Memorias del tacto de un talón
Memorias del tacto de un talón
Disclaimer. Libremente inspirado en la sesión 13 del 10/4/2021, y más en especial sus minutos 2:53:20-2:55:20, de una campaña de LL5R, con GM Pr0nboy, en la que participo. Libre, entre otras cosas, porque he cambiado el trasfondo original por el de Lo que ocurre en la alcoba real, se queda en la alcoba real.
Chris, ¿recuerdas cómo nos colamos en el burdel de Pizan? Bajo el amparo de la oscuridad de una noche sin luna, y pegándonos sobre sus fríos muros de piedra para evitar la luz de las ventanas, nos escurrimos sobre su patio trasero. Y desde su caseta, una trampilla nos condujo por un pasadizo, si cabe, aún más negro. Allí, para no perdernos, nos tomamos de la mano, al tiempo que tocábamos con la extremidad libre las paredes a los lados. Tu mano era tan suave y cálida... era como una luciérnaga guía ascendiendo de un profundo y húmedo pozo en apariencia inescapable, fuente sólo de lamentos. Debo confesarlo: dejé muy pronto de arrastrar mis yemas sobre mi parte de la pared; no quería que ningún otro estímulo contaminase esa experiencia, en aquel espacio, por lo demás, de completa privación sensorial.
Eventualmente, para mi tristeza, me sueltas: una crujiente escalera de mano se nos presenta en frente. A tu consejo, nos descalzamos para silenciarnos, y ya en su cima, apenas deslizas una plancha de madera: un haz ilumina de nuevo tus felinos ojos, que brillan orgullosos mientras, creo, esbozas una sonrisa de satisfacción. Me miras: el murmullo amortiguado del burdel se cuela a nuestro escondite, y no queda claro si el pasillo es seguro de atravesar. Aguzamos el oído, pero sólo yo salgo de dudas. No me atrevo a murmurar —¿podrán mis nervios controlar la intensidad de mi voz?—, así que te hago señas. En vano, pues yo sigo cubierto en ébano. Así que te escribo, sobre tu talón y con el tacto de mi dedo, una flecha ascendente, seguido de un «sí» en Morse. Confundida, cierras, contestándome molesta: «¿A qué juegas?» Yo, tragando saliva, respondo: «Despejado».
Perdona el cambio de tiempo verbal, pero el recuerdo es tan vívido... que no podía sino revivirlo. En el momento no le dí mucha importancia, pero cuando me hablaste de la reflexología del talón y del fetichismo de los pies entendí tu reacción y me avergoncé. Hasta entonces no te había visto con esos ojos, y ahora... ahora, lo reconozco, ya no te miro con otros. Supongo que tampoco ayuda que en estos puritanos tiempos no tenga a nadie más con quien hablar de sexo, o que condesciendas siempre, y tan abiertamente, a mi curiosidad: ¿que yo quería saber de qué iba todo aquello, pero sin manchar el renombre de la realeza? Entonces tú complacías mi voyerismo con una excursión pornográfica de incógnito al burdel. ¿Que yo anhelaba conocer la anatomía femenina? Entonces tú me la ensañabas en tono académico tomándote a ti misma como modelo, hasta el punto de explicarme el ciclo de respuesta sexual humana de Masters & Johnson mientras te masturbabas.
No sé... Dime, Chris, ¿estoy equivocando mis sentimientos, así revueltos? ¿Estoy mezclando y colapsando inapropiadamente nuestra amistad y el contenido cargado de nuestras conversaciones y aventuras con algo más? Si así fuere, y si no te importare, conservaré el tacto de tu talón como nuestro momento más íntimo...
...«So when I say "I love you" I want to mean it»1«Cause if» o «Since if» en vez de «So when» se ajustarían mejor a mi carta, pero me voy a permitir la licencia en pos de no falsear a Flay. (Alternativamente, también me valdría cambiar «want to» por «would».)K. Flay Mean It, en Every Where Is Some Where 2017
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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.