Cicerón (106-43): anotaciones
Cicerón (106-43): anotaciones
1 Helenización de Roma
En lo que respecta a las artes estáticas (arquitectura, escultura y pintura), «Las primeras manifestaciones del arte romano nacen bajo el influjo del arte etrusco, enseguida contagiado por el arte griego que los romanos conocieron en las colonias de la Magna Grecia del Sur de Italia y que Roma conquistó en el proceso de unificación territorial de la península, durante los siglos IV y III aC. La influencia griega se acrecienta cuando, en el siglo II aC, Roma ocupa Macedonia y Grecia.».
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Salvo que diga lo contrario, las citas son siempre de la Wikipedia, a veces ligeramente adaptadas.
En cuanto a la literatura: «En muchos aspectos, los escritores de la República romana y del Imperio romano eligieron evitar la innovación en favor de la imitación de los grandes autores griegos. Los comediógrafos Plauto (254-184) y Terencio (190-159) seguían las huellas de Menandro (342-291), los Annales de Quintus Ennius (c. 179) y La Eneida de Virgilio (c. 19 aC) emulaban la épica de Homero, Las metamorfosis del poeta Ovidio (c. 8 dC) replicaba los mitos griegos, el historiador Tácito (55-120) imitaba a Tucídides (460-400). Por supuesto, los romanos imprimieron su propio carácter a la civilización que heredaron de los griegos. Pero la sátira, nacida con Gaius Lucilius (180-102), fue el único género literario que los romanos identificaron como específicamente suyo.».
Mismamente, es la obra filosófica de Cicerón (46-44) la que hace lo propio con este campo: «Sin contar a Lucrecio y su poema De rerum natura (c. 60 aC, sobre el epicureismo), Cicerón se presenta como uno de los primeros autores romanos que escribe obras de filosofía en latín. La expresión "Cicerón traductor de los griegos" muestra su éxito a través de los términos filosóficos que inventó en latín a partir de las palabras griegas y que conoció una gran fortuna en Occidente. Es él quien desarrolla un vocabulario específico para explicar la filosofía griega.». Tanto es así, que su maestro de retorica Apolonio le llega a decir: «a ti, oh Cicerón, te admiro y te alabo, pero duélome de la suerte de Grecia, al ver que los únicos bienes y ornamentos que nos habían quedado [a los griegos], la ilustración y la elocuencia, son también por ti ahora trasladados a Roma.».
Y en efecto, Cicerón es precisamente una de las figuras clave en la dignificación del latín como lengua de cultura y prestigio, antecediendo a la recién citada alta literatura (entendiendo por baja a la comedia),
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y siendo su precedente más notable Catón el Viejo (234-149): «[considerado] el primer escritor en prosa latina de importancia y el primer autor de una íntegra historia de Italia en latín. Algunos historiadores han argumentado que de no ser por el impacto que causaron sus escritos, el griego habría sustituido al latín como lengua literaria en Roma.».Esto no es del todo cierto: la épica, la tragedia y la comedia romana nacen con Gnaeus Naevius (270-201), y Quintus Ennius (239-169) es considerado su padre en tanto que su métrica deviene la estándar. Destacan además las tragedias de Pacuvius (220-130) y Lucius Accius (170-86).
Sin embargo, sí es cierto que la tradición toma el primer discurso de Cicerón (80 aC) como el inicio de la edad de oro del latín, cf. Wikipedia Latin literature.
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Destacar también al enciclopédico Marcus Terentius Varro (116–27), del que beben Cicerón, Plinio el Viejo, Virgilio, Columela, Aulus Gellius, Macrobius, Agustín de Hipona y Vitruvius.
1.1 Aclaración sobre su papel filosófico
No todas las escuelas filosóficas griegas corrieron la misma suerte en dicha migración: «Según la opinión común de los contemporáneos de Cicerón, los estoicos, los académicos y los peripatéticos expresan las mismas cosas con diferentes palabras. Todos apoyan el espíritu cívico de la tradición romana y se oponen en su conjunto al epicureísmo, que aboga por el placer, la retirada a la vida privada, en el círculo restringido de amigos.».
Por otra parte, el camino de Cicerón había sido pavimentado por Escipión Emiliano (185-129) y su círculo, formado a raíz de su viaje a Grecia del 168, cuando su padre, en calidad de cónsul, va, ve y vence la tercera guerra macedonica (171-168). Allí forma amistad con el filosofo estoico medio Panecio de Rodas (180-103), quien le acompaña a Roma hasta su muerte, y el historiador Polibio (200-118), quien fue tomado como rehén (haciendo de maestro y luego consejero de Escipión Emiliano, y acompañándole por voluntad propia durante la tercera guerra púnica, 149-146) durante 17 años (junto a otros 1000 nobles aqueos) porque su padre (Licortas, político de la Liga Aquea) había abogado por la neutralidad (no intervención) de la Liga en el conflicto entre Roma y Macedonia. El círculo incluía en general «artistas, escritores (como Gaius Lucilius y Terencio), filósofos y políticos imbuidos de los ideales del helenismo y del humanismo, cuyas ideas universalistas contrastaban con el nacionalismo (anti-helenista) acaudillado por el mos maiorum de Catón el Viejo y sus amigos del Senado.».
2 Formación
No en balde, Cicerón se forma en Atenas a 79-77, a pesar del asedio que sufrió la ciudad por parte de Sulla en el 86 durante la primera guerra mitridática:
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«El primer año recibió las enseñanzas de Antíoco de Ascalón (académico ecléctico sucesor de Filón de Larisa, muy marcado por la doctrina aristotélica y estoica)Técnicamente, en Roma ya había estudiado Derecho con Escévola y Craso Orator, literatura helena con Arquias de Antioquía, y filosofía con los griegos (refugiados de la guerra) Filón de Larisa (145-80, escéptico, «the last undisputed head of the Academy», «[likely] the last Platonist geographically connected to the Academy [c. 110–84]») y Diodoto (estoico).
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y los epicúreos Zenón de Sidón y Fedro; y el segundo, del estoico Posidonio de Apamea y del retórico Apolonio Molón en Rodas. Participó además en los misterios eleusinos y trabó amistad con el historiador y editor Ático, con quien mantendrá el contacto por correspondencia durante el resto de su vida.».Desde Arcesilaus (c. 266–241), la Acamedia estaba fuertemente marcada por el escepticismo de Pirrón (fusionando a Platón con él), y es justo Antíoco quien rompe con ello: «Around 90 BC, Philo's student Antiochus of Ascalon began teaching his own rival version of Platonism rejecting Skepticism and advocating Stoicism, which began a new phase known as Middle Platonism.».
2.1 Aclaración sobre los académicos y platónicos
No confundir Middle Platonism con Middle Academy.
Por un lado, tenemos la Old Academy, sucesora directa de Platón (centrada en sus obras dogmáticas), la Middle Academy, iniciada por Arcesilaus (centrada en el método socrático, y cercana a Pirrón), y la New Academy, iniciada por Carnéades (con un escepticismo más moderado, que rechazaba la epojé en pos de un probabilismo) y concluida con Filón y la destrucción física de la Academia por Sulla en 86 aC durante la Primera guerra mitridática.
Y por otro, tenemos el platonismo de la Academia Antigua (obras dogmáticas de Platón), el de la Academia Escéptica (que lo fusiona con Pirrón, durante la Academia Media y Nueva), el Medio Platonismo (que sustituye la fusión escéptica por una fusión estoica con elementos peripateticos),
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el Neoplatonismo de Plotino (270, que fusiona el anterior con el misticismo, y que coqueteara con la cristiandad durante el medievo y la modernidad) y el Platonismo Moderno (realismo de las ideas abstractas: Mathematical Platonism, Abstractionist Platonism, Abstract structuralism y Platonized naturalism).Iniciado por Antíoco, tiene a Plutarco (45-120) como máximo representante. Movimiento con el que particularmente se asocia el eclecticismo.
3 La decadencia de la República Romana (510-27)
Senatus bestia est; senatores, boni viri
Los años de su servicio militar (91-81),
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tras los cuales retomó sus estudios, coincidieron con la Guerra de los Aliados (91-88), la primera guerra mitridática (90-85) y la primera y segunda guerra civil de Sulla (88-87, 83-81). Requisito para realizar carrera en el senado.
Y su entrada a la vida pública (como letrado en el 79) coincidieron con la creciente polarización entre Populares («los que favorecen al pueblo»), que surgen con los hermanos Graco (133, 122), y los Optimates,
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que justo nacen para oponerse a ellos.Término acuñado en Cicerón Pro Sestio 56 aC.
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De hecho, tal era la tensión, que siente la necesidad (según Plutarco Vidas 3.2–5, y en contra de Cicerón Brutus 313–314, 46 aC) de exiliarse a Grecia (79-77) tras su Pro Roscio Amerino, en el que denunciaba la política de proscripciones del dictador Optimates Sulla instaurada en el 82.No es casual que las guerras de Sulla fueran precisamente entre estas facciones, con Cayo Mario y seguidores resp. como Populares.
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Que no al propio Sulla, que era Optimates como Cicerón, cf. pasajes 6, 21–22, 131.
Y ya como político (cuestor en el 75), cuando logra el consulado en el 63, el patricio Popular Catilina planea un golpe de Estado que incluía su asesinato, y que Cicerón desvela a tiempo, llevando (por aplicación de la ley marcial) a la pena de muerte (sin juicio de por medio) de todos sus conspiradores.
3.1 Tangente a propósito de Catilina
La brusquedad de la condena hace temer a Cicerón futuras represalias. Y en efecto, es acosado por ello por el Popular Publio Clodio Pulcro en el 58, cuando éste ostenta el cargo de Tribuno de la plebe, al cual pudo acceder (aun siendo patricio)
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gracias a que fue adoptado (a los 33) por un plebeyo (en el 59, y por medio de la complicidad del Popular Julio César). Es a consecuencia de ello que Cicerón se exilia durante un año.Para ser senador no había una restricción análoga: sin ir más lejos, Cicerón era plebeyo, constituyendo el primer cónsul homo novus en 30 años.
Merece la pena notar, sin embargo, que César no tenía nada en contra de Cicerón, ofreciéndole en el 60 ser el cuarto miembro del Primer Triunvirato (60-53, junto Pompeyo y Craso), y rechazando Cicerón por sus diferencias políticas. Y aun a 49, ante la nueva guerra civil (49-45, a raíz de la muerte de Craso en el 53) entre Pompeyo (106-48) y César (100-44), éste trata de hacer cambiar de bando a Cicerón, y le perdona la vida cuando éste se rinde en el 47 (al negarse a dirigir el ejercito de Pompeyo). No obstante, esta actitud termina pasándole factura: cuando Marco Antonio establece el Segundo Triunvirato (43-37, continuador del primero, junto Octavio y Lépido), lo manda matar.
3.2 Paréntesis sobre el cursus honorum
La Ley Villia annalis (180 aC) establece para los ediles una edad mínima de 36, para los pretores 39, y para los cónsules 42, con un período de dos años entre cada magistratura. Para los cuastor, por una enmienda de Sulla del 81, 20 para los patricios y 32 para los plebeyos.
Hoy, en Europa se puede ser presidente en cuanto se adquiere el derecho a voto (con la mayoría de edad),
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mientras que en muchos países de latam hay una edad mínima de 30 ó 35 (aunque haya casos de diputados veinteañeros), cf. Constanza Hola ¿Por qué los jóvenes no pueden ser presidentes en América Latina? 2017 BBC Mundo. Aunque pueda parecer absurdo, la edad mínima para militar en el PSOE es de 14, y de 16 para Nuevas Generaciones del Partido Popular, cf. Wikipedia Categoría:Organizaciones políticas juveniles por país. Y a modo de referencia, la activista Greta Thunberg saltó a la fama con 15, lo que podría haber explotado para hacer carrera política.
4 Una ojeada a su ética
«esas aficiones, si se encaminan a imitar a los grandes hombres, demuestran talento, pero si sólo sirven para conocer indicios del pasado, simple curiosidad.»Cicerón De Finibus Bonorum et Malorum V.6
«es menester que se acepte de esta misma manera cada una de las afirmaciones que hacemos [dado que hablamos de cosas inciertas, contentándonos con bosquejarlas]: es propio de un hombre instruido buscar la exactitud en cada género sólo hasta donde lo permite la naturaleza del objeto.»13Posible origen para «It is the mark of an educated mind to be able to entertain a thought without accepting it», atribuido a Aristóteles en Lowell L. Bennion Religion and the Pursuit of Truth 1959, cf. Jeremy McGinniss Aristotle and accuracy 2009 (link).Aristóteles Nicomáquea I.3, 1094b.24
«Aristóteles es el primero que nos enseñó la práctica de argumentar en pro y en contra sobre cada cuestión, no para hablar siempre contra todo, como Arcesilao, sino exponiendo todo lo que puede decirse de una y otra parte en todas las cuestiones.»op. cit. V.9
Cicerón De Finibus Bonorum et Malorum V se centra en el supremo bien desde sec. 12,
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cuya importancia motivan en 15,«se trata de averiguar en qué consiste la vida feliz, y lo único que la filosofía debe mirar y perseguir es saber si la felicidad está toda entera en poder del sabio [como dice Aristóteles Nicómaco I] o puede ser debilitada o arruinada por la adversidad [como arguye Teofrasto]».
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y que reformula en términos de la hormé (apetito del alma) en 16-17,«resuelto este problema, en un sistema filosófico, queda resuelto todo», «si se ignora el supremo bien, se ignora necesariamente un método de vida, de lo que se sigue un error tan grande que no se puede saber en qué puerto hay que refugiarse.». Argumento que me recuerda al «No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar si la vida vale o no vale la pena de vivirla es responder a la pregunta fundamental de la filosofía. Las demás, si el mundo tiene tres dimensiones, si el espíritu tiene nueve o doce categorías, vienen a continuación.» de Camus El mito de Sísifo 1942 (en el sentido de que «[no] saber en qué puerto refugiarse» suena mucho a suicidio, y de que la pregunta por «si la vida vale o no vale la pena de vivirla» ya tiene implícita la pregunta por el cómo de Cicerón), o a la ética como filosofía primera de Lévinas, y que responde al escepticismo epistemológico de Cicerón que posibilita (en tanto que da pie a la exploración de la opinión del Otro) y motiva (en tanto que en ética no podemos admitir la duda, de modo que todos los criterios éticos e identidades ajenas pasan a tener un cierto grado de verdad) su eclecticismo ético.
Lo cual, a su vez, recuerda vagamente a Wittgenstein Tractatus 1921 (aforismos 7 y 6.54, que apelan al ethos sobre el logos, a la acción sobre la palabra), que autodescribe en una carta a von Ficker como: «Mi trabajo consiste de dos partes: La que está presentada aquí más todo lo que no escribí. Y precisamente esta segunda parte es la importante. Puesto que en mi libro lo ético tiene sus límites dibujados desde adentro [i.e., caracterizando por completo su complementario, el logos], por así decirlo; y estoy convencido de que esta es la ÚNICA forma rigurosa [acorde al logos] de trazar ese límite. En pocas palabras, creo que ahí donde muchos otros están hoy simplemente suponiendo, he logrado en mi libro poner firmemente todo en su lugar al guardar silencio sobre ello.». Es decir, en tanto que hay muy poco sobre lo que podamos hablar con propiedad (lo que puede entenderse como a una suerte de escepticismo), hemos de abandonar el por lo demás inútil logos (esta escalera) en pos del ethos, dándose una inversión similar (si bien más silenciosa) a las anteriores.
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identificando en 18 tres: el placer, la ausencia de dolor y los instintos naturales«el arte de vivir es la prudencia [... y] el objeto y fin de la prudencia debe ser conveniente y acomodado a la naturaleza, y tal que por sí mismo invite y atraiga el apetito del alma, que los griegos llaman hormé. Pero qué es lo que así mueve y lo que desde el primer momento apetece la naturaleza, no está claro» (o resumiendo, uno debe vivir acorde a su naturaleza, que emerge de su hormé). Enfoque que me recuerda a Spinoza y su idea de que algo es bueno porque lo deseamos y no viceversa.
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. «que incluyen la incolumidad [cualidad o estado de no haber sufrido daños] y conservación de todos los miembros, la salud, la integridad de los sentidos, la ausencia de dolor, las fuerzas, la hermosura y las demás cosas de este género a las que se asemejan en las almas esos inicios que son como llamitas y semillas de las virtudes.».
Así, se establecen en 19-20 seis formas de vivir (o supremos bienes) en relación a esos tres hormé: tres intrínsecas, en los que se persiguen indiferentemente de su consecución personal (i.e., como ideales en sí mismos), y que corresponderían al utilitarismo, utilitarismo negativo
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y estoicismo (en relación al placer, ausencia de dolor, e instintos naturales respectivamente), y tres extrínsecas (representadas por Aristipo, Jerónimo y Carnéades resp.), que se persiguen sólo en función de su consecución.Los cuales obviamente no existían en su época, escribiendo «dos sin defensor».
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Y al añadir en 21 estos hormé a la moralidad (como criterios éticos),Cicerón desdeña las vías del placer y ausencia del dolor alegando que «hemos nacido para cosas más importantes».
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toma como representantes respectivos a: Califón y Dinómaco, Diodoro (alumno de Jerónimo), y los académicos (como Carnéades mismo), peripatéticos y estoicos. «de cualquier modo que se establezca el supremo bien, si se le priva de la moralidad, ni los deberes ni las virtudes ni las amistades pueden mantenerse en tal sistema.» 22
Tras esto, comenta en 23 las siguientes alternativas:
»En cuanto a la serenidad de Demócrito, que es la tranquilidad de espíritu a la que llamó euthymía,21ha tenido que ser excluida de esta discusión porque esa tranquilidad de espíritu es en sí misma la vida feliz;Término castellanizado (en psiquiatría) como eutimia: buen-animo, estado de ánimo normal, tranquilo.22y no preguntamos cuál es, sino de dónde procede.I.e., el bien supremo, la eudaimonia.23Condenadas y rechazadas ya las teorías de Pirrón, de Aristón y de Erilo,En consonancia con el framing del hormé.24porque no pueden entrar en el círculo que nos hemos trazado, no se ha pretendido en absoluto tomarlas en consideración. Pues como toda esta cuestión de los fines o, por decirlo así, de los extremos de los bienes y de los males, arranca de aquello que dijimos que era conveniente y apropiado a la naturaleza, y lo primero que es apetecido por sí mismo [aka hormé], todo esto lo suprimen los que pretenden que entre las cosas en las que no existe moralidad o torpeza no hay motivo alguno para preferir las unas a las otras y piensan que no hay ninguna diferencia entre ellas;«Pirrón, fundador de la escuela escéptica, hacía coincidir el supremo bien con la apátheia o insensibilidad, y negaba todo lo demás, incluso la virtud; Aristón de Quíos [estoico], discípulo de Zenón [de Citio, fundador del estoicismo] y luego de Polemón [El Escolarca, cabeza de la Academia Antigua], consideraba todo como indiferente, menos la virtud y el vicio, y comparaba la vida a una comedia, en la que no importa lo que cada uno represente, con tal que lo represente bien; Erilo [aka Hérilos] de Cartago, discípulo también de Zenón, sostenía que el supremo bien [telos] consistía en la ciencia [episteme; mejor traducido, en mi opinión, como conocimiento].» Víctor-José Herrero Llorente en su traducción para Gredos, Del supremo bien y del supremo mal.25y Erilo, si realmente sostuvo que no hay más bien que la ciencia, suprimió todo motivo de determinación racional y toda guía de conducta recta.En referencia a la apatía y la indiferencia de Pirrón y Aristón, que rompen por completo con el framing de Cicerón, al no derivar ellos el supremo bien de una motivación/hormé, sino de la ausencia o supresión de ésta (resultándole a Cicerón literalmente antinatural).26No me queda claro si se refiere a que el determinismo científico (y su negación del libre albedrío) quita la agencia a los sujetos (i.e., su determinación racional), o si bien a que el conocimiento es impersonal (suprimiendo toda motivación) y amoral (no sirviendo de guía de conducta). Sin embargo, apelando a César Tomé López Ética normativa y evolución: de obra de Dios a ilusión 2013, o a la lectura spinozista que hace César Tomé del determinismo de las neurociencias, no me parecen evidentes ninguna de las dos. De hecho, teniendo en cuenta que en el estoicismo hay un énfasis importante en el estudio de la physis, me choca su actitud, además de que la sed de conocimiento me parece una hormé análoga a las otras tres.
Tras su recapitulación, se enfoca en la hormé de los instintos naturales (que es la única que considera que queda en pie, y que es característica de los estoicos y peripateticos), que reexpone en 24 como:
«Todo animal se ama a sí mismo, y tan pronto como nace, procura conservarse,27porque la primera inclinación que le da la naturaleza para proteger su existencia es una tendencia a conservarse y a ponerse en las mejores condiciones posibles conforme a la naturaleza. Esta disposición, al principio, es confusa e incierta, pues se limita a conservar su existencia sea cual fuere; pero no entiende ni lo que es ni lo que puede ni en qué consiste su naturaleza. Pero, cuando adelanta un poco y comienza a comprender en qué medida le afecta y le concierne cada cosa, empieza a progresar lentamente, a conocerse a sí mismo y a comprender por qué tiene aquella apetenciaAka instinto de supervivencia o conato. De hecho, 24-27 recuerda a ratos al conato de Spinoza, del que puede hacerse una lectura esencialista: «una cosa es natural para el caballo, otra para el buey» 26.28».De nuevo, recuerda a cómo entiende Spinoza la libertad.
A ello le sigue (25-27) la afirmación de que cada especie tiene su propia naturaleza (conato), que recuerda a Aristóteles Nicómaco I.7, y una defensa de que «cada uno se ama a sí mismo por naturaleza» en 28-32, que me parece muy curiosa desde el punto de vista de la psiquiatría actual:
«¿cómo es posible comprender ni imaginar que exista algún animal que se odie a sí mismo? Sería una contradicción flagrante. Pues cuando aquella tendencia del alma comience a atraer hacia sí deliberadamente algo que le perjudique, por ser enemiga de sí misma, al hacer esto por su propia causa, se odiará y se amará al mismo tiempo, lo cual es imposible29. Y necesariamente, si alguien es enemigo de sí mismo, tendrá por malas las cosas que son buenas, y, al contrario, por buenas las que son malas, y huirá de lo apetecible y apetecerá lo repulsivo; lo cual es indudablemente arruinar la vidaY sin embargo, realidad de muchos.30. Pues aunque haya quienes recurren a la soga [...] no hay que creer que sean enemigos de sí mismos. A unos los mueve el dolor, a otros la pasión; muchos también se dejan arrastrar por la cólera y, cuando se precipitan conscientemente en los males, creen que buscan su mayor interés. [...] Por tanto, cuantas veces se dice que alguien se ha tratado mal a sí mismo y que es su propio adversario y enemigo y, en fin, que está harto de la vida, debe entenderse que hay alguna causa oculta de tal naturaleza que precisamente de ella puede deducirse que cada uno se ama a sí mismo.» 28-29En tendencias autodestructivas, como el alcoholismo, el autosabotaje, la autolesión...
Es más, en 30 defiende que no sólo uno no se odia a sí mismo, sino que tampoco se es indiferente. E incluso que la causa de ese amor es intrínseca, como ejemplifica:
«amamos el placer a causa de nosotros [de nuestro hormé] y no a nosotros a causa del placer. [...] Y no hablo del miedo a la muerte de los que piensan verse privados de los bienes de la vida o de aquellos a quienes causan pavor posibles horrores después de la muerte, o quienes temen morir con dolor y por eso rechazan la muerte; pues también los niños, que no piensan en nada de esto, si alguna vez de broma los amenazamos con dejarlos caer desde algún sitio, se asustan.»
Tras todas estas aclaraciones, entra de lleno en su platónica discusión del conato humano en 34:
»A continuación se debe examinar, pues ha quedado suficientemente claro que cada uno se ama a sí mismo por naturaleza, cuál es la naturaleza del hombre.31Éste es, en efecto, el objeto de nuestra investigación. Es evidente que el hombre consta de cuerpo y alma, y que al alma corresponden las funciones principales y al cuerpo las secundarias.En 33 matiza qué debemos entender por esto: «Pues ya sea porque [...] una causa más alta y divina les infundió esta fuerza [naturaleza, conato], ya porque esto sucede accidentalmente, vemos que lo que nace de la tierra se conserva con vigor [...]. Y aunque en este punto estoy de acuerdo con los que piensan que todo esto lo rige la naturaleza [...], admito, sin embargo, que los que opinan de otro modo piensen lo que quieran y que incluso entiendan que, si alguna vez digo 'la naturaleza del hombre', es al 'hombre' a quien me refiero, pues no hay en esto ninguna diferencia.»32Después observamos también que el cuerpo está formado de tal modo que supera al de otros animales,En esta preponderacia podemos apreciar su platonismo.33y que el alma está constituida de tal manera que no sólo tiene a su servicio los sentidos, sino que posee la superioridad de la inteligencia, a la que obedece la naturaleza entera del hombre,En esta preponderacia podemos apreciar el especismo típico de la época. Ello es aun más explícito en 39-40, donde piensa a las distintas especies en una jerarquía en cuya cima está el ser humano. Sin embargo, teniendo en cuenta que existen especies con capacidades que nosotros no, sería más preciso el framing de un árbol que se abre continuamente hacia una diversidad infinita.34y en la que reside cierta maravillosa facultad de reflexión, de conocimiento, de ciencia y de todas las virtudes.En esta preponderacia podemos apreciar su platonismo.
e ilustra con un gracioso ejemplo el caso de la naturaleza del cuerpo humano en 35:
«si alguien anda sobre las manos o no hacia adelante, sino hacia atrás, parece que huye abiertamente de sí mismo y que, despojando al hombre de su humanidad, odia la naturaleza.».
Se encamina entonces hacia la discusión de las virtudes del alma, base de su ética (36-38):
»Por otro lado, el alma y la parte principal del alma, a la que llamamos inteligencia, posee muchas virtudes, pero pueden agruparse en dos géneros principales; uno, el de las que se engendran en ella por su propia naturaleza, y se llaman no voluntarias; el otro, el de las que dependen de la voluntad, y suelen llamarse con más propiedad virtudes, las cuales constituyen el más alto título de excelencia del alma. Al primer género pertenece la capacidad de aprender, la memoria y casi todas las que se comprenden bajo el nombre de 'talento', a cuyos poseedores se les llama inteligentes.35El segundo género es el de las grandes y verdaderas virtudes que llamamos voluntarias, como la prudencia, la templanza, la fortaleza, la justicia y las demás del mismo género.Aquí, al igual que Aristóteles, considera que hay gente naturalmente capacitada o dotada para ciertas cosas y gente que no, y podría discutirse si esto tiene alguna base o es puro elitismo discriminatorio.36De este modo, no importa si eres talentoso o no, pues siempre puedes ejercer sobre estas cuestiones y devenir virtuoso, lo que de nuevo, podría tildarse de ingenuo (en la misma línea en la que se suele atacar a la ética capitalista del esfuerzo).La distinción recuerda (matices a parte) a Aristóteles Nicómaco II.1: «Y, claro, dado que la virtud es doble —una intelectual y otra moral— la intelectual toma su origen e incremento del aprendizaje en su mayor parte, por lo que necesita experiencia y tiempo; la moral, en cambio, se origina a partir de la costumbre, por lo que incluso de la costumbre ha tomado el nombre con una pequeña variación [éthos vs ethos]. De aquí resulta también evidente que ninguna de las virtudes morales se origina en nosotros por naturaleza: en efecto, ninguna de las cosas que son por naturaleza se acostumbra a otro comportamiento. Por ejemplo, la piedra, que se dirige por naturaleza hacia abajo, nunca podría acostumbrarse a dirigirse hacia arriba ni aunque uno tratara de acostumbrarla tirándola miles de veces hacia arriba; [...]. Por consiguiente, las virtudes no se originan ni por naturaleza ni contra naturaleza,» y análogamente, las cosas que caen fuera de nuestro control no nos pueden hacer caer en deliberación moral (en consonancia con el estoicismo).[...] de donde se sigue claramente que, pues nos amamos a nosotros mismos y queremos que todas nuestras facultades espirituales y corporales sean perfectas, también a ellas las amamos por sí mismas, y ellas son los factores más importantes para la vida feliz.37Pues quien aspira a la conservación de sí mismo, necesariamente amará también las partes de su ser, y le serán tanto más queridas cuanto más perfectas sean y más estimables en su género.De esto ya se hizo forshadowing en: «[los instintos naturales] se asemejan en las almas esos inicios que son como llamitas y semillas de las virtudes».38Porque la vida que apetecemos es la que abunda en todas las virtudes tanto de alma como de cuerpo, y en esto reside necesariamente el supremo bien, puesto que dicho bien debe ser el último término de las cosas apetecibles. Conocido esto, no se puede dudar que, pues los hombres se aman a sí mismos y espontáneamente, también las partes del cuerpo, del alma y de todas las cosas que conciernen al movimiento y estado de uno y otra se aprecian por sus propios atractivos y se apetecen por sí mismas. Establecidos estos principios, es fácil conjeturar que, de todas nuestras facultades, las más deseables son las que tienen más nobleza,La verdad es que el argumento me parece muy curioso, como un axioma que crece a teorema, o de nuevo, una semilla que florece: uno debe cultivarse en las virtudes por el amor a sí mismo.39de manera que la virtud más deseable será la de las partes más nobles que se desee por sí misma.Dejando de lado la ambigüedad de «más noble», volvemos de nuevo al sesgo platónico.
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