Pastiche: la mágica alpaca lunar
Nota. Desde Una aventura filósofico-espacial 25/4/2020, casi todos mis relatos han sido en respuesta a los concursos con consigna de EyL, en los que he estado participando de manera bastante consistente. Sin embargo, hace tiempo que veo con recelo esta relación, y en los últimos tres concursos mensuales no he participado, a pesar de lo cual no he podido evitar esbozar algunas ideas en mi mente. Este texto es una fusión en bruto de las mismas, y de ahí su falta de desarrollo; o, si se quiere, sus silencios y fuera de escena, y el abrazo al hipertexto (calificarlo de fanfic me parece equívoco) para el marco.
I
«Pip forced us to join a group game of truth or dare [...]‘What’s the worst romantic or sexual experience you’ve had with a guy?’[...] ‘You must have something,’ drawled Hattie in her super-posh accent. ‘Like everyone’s had a terrible kiss or something by now.’I was very uncomfortable about being the centre of attention, so I thought it’d be better to just get this over with.‘I’ve never kissed anyone,’ I announced.When I said it, I didn’t think I was saying anything particularly odd. Like, this wasn’t a teen movie. Virgin-shaming wasn’t really a thing. Everyone knew that people did these things when they were ready, right?But then the reactions began.There were audible gasps. A pitying ‘aww’. Some of the guys started laughing and one of them coughed the word ‘virgin’.Hattie brought her hand to her mouth and said, horrified, ‘Oh my God, seriously?’My face started to burn. I wasn’t weird. There were lots of eighteen-year-olds who hadn’t kissed anyone yet.I glanced at Tommy, and even he was looking at me with sympathy, like I was a little kid – like I was a child who didn’t understand anything.‘It’s not that unusual,’ I said.Hattie pressed her hand to her heart and stuck out her bottom lip. ‘You’re so pure.’A guy leant over and said, ‘You’re, like, eighteen, right?’I nodded at him, and he said, ‘Oh my God,’ like I was disgusting or something.Was I disgusting? Was I ugly and shy and disgusting and that was why I hadn’t kissed anyone yet?My eyes were starting to water.»1Oseman Loveless 2020
Y el grupo lo notó, por supuesto. Sin embargo, ironías, en lugar de apaciguar el fuego, lo avivó aún más, perpetuando aquel ciclo vicioso: con mi siguiente parpadeo, ya descendía mi cordura mejillas abajo.
Por suerte, su salado sabor me despertó: «¿qué hago yo aún aquí?, ¿por qué he de estar aguantando su ridículo linchamiento?» Sin mediar palabra —¡como si hubiese podido!— me levanté y salí de la fiesta. El sol ya se había puesto y densas nubes cubrían el cielo: «Oh, Luna, ¿tú también me has abandonado?».
II
«Stress-induced displacement of aggression: the practice works wonders at minimizing the stressfulness of a stressor. It’s a real primate specialty as well. A male baboon loses a fight. Frustrated, he spins around and attacks a subordinate male who was minding his own business.»2Sapolsky Why Zebras Don't Get Ulcers 2004
De manera inconsciente o no, creo que ese pasaje me guió a la granja de alpacas de mi prima Ellis, quién me había regalado el libro: desde hacía unas semanas, a la salida del colegio, un chaval solía colarse dentro para descargar su rabia contra ellas; «destructoterapia para pobres», fueron las palabras que utilizó Ellis para describirlo mientras me lo contaba.
Por lo visto, al principio mi prima lo espantaba como si se tratase de un cuervo, pero cuando entendió que la desorientada criatura era demasiado pequeña como para hacer daño a las alpacas, que parecían interpretar sus acciones como un juego, decidió pasarlo por alto: por lo que había podido saber, la familia del renacuajo estaba atravesando un bache, y si bien Ellis no juzgaba buena idea condescender a que interiorizara esa estrategia de afrontamiento, todavía no tenía claro cómo gestionar la situación, ya que el niño tampoco se dejaba hablar.
Así que ahí estaba yo, como encarnándole, frente a una de las víctimas, Calapa. Porque, no lo negaré, una parte de mí, enterrada en las profundidades de mi Tártaro personal, quería con todas mis fuerzas martirizarla, ansiando la catarsis que obtenía aquel zagal de la experiencia. Sin embargo, la sola imagen me producía escalofríos y retortijones, por lo que, incapaz de satisfacer ese violento deseo, me acerqué, como solía hacer, a acariciarla.
¿Su inesperada reacción? Escupirme.
En retrospectiva, creo que la oscuridad la confundió, pero en el momento me rompió por completo: cerrando los ojos con fuerza, levanté una pierna y, tras unos segundos de indecisión, la estiré para empujarla, con tan mala pata que me caí. Y mientras volaba por el aire y entreabría los ojos, un destello fugaz me los izo abrir como platos antes de volverlos a cerrar por un rato con el golpe: mi zapato de piel de alpaca, regalo de mi prima, se estaba transformando en la alpaca misma que fue, lo que sin duda explicaría que perdiese el equilibrio de una forma tan torpe; ¿estarían los ancestros de Calapa protegiéndola?, ¿habrían venido a darme un discurso animalista, una revelación que me convertiría en la nueva figura internacional del activismo?
Si fue así y estoy ahora confundiendo tal fulgor con una alucinación por privación sensorial y semejante encuentro con un diálogo onírico, del que sólo guardo un sentimiento de absurdo y un robustecido amor por los animales, sólo las alpacas saben. Pero el caso es que, cuando al fin recuperé la conciencia, el firmamento se había despejado y Luna me miraba con ternura; una preciosa luna llena a la que no podía parar de devolverle la mirada. Y cuanto más la contemplaba, más me sentía: la sangre corriendo por mi cuerpo a intervalos regulares, marcando el tempo de la canción que es mi vida; mi vello irguiéndose para lidiar tanto con el frío de la noche como con la emotiva luz de Selene, cuya intensidad alcanzaba a mis abisales Hecatónquiros; mis pupilas abriéndose para dejarle paso, mis pulmones hinchándose, mi... todo mi sistema nervioso autónomo al unisono desdibujándose con el somático.
Me relamí los labios y me pasé la mano por la frente, pero no reconocí sus texturas. Febril, me acerqué al bebedero y atisbé mi reflejo: mi cabeza era la de una alpaca. Pensé entonces si esa sería la verdadera naturaleza de mi ser, mi animal espiritual, la fuente última del extrañamiento que engendraba en las demás personas y que a su vez me alienaba hasta tal punto, que ni si quiera mi nuevo aspecto me chocaba. Por el contrario, lejos de producirme miedo o asco, me alivió, como si hubiera encontrado al fin la causa material —la excusa indiscutible— para mi diferencia. Más aún, una suerte de euforia me inundó, en razón de la cual me autocomplací en beber y comer junto a mis nuevas hermanas las alpacas a su modo.
Pasada la excitación primera, me senté en la valla a meditar. Y para cuando ya me estaba haciendo a la idea de que mi vida sería una en soledad, una alpaca se me acercó. Sonreí y, alimentándola de mi mano con un poco de grano que me había guardado en el bolsillo, me corregí con un suspiro: en solitud. Entonces, como si mi casual bufido hubiera coincidido con las palabras mágicas exactas que habían de romper una maldición ancestral, la alpaca se elevó sobre sus cuartos traseros para descubrirse como una igual, espetando: en compañía.
«‘I just care about you so much... but I’ve always got this fear that... one day you’ll leave. Or Pip and Jason will leave, or... I don’t know.’ Fresh tears fell from my cheeks. ‘I’m never going to fall in love, so... my friendships are all I have, so... I just... can’t bear the idea of losing any of my friends. Because I’m never going to have that one special person.’‘Can you let me be that person?’ Rooney said quietly.[...] ‘Obviously I’m not romantically in love with you. But I realised that whatever these feelings are for you, I...’ She grinned wildly. ‘I feel like I am in love. Me and you —this is a fucking love story! I feel like I’ve found something most people just don’t get. I feel at home around you in a way I have never felt in my fucking life. And maybe most people would look at us and think that we’re just friends, or whatever, but I know that it’s just... so much MORE than that.’ She gestured dramatically at me with both hands. ‘You changed me. You... you fucking saved me, I swear to God. I know I still do a lot of dumb stuff and I say the wrong things and I still have days where I just feel like shit but... I’ve felt happier over the past few weeks than I have in years.’I couldn’t speak. I was frozen.Rooney dropped to her knees. ‘Georgia, I am never going to stop being your friend. And I don’t mean that in the boring average meaning of ‘friend’ where we stop talking regularly when we’re twenty-five because we’ve both met nice young men and gone off to have babies, and only get to meetup twice a year. I mean I’m going to pester you to buy a house next door to me when we’re forty-five and have finally saved up enough for our deposits. I mean I’m going to be crashing round yours every night for dinner because you know I can’t fucking cook to save my life, and if I’ve got kids and a spouse, they’ll probably come round with me, because otherwise they’ll be living on chicken nuggets and chips. I mean I’m going to be the one bringing you soup when you text me that you’re sick and can’t get out of bed and ferrying you to the doctor’s even when you don’t want to go because you feel guilty about using the NHS when you just have a stomach bug. I mean we’re gonna knock down the fence between our gardens so we have one big garden, and we can both get a dog and take turns looking after it. I mean I’m going to be here, annoying you, until we’re old ladies, sitting in the same care home, talking about putting on a Shakespeare because we’re all old and bored as shit.’»3Oseman Loveless 2020
Comentarios
Publicar un comentario
El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.