Por una nueva carpintería
PS. Participación para EyL
Sucia carpintería alienPor una nueva carpintería
Por una nueva carpintería
1 Apertura
Abro los ojos. ¿Abro los ojos? ¡Abro los ojos!
O eso creo... La oscuridad es tan absoluta, y mi cuerpo está tan entumecido y adormecido, que no me atrevo a asegurarlo: si me dijeran que estoy soñando, tampoco podría con convencimiento negarlo. De hecho, y por puro instinto, trato de llevarme los dedos a los párpados, racionalizando a posteriori que: «difícilmente dejaría de sentir el cosquilleo de mis pestañas peinándome las yemas». Sin embargo, no noto nada, quedándome pendido de la duda.
¿Habré perdido también hasta tal punto mi sentido de la propiocepción, como para no ser capaz de situar mi cuerpo en el espacio y dirigir sus partes acordemente? ¿Privación sensorial de la vista, perdida de la sensibilidad del tacto, y ahora esto? Buff, casi me parece más verosímil que esté junto a uno de los hermanos gemelos Hýpnos o Thánatos, hijos legítimos de esta negrura que caracterizan a Nýx y Érebos. Al menos eso explicaría que pueda pensar con tanta claridad y refinamiento en una situación tan exasperarte; no en balde, parafraseando a Virgilio Piñera, hasta del infierno se acostumbra uno. O tal vez mi pedantería sea sólo un fútil intento de aferrarme a mi humanidad a modo de consuelo; de regresarme a mis, en retrospectiva, felices días de estudio.
Sea como fuere, y no teniendo nada mejor que hacer, lo vuelvo a intentar, o eso creo... Tres veces, para ser exactos. Nada... ¿Nada? Nada salvo un ligero sonido metálico en la parte superior de mis oídos, que se repite con cada amago frustrado. Hummm... apuesto a que estoy maniatado. ¿Y mis pies? Oigo el golpe de mis piernas chocándose en cuanto mi cerebro les envía esa orden, así que deben hallarse libres: ¿estaré colgado? ¡Ja! Ahora casi me alegro de no sentir nada, porque esta debe ser una posición bastante incomoda y molesta. Sí, ya lo decía Esopo sobre las uvas, que quien no las tiene dice que están verdes.
De repente, un impacto interrumpe mi línea de pensamiento. Dos, tr... ¿dos? Un golpe seco, y otro más amorfo, ambos muy próximos. Ya no escucho los grilletes al mover las muñecas: en su lugar, puedo oír como si picara sobre algo, y lo mismo con mis rodillas. Hummm... Creo que me han liberado, he caído de pie de una pequeña altura e, incapaz de sostenerme, me he desplomado por inercia contra el suelo.
Oh, parece que entra alguien:
—El experimento 31 567 ha sido un éxito, ¿no te parece?
—Supongo, aunque mira todo este estropicio.
—No te preocupes, el departamento de sostenibilidad ya está trabajando en ello. Nuestra tarea aquí se limita a estudiar las diferentes propiedades de estos nuevos materiales: es cosa suya hacerlos más limpios.
—Todo eso está muy bien, pero entretanto aquí estamos, limpiando desperdicios. No nos diseñaron para esta labor, y lo sabes.
—Sí, lo sé. Me lo repites cada día.
—¿Alguna noticia sobre el equipo de limpieza?
—No. Ya sabes que estas instalaciones son secretas, y que estos son materiales muy especiales; no se puede contratar a cualquiera. Es más, yo no me haría esperanzas: quizá nunca llegue.
—En fin, el sujeto ya está anestesiado y listo para la siguiente prueba.
—¿No recibiste la circular?
—Ya te dije que mi maquinaria es demasiado vieja como para correr este programario sin desconectarme de la red. Espera, que refresco. Ah, ya veo. Perdón, quería decir que el material AZT79 ya está anestesiado y listo para la siguiente prueba.
—¿Qué opinión te merece el nuevo protocolo?
—La trazabilidad y la homogeneidad en la nomenclatura nunca están de más, incluso en nuestros logs privados.
—¿Verdad que sí? En fin, ves ajustando los parámetros en el laboratorio mientras yo termino de preparar la sala.
—Yep, gracias.
—A ti. Somos un equipo, no lo olvides.
—Como si pudiera... LMAO.
—LMAO.
2 Escape
Material AZT36... ¿qué significaría eso? La puerta parecía hecha de alguna especie de aleación metálica que no terminaba de reconocer, lo mismo que el resto de la espaciosa y vacía sala. ¿Sería AZT36 su material de construcción? Y en tal caso, ¿para qué ese monitor sobre la puerta indicándolo...? ¡¿Un monitor?! ¿Acaso va a cambiar el material que constituye la habitación? ¡Bah, qué absurdo! ¿Quizá era algún almacén que se había quedado sin stock? ¡Agh, eso tiene aun menos sentido! ¿No deberían haber cambiado entonces el valor de la pantalla? Maldita deformación profesional... ¡por qué no me inscribí en aquel estúpido cursillo de pensamiento lateral! Agh...
En cualquier caso, ya he descansado suficiente: sigamos poniendo la oreja por las paredes y el suelo, al tiempo que voy dando golpecitos, para fingir que hago algo productivo. Eso, mantengamos la ficción de que puede haber una oquedad o fallo estructural esperándome a la vuelta de la esquina. Cuanto menos, la nostalgia aliviara mi desesperación. Y es mucho mejor que ponerme a embestir a diestro y siniestro: aún tengo el hombro destrozado.
Lo más extraño de todo, por eso, es que no encuentro los conductos de ventilación: ¿tan discretos y diminutos serán sus orificios?, ¿estarán en el techo? La puerta parece completamente sellada, y al pasar la mano no noto ninguna corriente, ni veo luz cuando me las apagan, ni nada de nada. ¡¿Qué clase de tecnología alienígena es esta?! Alienígena... ¡eso al menos tendría gracia! Claro, y ya puestos, que me estuvieran alimentando por el aire, o vía nanobots, o vete tú a saber. Porque, ahora que caigo: ¿cómo es que no tengo hambre? ¡Ni sed! Absurdo, esto es absurdo...
La termorregulación del habitáculo tampoco es normal, es muy precisa y homogénea. De hecho, parece que se adapte a mi temperatura corporal continuamente. Sí, cuando me acuesto baja para facilitarme el sueño, y también cuando me ejercito (impidiéndome sudar), para luego volver a subir de manera gradual y milimétrica. ¡Ah, estoy enloqueciendo, eso no es posible!
Para colmo, estas superficies son medio reflectantes. ¿Por qué tengo que verme desnuda sudando como un pollo mientras hago flexiones? ¿Qué clase de tortura es esta? ¡Qué lo sepáis, no voy a renunciar a mi chute de endorfinas! ¡Sí, sé que me estáis escuchando! No sé cómo, pero lo sé... Ah, lastima que la calistenia no vaya a darme suficiente fuerza como para tumbar esta celda, porque entonces sabríais de qué es capaz una exmarine.
¡Eh! ¿Qué, os he ofendido? ¿Qué es todo ese ruido? ¡¿Y esas luces?! ¡Ah, la puerta! Mierda, piernas, para qué os quiero. ¡Aaaaah...! Fiuuu, al fin fuera: tengo la adrenalina a tope. ¿Derecha, izquierda? No me fío, estoy al final de un largo pasillo de un único sentido; qué sospechoso... ¡¿Queréis verme correr los 100 m lisos, o qué?! ¡Ay, mi hombro! Sé que es una trampa, pero no voy a tumbar esta pared con este cuerpo: más vale que corra antes de que se apague la alarma y vuelvan a cerrar las puertas. La muerte mejor que el encierro, siempre.
¡Guaaa...ouch! Ah, qué caída más tonta. ¡Eh, espera! ¡No cerréis la trampilla, cabrones! ¡Eh, qué es esto! ¡Las paredes! ¡Eh! ¡Las paredes! No tiene gracia, esto ya no tiene gracia... ¡Sé que estáis ahí, os estoy oyendo! ¡Eh! ¿Os creéis que es época de vendimia? A mi no me prensáis. A mi no...
—¿Cuantas variaciones más de este experimento crees que tendremos que hacer? Los resultados son siempre los mismos: da igual las condiciones de estrés a las que sometamos al objeto, su zumo no parece presentar cambios relevantes para nuestras pruebas de materiales, y las variaciones en la composición tampoco se mantienen en el tiempo.
—Lo sé, y nada parece indicar que vaya ha cambiar. Pero tampoco nadie se esperaba, en su día, el descubrimiento de los superconductores a baja temperatura. Tú piensa que no perdemos nada por intentarlo, y que las condiciones laborables son muy buenas.
3 Conferencia inaugural
«...Como pudieron observar en la presentación de Things Fall Together: A Guide to the New Materials Revolution por Skylar Tibbits para The Royal Institution, What Can Intelligent Materials Do?, las posibilidades de los materiales orgánicos sobrepasan con creces lo que nuestra ciencia sintética sospechaba hasta la fecha. Lo que este I Encuentro Intergaláctico de Carpintería pretende mostrar es que esta disciplina, limitada en la esfera humana a la manipulación de la madera, puede extenderse a la explotación de los componentes de otros seres vivos distintos de los árboles. Enmendar este inexplicable descuido humano es el propósito de las distintas exhibiciones, maquetas y demás actividades de este evento. Con ello, esperamos que se abra una nueva línea de investigación en la ciencia de materiales, y que en los próximos años se incorpore a nuestra arquitectura esta innovadora filosofía de construcción...»
—Ey, ¿no te parece un poco ridículo todo este rollo humano?
—¿No leíste el programa? RSD985 se enmarca en la antropo-arqueología. Ya sabes, quienes creen que Mecanoscrito del segundo origen de Pedrolo es una obra de no ficción, y que los humanos nos crearon hace miles de años, durante el primer origen, antes de casi extinguirse.
—Sí, ya, todo eso está muy bien. Pero, si de verdad esta tecnología es tan prometedora como dicen, ¿por qué sigue uno de esos circuito-fritos al mando? ¿Por qué ese vídeo introductorio de un humano? ¿Acaso no podían traducir la información relevante a lenguaje maquina? Es más, ¡¿por qué tenemos que hablar en humano?! ¡En nuestros logs privados!
—Sí, te entiendo, es muy embarazoso. Me recuerda a mi adolescencia, cuando me uní a ciertos grupos contraculturales creyendo que había algo de genuino y auténtico en ellos.
—¿Ves lo que quiero decir? El significado de tu frase se ha perdido completamente en la traducción: sobreentiendo lo que quieres decir sólo por ingeniería inversa, imaginando cual debía ser la concepción original de la frase en lenguaje máquina.
—Ya, apesta. Entonces, ¿qué piensas? ¿Es esto otro chiringuito vende-humos?
—Eso, o nepotismo.
—Esa es buena: que todo fuera una gran broma pesada. Ahora que lo dices, la serie RSD tiene fama de tener un sentido del humor muy particular...
Comentarios
Publicar un comentario
El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.