Conversaciones con K: Filosofía de la mente

Filosofía de la menteEpistemología bayesianaEpistemología bayesiana: una conversación y la dicotomía analítico/sintético \AtBeginDocument{\providecommand\secref[1]{\ref{sec:#1}}}
«La historia de la ciencia está llena de teorías que en diferentes tiempos y por largos períodos han sido empíricamente exitosas, pero que se revelaron como falsas en sus afirmaciones sobre la estructura íntima del mundo. De igual modo, tales teorías están llenas de términos teóricos que no refieren. Por lo tanto, por simple (meta) inducción, nuestras actuales teorías son probablemente falsas —o es más probable que sean falsas que verdaderas— y muchos o la mayoría de los términos teóricos pueden ser no-referenciales.
Por lo tanto, el éxito empírico de una teoría no proporciona una garantía a favor de la afirmación de que la teoría es aproximadamente verdadera.»
Psillos Scientific realism: how science tracks truth 1999.
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Traducción de: Daian Tatiana Flórez Quintero Una defensa de la metainducción pesimista 2012.

«¿Si la psicología tuviera 2300 años de historia, como la matemática (Euclides Elementos 300 aC, obra que define la disciplina hasta el s. XVIII), en vez de sólo 150 (Wilhelm Wundt 1879, cuando se separa de la filosofía), no sería también una ciencia dura? ¿Acaso la matemática, en sus orígenes, no era también irrisoria? ¿Y no hay aun hoy aspectos pseudocientíficos en matemáticas, física (teoría M, ToE) y otras ciencias duras?»
Sékioz de Niafre El problema de la demarcación 2020.
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Omito las largas notas al pie matizando la afirmación.
Recupero (adaptada y ampliada) una conversación de Discord del 10/04/2021 con el bueno de K:

Intro. Ciencias duras vs blandas: una bomba de intuición

Para mí, esta distinción es de grado, no de tipo: la mecánica estadística es más fiable que la medicina (entrando en un círculo virtuoso por el cual ha fructificado más en menos tiempo) porque yo no puedo (ni a nivel ético ni práctico) tomar a un billón de personas
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Pensando en el número de Avogadro, hasta me quedo corto con esto.
y forzar a vivir a una mitad en unas condiciones de control y a la otra mitad en unas condiciones idénticas salvo por una variable, pero sí puedo hacer eso mismo cambiando «persona» por «partícula».
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Y de ahí el planteamiento en Sección 4, aunque ello no erradique el problema de las correlaciones espurias, como ejemplifica claramente Sabine Hossenfelder Particle Physics Discoveries that Disappeared.
A lo que habría que añadir que dos partículas de hidrógeno se parecen más entre sí (y son más estables en el tiempo) que no dos humanos aleatorios, pues la complejidad de ambos sistemas es muy distinta, además de que las variables relevantes que tengo controlar en un experimento de partículas es mucho menor y mejor conocida. Sin olvidar que el efecto observador está bien caracterizado en física, cf. Wikipedia Observer effect (physics) para un overview, mientras que en psicología aún es tema de debate.
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E.g., el efecto Hawthorne (Landsberger Hawthorne Revisited 1958, a propósito de unos experimentos de 1924-1932), aun vigente en la literatura (Salkind Encyclopedia of Research Design Vol. 2, 2010), ha sido disputado (Adair The Hawthorne Effect: A reconsideration of the methodological artifact 1984), reinterpretandose sus resultados dentro de distintos frameworks: el efecto Orne (Parsons What happened at Hawthorne?: New evidence suggests the Hawthorne effect resulted from operant reinforcement contingencies 1974), el efecto Rosenthal (Rosenthal Experimenter Effects in Behavioral Research 1966), el efecto novedad (Clark & Sugrue Research on instructional media 1978-88 1988), etc.

Epifenomenalismo

En este entendido, no puedo negar mis recelos epistémicos hacia cualquier estudio de la mente, neurociencias incluidas. Y tampoco debería sorprender que, dentro de ellos, me decante hacia el fisicalismo eliminativo, el cual explica la mente (o consciencia o alma o psique...) como epifenomeno (o fenómeno emergente) del cerebro; pues de ser correcto, nos permitiría explotar más fácilmente todo lo que las ciencias duras nos han brindado.
Aun así, lo que sé sobre estas cuestiones es más bien limitado, y no es algo a lo que le haya dedicado mucho de mi pensamiento: creo que me familiaricé con la postura por César Tomé La ilusión del yo 2016-6-11 (que debí ver a 2/2017), y apenas la redescubrí durante el verano de 2020 al confrontar (en mis notas sobre Coleridge) el «holísmo» del romanticismo con el mecanicismo de la modernidad (Descartes, Hobbes...) que Churchland y Dennet actualizaban en mecanicismo antrópico desde las neurociencias.
Para dar un poco de contexto histórico sobre esta posición: «The debate in question concerned U. T. Place [Is consciousness a brain process? 1956] and J. J. C. Smart [Sensations and Brain Processes 1959] ’s “Identity Theory” [aka type physicalism], which claims that sensations are brain-processes, and hence are compatible with a physicalist understanding of the world. Rorty [Mind-Body Identity, Privacy, and Categories 1965] proposed radicalizing the theory with a “Disappearance Form of the Identity Theory” which aimed to “impugn the existence of sensations” (p. 114). During the debate that ensued, the label “eliminative materialism” was coined [James Cornman On the Elimination of ‘Sensations’ and Sensations 1968] to describe Rorty’s position [refined in In Defense of Eliminative Materialism 1970]. A similar position had earlier been defended by Paul Feyerabend [Materialism and the Mind-Body Problem 1963], but Rorty’s paper [submitted and rejected in 1963 for a collection edited by Max Black] remained the locus classicus of eliminative materialism, even after Rorty himself abandoned it, until Paul Churchland’s 1981 “Eliminative Materialism and the Propositional Attitudes” changed the target of elimination from conscious sensations to beliefs and other propositional attitudes.» Leach & Tartaglia, introducción de la antología Rorty Mind, Language, and Metaphilosophy 2014.

Aclaración. Fisicalismo vs materialismo

Utilizo la expresión «fisicalismo eliminativo» en vez de la más usual «materialismo eliminativo» en razón de ciertos matices que separan al fisicalismo del materialismo: a mi juicio, el primero acomoda mejor las nociones de espacio-tiempo, energía, fuerzas fundamentales...
Así, e.g., y hasta donde yo lo entiendo, un materialista tendería a decir que la energía no es algo del universo, sino sólo una forma de describirlo (de lo cual no estoy del todo seguro). O que las fuerzas fundamentales tienen que venir necesariamente de ciertas partículas (como ocurre con la energía nuclear fuerte con respecto a los gluones según el modelo estándar de la física de partículas de c. 1973), prefiriendo en consecuencia una explicación de la gravedad por medio del hipotético graviton que no por la TRG de Einstein (al menos en un entendimiento no sustancialista del espacio-tiempo, supongo).
Ahora bien, fuera de este contexto más bien metafísico,
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«Aplicado a la metodología de la ciencia (materialismo o fisicalismo metodológico) no supone una posición ideológica sino una hipótesis de trabajo. Significa que se trabaja con los fenómenos observados como si estos fuesen la única realidad, dado que no tenemos la metodología apropiada para considerar científicamente entes no físicos (p. ej. véase diferenciación conceptual). El fisicalismo metodológico es puramente operativo, ni afirma ni refuta un posible fisicalismo ontológico.
Muchos autores del siglo XX, particularmente epistemólogos y filósofos de la ciencia, prefieren la denominación de fisicalismo porque carece tanto de las connotaciones emocionales que con la palabra materialismo como de las restricciones históricas asociadas a este. Enfatiza lo físico, ya sea materia o energía.» Wikipedia Fisicalismo.
y centrándome ya en la filosofía de la mente, imagino que el fisicalismo podría incluir una ley matemática enmarcada en la teoría de Ramsey, mientras que el materialismo tendería a rechazarla.
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Personalmente, no me gusta leer a Ramsey como propiedad emergente (aunque en cierto modo lo sea) porque su emergencia no se deriva de unos objetos particulares, sino de unos objetos particulares cualquiera. Aun así, creo que ilustra mi punto.

El futuro de las neurociencias

Antes he hecho un argumento muy W. H. Woodin al decir que tomo el fisicalismo eliminativo como default en razón de mi preferencia por sus consecuencias, pero no he entrado en ellas. Pues bien, he de admitir que he coqueteado desde hace años con la fantasía transhumanista de la singuralidad tecnológica (a la que da pie de manera natural el epifenomenalismo), y con convertirme al fin en un puro buffer o stream de información (aunque, siendo sincero, las fechas de 2045.com me parecen un tanto optimistas).
Y sueños aparte, de ser cierto, en verdad creo que habría una revolución científica dentro de la psicología si se lograse digitalizar nuestro cerebro. Y con esto no me refiero meramente al Human Connectome Project (lanzado en 2009 por analogía al Human Genome Project, 1990-2003), sino a que todas las personas sean monitorizadas en tiempo real (por el tema de la neuroplasticidad) con alguna suerte de marcapasos cerebral.
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Creo que esto podría hacerse de manera ética mediante un uso adecuado de la criptografía. Y que, una vez afianzado nuestro entendimiento de la mente, podría abandonarse esta aproximación en favor de simulaciones por ordenador. Aunque también creo que podría mantenerse, aprovechando este monitoraje para la medicina personalizada, por analogía a la medicina genómica.
No en balde, a mi parecer, el problema actual más fuerte en las neurociencias es que las muestras de sus estudios suelen ser ridículamente pequeñas.
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Así se señala en el meta-análisis: Button et al. Power failure: why small sample size undermines the reliability of neuroscience 2013, reseñado en Experientia docet Mala neurociencia. Lo que de hecho puede enmarcarse en el contexto más amplio de la «replication crisis» (e.g., Kahneman A proposal to deal with questions about priming effects 2012).
Que sí, que la pobreza epistémica de sus proxys, como el fMRI, tampoco ayuda.
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César Tomé La neurociencia como religión 2014 da una panorámica superficial sobre esta problemática, al tiempo que compara el auge de la disciplina con la fiebre genética de los 1990s en relación al HGP. Una búsqueda rápida en la literatura técnica devuelve sobrados resultados, por lo que no voy a entrar en ello:
Spikes, BOLD, Attention, and Awareness: A comparison of electrophysiological and fMRI signals in V1 2011
Coupling mechanism and significance of the BOLD signal: a status report 2014
Investigating the Limits of Neurovascular Coupling 2016
How and when the fMRI BOLD signal relates to underlying neural activity: the danger in dissociation 2016
Uses, misuses, new uses and fundamental limitations of magnetic resonance imaging in cognitive science 2016
Pero en ciencia es tan común que se pueda sacar información provechosa de un indicador cuestionable, que me cuesta verlo como el problema principal.
Y dicho sea de paso, en consonancia con mi holísmo, creo que una buena simulación del cerebro humano tendría que pasar por la simulación del cuerpo entero, pues hay interrelaciones muy íntimas entre éste y las hormonas, el microbioma (que tiene su propio Human Project, 2007-2016), y la bioquímica en general. E idealmente, ya puestos, una simulación de la Tierra y la sociedad, pues las interacciones de un cuerpo con otro, y con su medio, me parecen también relevantes (repensádolo en términos de condiciones de frontera y de ordenes de precisión, en el contexto de las ecuaciones diferenciales).

Aclaración. Digitalización y determinismo

A mi juicio, los proyectos de digitalización de la mente no necesitan presuponer para su éxito el determinismo. De hecho, hasta me cuesta ver la relación. Como yo lo pienso, la digitalización idealmente haría una copia perfecta. Y en consecuencia:
  1. Si el sistema original es determinista, esa propiedad se transfiere, y la copia también lo sería.
  2. Si el sistema original es indeterminista, esa propiedad se transfiere, y la copia también lo sería.
Lo que ya no sé es si es posible una copia perfecta, o si todo sistema mecánico-digital es necesariamente determinista (en cuyo caso, si la mente fuera un sistema indeterminista, la digitalización la haría determinista, perdiendo algo en el proceso, e imposibilitando las copias perfectas). Aunque, en lo personal, yo tiendo a gravitar hacia el superdeterminismo (dentro del marco fisicalista ya mencionado), sin llegar por ello a descartar sus alternativas.

Aclaración. De mi escepticismo

Mi tono dubitativo no responde a nada en particular: es simple y llanamente mi escepticismo sistemático hablando en voz alta. Quiero decir, realmente no tengo argumentos definitivos en favor de mi default, sino que simplemente me parece la opción más plausible o cómoda. Y por ello, tampoco me sorprendería que no estuviera en lo cierto, gustando de tener a mano un plan de backup.
O, usando una analogía más elaborada: si mi comida favorita es X , pero no siempre como X , y si al comer Y distinto de X resulta que me gusta más Y que X , es sólo natural que mi favorito pase a ser Y en vez de X , incluso si el cambio de preferencia es circunstancial (e.g., debido a que la comida me sabe diferente por estar resfriado) y vuelve a ser X eventualmente (identificando con suerte las circunstancias que me llevaron a preferir uno sobre otro, y complejizando así mi noción de «comida favorita»).
Por supuesto, para no volverse loco cambiando de posición constantemente, tiene que haber una resistencia al cambio (e.g., Y tiene que suponer una mejora significativa respecto de X durante un tiempo significativo, donde el criterio para «significativo» queda a cargo del sujeto), pero creo que se entiende mejor mi posición quidesde esta analogía más fluida que no desde la idea de tener un plan b.

Churchland: un comentario

Aunque no puedo estar totalmente de acuerdo con alguien que no conozco totalmente, si podemos tomar los artículos de la Wikipedia sobre Paul y Patricia Churchland como representativos, puedo limitarme a comentarlos.
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El framing de la sección sugiere que las posturas de Paul y Patricia son distintas, pero en realidad en la literatura se los suele tratar conjuntamente dada su gran similitud.

7.1 Paul

Esta tendencia de la filosofía de la mente propone que los conceptos mentales, tales como creencias y deseos, son constructos teóricos sin una definición coherente, y por lo tanto, no pueden figurar en los esfuerzos por comprender el funcionamiento del cerebro y la mente. Churchland argumenta que, tal como la ciencia moderna no necesita los conceptos "suerte" o "brujería" para explicar el mundo, la futura neurociencia, no necesita de los conceptos "creencia" y "deseo" para explicar el cerebro. En cambio, debería tratar de fenómenos objetivos como neuronas y sus interacciones. Churchland apunta al hecho de que en la historia de la ciencia muchos conceptos han sido abandonados a favor de otros.
Pues sí y no. Por una parte, mi posición ya es puro Churchland (hablo de simular el conectoma y la bioquímica del cuerpo, no de sentimientos, que serían propiedades emergentes). Pero por otra, eso no significa que dichas nociones no tengan utilidad. De hecho, en ciencia hay conceptos que, si bien han quedado (de alguna manera) obsoletos, siguen usándose porque facilitan el entendimiento, como es el caso de los infinitesimales. Citando Robinson Non-standard Analysis 1966 Section 9.4:
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Cabe recalcar que justo en dicho libro se da una fundamentación lógica de los mismos, que ha abierto su propia línea de investigación (cf., e.g., Salgado Análisis real no estándar, Contexto histórico, último párrafo), pero ahora mismo sólo me interesa su observación histórica. Y de todos modos, tampoco podemos ignorar que, 50 años después de su obra, ésta sigue siendo relativamente oscura dentro del mainstream (no en balde, la supervivencia del uso de los infinitesimales en física se debe justo a su informalidad).
In the theory of continuous media, the language of infinitesimals has a long tradition. This tradition remained unbroken even though infinitesimals had been abandoned in pure Analysis. For example, the derivation of Euler’s equations of motion is frequently based on the consideration of the balance of forces acting on a very small cube and several laws of Fluid Mechanics are expressed in terms of fluid particles whose dimensions are supposed to be infinitely small. Again, a doublet is defined by letting two sources of equal and opposite strength move infinitely close to each other while the strength of the sources varies in a suitable manner. It is usually taken for granted, and sometimes shown explicitly, that the use of infinitesimal language can be avoided.
Por poner otro ejemplo, proveniente de Truesdell Reactions of Late Baroque Mechanics to Success, Conjecture, Error, and Failure in Newton’s Principia 1968 (en Essays in the History of Mechanics):
In 1687, the year of the Principia, VARIGNON published his Project of a New Mechanics (Fig. 48), in which the principle of the parallelogram of forces, inferred from a rather Aristotelian viewpoint, is applied to the solution of a class of problems untouched by NEWTON. While the book is pedestrian, it bears witness that the didactic tradition of STEVIN (Fig. 49) [De Beghinselen der Weeghconst 1586], long prior and hence independent, was still very much alive, as in fact it is today. The law of the lever had been known since antiquity. The numerous unsuccessful attempts, including VARIGNON'S, to derive it from the equilibrium of forces are not germane to my subject.
Así, estas nociones podrían mantenerse de manera auxiliar, en una suerte de lie to children.
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La expresión, latente en Jack Cohen y Ian Stewart The Collapse of Chaos: Discovering Simplicity in a Complex World 1994 Ch. 1 Sec. Complexities have teeth, se acuña en su secuela espiritual, Figments of Reality: The Evolution of the Curious Mind 1997 Ch. 2: «a chemical equation [...] tells a story [...]. This story is not true: it is a teaching myth, a lie-to-children in the Zarathustran sense.» (omito la graciosa analogía coreográfica que le sigue, y aclaro que «Zarathustran» tiene un sentido restringido en su bilogía: «the alien inhabitants of the planet Zarathustra, with whom we held many useful conversations»), y es el principio que guía la serie de divulgación científica The Science of Discworld (1999-2013, en colaboración con Terry Pratchett).
O, por usar (quizá forzadamente) un símil más filosófico, a la escalera de Wittgenstein (Tractatus 6.54, penúltima proposición):
My propositions are elucidatory in this way: he who understands me finally recognizes them as senseless, when he has climbed out through them, on them, over them. (He must so to speak throw away the ladder, after he has climbed up on it.) He must surmount these propositions; then he sees the world rightly.

7.2 Patricia

Sigue el llamado "Programa de Coevolución de las Ciencias", según el cual las ciencias menos desarrolladas deben evolucionar presididas por aquellas otras que son más completas, que en el caso de los problemas que nos ocupan serían las neurociencias. Es por esto que, según Churchland, tantas ramas de la psicología están destinadas a desaparecer. También podemos llamarla naturalista, debido a que piensa que la investigación científica es la mejor fuente para entender la naturaleza de la mente.
Por lo dicho, no tengo nada claro que «tantas ramas de la psicología están destinadas a desaparecer»: podrían fácilmente ser absorbidas por la neurociencia a modo de propedéutica o heurística (al menos las que ésta valide más), o incluso mantenerse semi-independientes y con su propia jerga a modo de neurociencia aplicada.
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O mejor dicho, trabajando conjuntamente con la neurociencia aplicada a la psicología, pues no es como si ambas no tuviesen sus propias líneas de investigación, sin olvidar que las neurociencias tienen usos en otros campos (neuromarketing, neuroinformática, etc.). Y en este sentido, puede pensarse la relación entre ambas por analogía a la relación entre matemática aplicada y física, ingenierías, biología, etc.: las segundas no se reducen a la primera, ni la primera es meramente una modelización teórica (axiomática o no) de las segundas (en el sentido de que, creo, puede notarse si dicha construcción proviene de un especialista de una u otra disciplina, aunque admito que la frontera es difusa).
Quiero decir, aunque la conciencia fuera una propiedad emergente, estoy de acuerdo con Philip Warren Anderson More is Different 1972 en que distintos planos requieren distintos lenguajes: no es como si la gente, de normal, programase en ensamblador, en vez de en un lenguaje de alto nivel.
Y sobre que «la investigación científica es la mejor fuente para entender la naturaleza de la mente», ¿entender para qué? Creo que una perspectiva introspectiva (fenomenológica, si se quiere) también puede aportar luz a ciertos aspectos de la mente.

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