en The Rectory Umbrella And Mischmasch 1932, disponible en castellano en la selección de Panero Matemática Demente 1975).
.
Agradecimientos a Edu S y Enrique PM por la conversación del 31/12/2022 que inspira esta anotación, terminada a día 10 (inclusiones menores a posteriori).

Anexo sobre la libre variación imaginativa

La reducción o intuición eidética o de esencias se introduce en Logische Untersuchungen II (1901), Investigación VI, y su concreción como variación en Ideen I (1913), Parte III, Phänomenologische Psychologie (lecciones de 1925 publicadas en Husserliana IX 1962), Sección 9, Méditations cartésiennes (conferencias de 1929 publicadas en 1931, con versión revisada de 1932 en Husserliana XV 1973), Die Krisis (1936 para las dos primeras partes, que no son las relevantes, y Husserliana VI 1954 para el resto)..., cf. Lohmar Die phänomenologische Methode der Wesensschau und ihre Präzisierung als eidetische Variation 2005 (traducido por la uned), redirigiendo SEP a Erfahrung und Urteil (1939), Sección 87, que llevaba editándose con la aprobación de Husserl (f. 1938) por su asistente Landgrebe desde 1928 a partir de unos manuscritos de clase de 1919-20 y posteriores obras (cf. Jean Wahl Notes on the First Part of Experience And Judgment by Husserl 1981, scihub), siendo otra referencia póstuma usual Ideen III (Husserliana V 1952).
Dicho esto, que la variación de Husserl sea libre e imaginativa es lo que la hace contrafactual, a diferencia del proceso (también inmanente) de abstracción o inducción de Aristóteles basado en el examen (teórico y empírico) exhaustivo de individuos (vía taxonomías) limitado a lo factual y, por ende, contingente a lo conocido en su tiempo y lugar, pequeña porción de lo factual (que incluiría también lo ajeno,
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La alteridad de la mirada subalterna que no puede hablar, el umwelt intransferible de otras especies, la posible (panpsiquista) consciencia fenomenológica de los fermiones, y todo aquello tan alejado de mi imaginación (condicionada a mis experiencias) que ni tan siquiera puedo concebir como ejemplo, en calidad de unknown unknown o indocta ignorantia, siguiendo la expresión de Lonergan 1959 inspirada en Nicolás de Cusa 1440: «For Cusanus, docta ignorantia [known unknown, as in my umwelt example] means that since humankind can not grasp the infinity of a deity [or, to my read, nature, reality, factuality] through rational knowledge, the limits of science need to be passed by means of speculation [or, to my read, contrafactuality, as in experimental design and theorizing]. This mode of inquiry blurs the borders between science and ignorantia. In other words, both reason and a supra-rational understanding are needed to understand God [reality]. This leads to the coincidentia oppositorum [of esse and posse, being and possibility, cf. Dermot Moran Medieval Philosophy 2003, link; not to be confused with the «double truth» doctrine], a union of opposites, a doctrine common in mystic beliefs from the Middle Ages. These ideas influenced other Renaissance scholars in Cusanus' day, such as Pico della Mirandola» (wp), y pueden relacionarse con las metafísicas dialógicas y procedurales de Heráclito, Hegel, Whitehead o Deleuze.
lo futuro, y cualquier forma
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Sean las semirrealidades de Zambrano u otra ontología no hegemónica.
de realidad pasada o presente desconocida) y lo factible
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A no confundir con lo que se cree factible, como muestra el «nos prometieron coches voladores y nos dieron smartphones» de Marty McFly & Doc Brown Visit Jimmy Kimmel Live 2015 o la tercera ley de Clarke (1973, «cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia»), y de ahí la importancia de no restringirnos a lo verosímil.
, limitando por mucho la validez de su conclusión. Porción, no obstante valiosa, que en potencia se amplia (con estados de cosas
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Aka hecho atómico, siguiendo la expresión de Wittgenstein 1921.
posibles
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Realizables aquí y ahora, o en otras circunstancias.
desconocidos
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De momento, para siempre o inherentemente incognoscibles.
, así como hipotéticos falsos negativos y positivos, si admitimos la falibilidad y las limitaciones cognoscitivas humanas, relativizando
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En la medida en la que no tenemos un acceso privilegiado a lo factual, incluso si totalmente necesario.
el actualismo de Spinoza o la razón suficiente de Leibniz, que argüirían que la realidad no puede ser de ninguna otra manera de la que es) con la contrafactualidad (que no debe pensarse como el opuesto a lo factual) a costa de incluir también posibilidades no factuales ni factibles. De hecho, me atrevería a decir que la diferencia entre la aproximación trascendental de Husserl y la trascendente de Aristóteles radica justo en la contrafactualidad.
En palabras de Husserl Experience And Judgment, Part III The Constitution of General Objectivities and the Forms of Judging “in General”, Chapter 2 The Acquisition of Pure Generalities by the Method of Essential Seeing [Wesenserschauung], Section 87 The method of essential seeing, Subsection a Free variation as the foundation of essential seeing:
From the preceding it has already become clear that, for the acquisition of pure concepts or concepts of essences, an empirical comparison cannot suffice but that, by special arrangements, the universal which first comes to prominence in the empirically given must from the outset be freed from its character of contingency. Let us attempt to get a first concept of this operation. It is based on the modification of an experienced or imagined objectivity, turning it into an arbitrary example which, at the same time, receives the character of a guiding “model,” a point of departure for the production of an infinitely open multiplicity of variants
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«[this] does not imply that an actual continuation to infinity is required, an actual production of all the variants —as if only then could we be sure that the eidos apprehended at the end actually conformed to all the possibilities. On the contrary, what matters is that the variation as a process of the formation of variants should itself have a structure of arbitrariness, that the process should be accomplished in the consciousness of an arbitrary development of variants.» 87b, donde explícitamente se habla de variaciones ficticias (insistiendo sobre ello en 87d y f).
. It is based, therefore, on a variation. In other words, for its modification in pure imagination, we let ourselves be guided by the fact taken as a model. For this it is necessary that ever new similar images be obtained as copies, as images of the imagination, which are all concretely similar to the original image. Thus, by an act of volition we produce free variants,
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«whether these are due to the aimless favor of association and the whims of passive imagination» 87c, lo que me recuerda al síntoma de la asociación laxa en la esquizofrenia.
La subsección hace además la siguiente interesante advertencia: si la variación es demasiado grande, podemos terminar perdiendo al objeto bajo examen por un hiperónimo suyo, lo que, más que una debilidad, me parece una fortaleza del método, pues permite la exploración y construcción de distintas taxonomías (u ontologizaciones) de la realidad examinada (como se nota en 87e). No obstante, concuerdo con que la otra cara (a la que Husserl se refiere) de esa misma moneda sí es preocupante, a saber: la inescapabilidad de la preconcepción del objeto implícita en el criterio demarcativo (de si la variación sigue perteneciendo al mismo eidos o no), que Husserl parece ver como positiva más que negativa, entendiéndola, aún bajo el paradigma de la modernidad, como el mineral puro tras la mena que guía su destilación, preocupándole simplemente que el proceso pueda descarrilarse y terminar identificando otra cosa, y no que su marco de trabajo mismo esté mal de base y que dicho eidos no sea universal ni universalizable, ajeno a las futuras críticas posmodernas. De hecho, atribuyo a la profundidad de esta dificultad la incapacidad de Husserl por construir su fenomenología de la intersubjetividad (Husserliana XIII-XV 1973) y, por extensión, la insuficiencia de la contrafactualidad individual, haciendo necesaria la ajena (e.g., a través de la hermenéutica) para superar las limitaciones de la indocta ignorantia: tan importante es que exploremos nuestra propia realidad (factual y contrafactualmente) como que escuchemos (o hagamos el esfuerzo de entablar conversación con, diría Spivak 1988, para superar las limitaciones de la re-presentación de la escucha) la alterna. (Por aclarar mi punto: habrá variaciones que yo sienta como insustanciales a mi entendimiento de un cierto objecto, evento, fenómeno... y que ni siquiera se me ocurran, pero que para otra persona resultarán por el contrario consustanciales. Más aún, y apelando a la inexistencia humeana del «yo», mi mismo entendimiento puede cambiar con el tiempo, según mi estado mental o emocional, el olvido y recuerdo de ideas y experiencias, etc. A modo de complemento, cf. BrainCraft What Do You Think is Normal? 2017 yt.)
PS. A modo de ampliación a mi «a través de la hermenéutica», cf. Ernesto Castro Calendarios, generaciones y lectores | Hermenéutica (13/15) 2022 (yt, 5:20-6:20, 32:50-36:20) respecto la hermenéutica fenomenológica de Ricoeur Temps et récit III 1985 y Alfred Schütz The Phenomenology of the Social World 1967 (que me recuerda vagamente a Aristón de Quíos).
each of which, just like the total process of variation itself, occurs in the subjective mode of the “arbitrary.” It then becomes evident that a unity runs through this multiplicity of successive figures, that in such free variations of an original image, e.g., of a thing, an invariant is necessarily retained as the necessary general form, without which an object such as this thing, as an example of its kind, would not be thinkable at all. While what differentiates the variants remains indifferent to us, this form stands out in the practice of voluntary variation, and as an absolutely identical content, an invariable what, according to which all the variants coincide: a general essence. We can direct our regard toward it as toward the necessarily invariable, which prescribes limits to all variation practiced in the mode of the “arbitrary,” all variation which is to be variation of the same original image, no matter how this may be carried out. The essence proves to be that without which an object of a particular kind cannot be thought, i.e., without which the object cannot be intuitively imagined as such. This general essence is the eidos, the idea in the Platonic sense, but apprehended in its purity and free from all metaphysical interpretations, therefore taken exactly as it is given to us immediately and intuitively in the vision of the idea which arises in this way. Initially, this givenness was conceived as a givenness of experience. Obviously, a mere imagining, or rather, what is intuitively and objectively present in it, can serve our purpose just as well.
Subsection d The relation of essential seeing to the experience of individuals. The error of the theory of abstraction:
The peculiar character of essential seeing on the basis of variation will become still clearer if we contrast it with the intuitive experience of individual objects. Over against the specific freedom of variation, there is in all experience of the individual a wholly determined commitment. This means that when we receptively experience an individual on the basis of a passive pregivenness, when we turn toward it in order to apprehend it, when we take it in as existing, we thereby take our stand, so to speak, on the ground of this apperception. By it, horizons are prescribed for further possible experiences which will take place on this ground, pregiven from the first step. Everything which we further experience must be brought into a context of unanimity if it is to count as an object for us; failing this, it is canceled, nullified, is not taken in receptively as actual; unanimity must prevail on the ground of a unity of experience, a ground already prescribed for each individual object of experience; every conflict is excluded or, rather, leads to a cancellation. Every experience in the pregnant sense, which includes activity, at least of the lowest level, thus signifies “taking a stand on the ground of experience.”
The same thing holds for imagination insofar as we imagine within a context such that the individual imaginings are to be linked together in the unity of one act of imagination. Here, in the mode of the quasi, is repeated all that has already been said about actual experience. We have a quasi-world as a unified world of imagination. It is the “ground” on which we can take our stand in the course of a unified act of imagination—only with this difference: that it is left to our free choice to decide how far we will allow this unity to extend; we can enlarge such a world at our pleasure, whereas fixed boundaries are set to the unity of an actual world by what was given previously [cf. Sec. 40].
In contrast to this constraint in the experience of the individual object, the specific freedom of essential seeing becomes intelligible to us: in the free production of the multiplicity of variations, in the progress from variant to variant, we are not bound by the conditions of unanimity in the same way as in the progress of experience from one individual object to another on the ground of the unity of experience. If, for example, we envisage to ourselves an individual house now painted yellow, we can just as well think that it could be painted blue or think that it could have a slate instead of a tile roof or, instead of this shape, another one. The house is an object which, in the realm of the possible, could have other determinations in place of, and incompatible with, whatever determinations happen to belong to it within the unity of a representation. This house, the same, is thinkable as a and as non-a but, naturally, if as a, then not at the same time as non-a. It cannot be both simultaneously; it cannot be actual while having each of them at the same time; but at any moment it can be non-a instead of a. It is, therefore, thought as an identical something in which opposite determinations can be exchanged. “Intuitively,” in the attainment of this self-evidence, the existence of the object is certainly bound to the possession of one or the other of the opposing predicates and to the requirement of the exclusion of their joint possession; however, an identical substrate of concordant attributes is evidently present, except that its simple thesis is not possible, but only the modified thesis : if this identical something determined as a exists, then a' belongs to it in the canceled form non-a, and conversely. To be sure, the identical substrate is not an individual pure and simple. The sudden change is that of an individual into a second individual incompatible with it in coexistence. An individual pure and simple is an existing individual (or one capable of existing). However, what is seen as unity in the conflict is not an individual but a concrete hybrid unity of individuals mutually nullifying and coexistentially exclusive: a unique consciousness with a unique content, whose correlate signifies concrete unity founded in conflict, in incompatibility. This remarkable hybrid unity is at the bottom of essential seeing.
The old theory of abstraction, which implies that the universal can be constituted only by abstraction on the basis of individual, particular intuitions, is thus in part unclear, in part incorrect. For example, if I construct the general concept tree— understood, of course, as a pure concept—on the basis of individual, particular trees, the tree which is present in my mind is not posited in any way as an individually determined tree: on the contrary, I represent it in such a way that it is the same in perception and in the free movement of imagination, that it is not posited as existing or even called into question, and that it is not in any way held to be an individual. The particular, which is at the bottom of essential seeing, is not in the proper sense an intuited individual as such. The remarkable unity which is at the bottom here is, on the contrary, an “individual” in the exchange of “nonessential” constitutive moments (those appearing, as complementary moments, outside the essential moments, which are to be apprehended as identical).

Adenda

Aunque en lo personal encuentro esta clase de exploraciones contrafactuales valiosas, siendo las narrativas y ficciones de las artes su epítome (en las que incluyo el roleo lúdico
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De la ficción interactiva, el género de videojuegos de simuladores inmersivos, los juegos de rol (de mesa o no), la realización de fantasías eróticas, el intercambio de poder (aka cesión de la voluntad) habitual en las relaciones kink (como práctica de intimidad consensuada no normativa no necesariamente sexual, en la línea de las sugerencias propuestas en Preciado Manifiesto contra-sexual 2000, como la masturbación del brazo, o la intro en Kidology How Our Pooping & Farting Taboos are Affecting Our Quality of Life 2023 yt respecto Call me by your name 2007), la restricción creativa (explícita en la OuLiPo, la Demoscene o el desafío Nuzlocke, e implícita a la existencia misma y a cualquier resolución de conflictos humanos y problemas técnicos, desde el diagnóstico y tratamiento médico hasta el code golf pasando por los DIY), los talleres drag y las molly-houses, el teatro invisible (en el marco interdisciplinar de las acciones e intervenciones artísticas, el teatro experimental y el activismo), los simulacros, Micrópolix (2008), el daydreaming...
O, en fin, cualquier forma intencional genuina de interpretación de un papel en un entorno seguro y controlado, lo que, en lo personal, me remite al concepto de juego en general, libre o instrumental (cf. Iser The Fictive and the Imaginary 1993): «These actions in which we now engage do not denote what those actions for which they stand would denote.» (Bateson A Theory of Play and Fantasy 1954), «All play moves and has its being within a play-ground marked off beforehand either materially or ideally, deliberately or as a matter of course. [...] The arena, the card-table, the magic circle, the temple, the stage, the screen, the tennis court, the court of justice, etc, are all in form and function play-grounds, i.e. forbidden spots, isolated, hedged round, hallowed, within which special rules obtain. All are temporary worlds within the ordinary world, dedicated to the performance of an act apart.» (Huzinga Homo Ludens 1938).
De hecho, la noción de juego refiere de manera mucho más clara y transversal lo que pretendía capturar con la expresión «intencional genuina», en contraposición a un roleo intencional pero deshonesto (quizá por obligación) o directamente inconsciente (perpetuado por pura inercia irreflexiva), como en la mentira (piadosa o no), la conformidad de Asch (1951), el enmascaramiento autista, el body-monitoring (Heldman 2013), la adopción de la actitud formalista de Hilbert respecto a las definiciones y demostraciones matemáticas ante la acusación de platonismo (cf. Hersh 1981) o handwaving... Todas situaciones en las que uno se amolda (i.e., se subjetiviza, quizá hasta el extremo de la cosificación, sometiéndose o reduciéndose a un modo de ser concreto que se asume como correcto al contexto) en contra de su (meta) sentido de agencia en pos de satisfacer las expectativas y juegos del lenguaje de ciertos roles sociales y profesionales, siendo la falta de alineamiento respecto a la propia agencia lo que diferencia tales subjetivizaciones (o roleos) de las lúdicas. (Añado «meta» porque, por definición, todo roleo implica cierta cesión de la voluntad.)
Aunque, siendo sincero (y retomando mi discusión en Conversaciones con F, Sintiendo en la contradicción), no sabría como demarcar la meta-agencia de alguien que decide hacer cierto trabajo a pesar de no gustarle como medio para un fin monetario o de mera supervivencia, que siento como forzada y no ética, de la meta-agencia de alguien que se atiene a las reglas de un juego a pesar de no comulgar con ellas (hasta el punto de la irritación) como medio para un fin hedónico o eudaimónico, más allá de notar la no fungibilidad y mayor inmediatez de la recompensa (vulnerable a las prácticas de Eyal Hooked 2013, como los dark patterns o las loot boxes), guiarme por el nivel de fricción respecto a la endo-agencia (igualmente vulnerable a lo anterior), reconocer mis sentimientos (¿justificados o prejuiciosos?) anti-capitalistas y pro-areté, o apelar a una quimérica noción de autonomía (que viviría en un espectro, y nunca se experimentaría en forma pura) por la cual sólo en un entorno completamente lúdico sería posible el cese inmediato y permanente del roleo (lo que, insisto, es bastante idealista, teniendo en cuenta que este se suele practicar en compañía, sin olvidar que incluso en los roleos en solitario hay cierta vocecilla externa pero internalizada que reclama la clausura no abrupta y diegética de la tarea en curso).
), reconozco que reivindicarlas como gnoseología también es un tanto incómodo y peligroso en el contexto social de la política de la posverdad del XXI
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Posibilitada con la transición a la posmodernidad, que va del teórico y crítico giro copernicano de Kant 1781 a su materialización en los simulacros de Baudrillard 1981, y objetivada de manera muy clara en 2016 con la campaña presidencial de Trump, el Brexit o el acuerdo de paz de Colombia, cuando (según Oxford Dictionary) se populariza la expresión, con antecedentes en Tesich 1992 sobre el cubrimiento periodístico suavizado (quizá por influencia del auge de la televisión por cable en el contexto de la multi-channel transition, 1986-2000, en la línea de McLuhan The Gutenberg Galaxy 1963) del Irangate (1985-7) y la guerra del Golfo (1990-1, también examinada en Baudrillard 1991) en comparación con el Watergate (1972-4), Hartley The Politics of Pictures 1992, Keyes The Post-Truth Era 2004, Alterman 2004 sobre la reacción de Bush a los atentados del 11/9/2001 (discutidos también por Baudrillard), Crouch Post-democracy 2004... Para una referencia contemporánea, cf. Maurizio Ferraris Postverità e altri enigmi 2017 (discutido en Fernando Castro Flórez "Libro recomendados: ojo con el arte. 115. Ferraris. Posverdad" 2019, yt).
Si bien, siendo justo, la situación no es tan disímil a la de la primera (V aC) y segunda (II dC) sofística (y de ahí que Vitanza 1991 hable de una tercera inaugurada con Nietzsche, aunque en vistas al programa de investigación iniciado con Pernot Rhétorique 1993 quizá sería más preciso hablar de una cuarta, como hace Lasch-Quinn Ars Vitae 2020), a la de las revoluciones humanistas, religiosas, científicas y políticas de la modernidad (véanse mis El giro renacentista e Historias del feminismo pre-1900, del 1350 al 1610), el amarillismo de la «batalla periodística» (1895-8) o el ambiente que motivo la acuñación del término «factoid» (Mailer 1973).
En resumen, la discusión filosófica sobre los criterios de verdad es siempre desazonadora.
, como así mismo lo es discutir el problema de la demarcación científica en el contexto del negacionismo
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Algunos ejemplos tempranos son Rowbotham Zetetic Astronomy 1849 (basado en su experimento Bedford Level 1838), Earth Not a Globe 1865 y Zetetic Societies (1883), Ottoman Ministry of the Interior The Armenian Aspirations and Revolutionary Movements 1916 respecto su genocidio (1915-23), A Frank Statement 1954 (en el que el lobby tabacalero cuestionaba la nueva evidencia epidemiologica de Doll y Hill 1950s relacionando su consumo con el cáncer de pulmón) o Schmidt The Group-Fantasy Origins of AIDS 1984 (en la línea del Perth Group, 1981). A modo de complemento, cf. Kirby Ferguson This is Not a Conspiracy Theory 2020 (yt).
.
22
En esencia, la misma tensión que referí en mi Queer: doing vs being vs feeling o que puede verse en Mia Mulder Alternate History And its Right Wing Rabbit Hole 2022 (yt).
Lo que me recuerda a la ley de Poe (2005)
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«Sin un emoticono que guiñe un ojo o alguna otra muestra clara de humor es completamente imposible parodiar a un creacionista de tal manera que alguien no lo pueda llegar a confundir con uno de verdad».
y el giro aretaico de la epistemología de virtudes
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Iniciado con Linda Zagzebski Virtues of the Mind 1996 en el contexto arrancado por Elizabeth Anscombe Modern Moral Philosophy 1958.
: puede que la única diferencia entre estas dualidades (dificultades gnoseologicas vs posverdad, imposibilidad de la demarcación vs negacionismo) sea la existencia de una intención genuina y sincera por la búsqueda de la verdad (poniendo en valor la importancia de la transparencia para tratar de determinarla) y la consecuente reconciliación con la duda (en la línea, quizá, del proyecto de desontologización de Preciado
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De hecho, puede que mi interés por la libre variación imaginativa de Husserl no sea el original de identificar las esencias experienciales de los fenómenos percibidos, sino, por el contrario, como técnica de desontologización con la que constatar que no hay nada tras el velo de los «ägypticismus» (Nietzsche Götzen-Dämmerung 1889), o de otro modo Husserl no se habría estancando en la fase de introducción general a la fenomenología trascendental (Ideen I), persistiendo de por vida en una constante revisión de sus múltiples manuscritos incompletos.
A modo de ejemplo, una vez SP dibujó un pene a base de recolocar unas naranjas sobre una superficie, y al encontrar la imagen le exclamé sorprendido a LCM: «¡mira, un sombrero de san patricio!» (donde las alas eran los testículos); y ante su escepticismo, tras pensármelo un poco mejor, comenté que también podría tratarse de un cohete (donde el humo de la ignición lo era). Lo cierto es que no recuerdo si mi primer comentario fue genuino (si bien no me sorprendería, al estilo de la ilusión óptica de los nueve delfines embotellados, versión as), aunque para cuando hice mi segundo comentario probablemente ya me había dado cuenta y sólo estaba tratando de disimular. Sea como fuere, el caso es que la negación de la usualmente primera interpretación, del sentido habitualmente más obvio de una palabra, frase, fenómeno..., es algo en lo que por lo visto incurro de manera sistemática y casi inconsciente, y una curiosa racionalización alternativa a la de estar haciendo de abogado del diablo socrático en pos de forzar al contrario a explicarse mejor y expandir y fortalecer su punto y aprender así más de la interacción, es que en realidad estoy desontologizando la realidad bajo discusión (ora por incomodarme o aburrirme, como mecanismo de defensa, ora como externalización de mi incomprensión general del mundo, a la trastorno de despersonalización-desrealización, etc.) y jugando a construir contrafactualidades que me resulten más enriquecedoras o interesantes. Racionalización, digo, porque mis asociaciones laxas no tienen porque tener más causa que sí mismas.
).
Donde por «búsqueda sincera» entiendo una investigación no dirigida (i.e, sin fin u objetivo prefijado), lo que no deja de ser problemático. No en balde, e.g., la mayoría de demostraciones y contraejemplos matemáticos se construyen con una conjetura meta en mente, y otro tanto con los programas de investigación en general. Más aún, la crisis de replicabilidad se atribuye en parte
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Cf., e.g., Replication Crisis in Psychology | Overview, Causes & Examples (link).
a la confusión entre la fase de generación de hipótesis (postdicción), en la que se estudian muchas variables a la vez sin una hipótesis concreta prefijada con la esperanza de encontrar alguna correlación (que, por estadística, será generalmente espuria), y la fase de testeo de las hipótesis así generadas (predicción), en la que se depuran y criban.
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Cf. The preregistration revolution 2018 (pnas).
Ahora bien, que se haya demonizado la postdicción (i.e., la investigación no dirigida) por su reapropiación como predicción no implica que no sea también necesaria, al menos en un primer momento, durante el estadio de deconstrucción y desontologización en el que «estamos perdidos en el ser», en pos de hallar una nueva revolución científica o social.
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Y de ahí también la importancia de la contrafactualidad de la ficción utópica como búsqueda de respuestas a Fisher Capitalist Realism: Is There No Alternative? 2009.
Y de la misma manera, la factualidad y la contrafactualidad, el juego instrumental y el libre, lo conocido y lo ignorado... deben cooperar para superar sus problematizaciones individuales.
PS. Visto así, quizá las (cariñosas) acusaciones que recibo de cometer handwaving y caer en las falacias de moving the goalposts y red herring sean en realidad un indicio de que aún me encuentro perdido en la postdicción contrafactual, en la línea del caosmos deleuziano o Human Restoration Project the best thing to do is to make friends with chaos: The Matrix, Pedagogy, and Classrooms (yt) respecto de Kip Kline y Kristopher Holland Jean Baudrillard and Radical Education Theory: Turning Right to Go Left 2021.

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