Decidiendo carrera

Decidiendo carrera5 abril
«Si fos una flor molt desconeguda,
si fos una flor que floreix a la brossa,
si fos una flor que només tremola,
quan rebés el vent, no m'importaria.
[...
Tu seràs la llum, jo seré l'ombra.»
opening y ending de Lady Oscar 1979
(aka La Rosa de Versalles)
1
Letra original de Michio Yamagami, canciones Bara wa utsukushiku chiru y Ai no Hikari to Kage; disponibles en Lyrics Translate, donde puede apreciarse las diferencias de traducción.
Por si no queda clara la intencionalidad de la reapropiación, está implícito que lo soy (una flor que crece en la broza), y que por ende no me importa recibir al azaroso viento (la elección de una carrera) que despejara (como a una luz) la bruma de mi ignorancia. O por usar un símil cuántico, que me colapsará (o determinará) como a una función de onda.

Aclaración

A 2020-5-3, alguien de la familia me preguntó por e-mail si yo tenía claro lo que quería estudiar, y cómo me decidí. A 2021-2-23, la cuestión reapareció en una dinámica de discord. En ambas ocasiones me lo tomé bastante en serio, y me ha parecido interesante recoger, fusionar, revisar y ampliar aquí mis respuestas, con fines puramente introspectivos.

Mi viaje

Disclaimer. Hace como una década que tuve que tomar esa decisión, así que para no fabular demasiado, voy a tratar de aferrarme a los datos, aunque el cherry picking no me lo quite nadie.

2.1 Experiencias matemáticas

Mi relación con las matemáticas fue un tanto especial incluso antes de tener que escoger, participando en:
  1. Dos créditos variables de matemáticas 9/2005-3/2006 (2º ESO).
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    A principio de curso se ofertaban varias asignaturas opcionales, con la idea de seleccionar una por trimestre (salvo para francés, que se decidía en primero para toda la ESO). En particular, pedir recursar una de éstas (con diferente material), y que se me concediera, diría que fue algo bastante excepcional, y un signo de mutua apreciación. En cuanto a no haber hecho el curso completo, durante el segundo trimestre tuve un encontronazo con el profesor, a raíz del cual me expulsaron del instituto por un día (3 de marzo) como medida disciplinaria, así que la posibilidad ni se llegó a plantear.
  2. Fem Matemàtiques 12/2005, aunque lo recuerdo con bastante frustración.
  3. Solicitud para Estades d'Estiu de Ciència: Matemàtiques en llocs inesperats 3/2008.
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    Me tienta anexar la carta de presentación que escribí, y un poema narrando la experiencia (229. Las campanas de la gloria amarga), pero en verdad no son relevantes para la discusión.
  4. Concurso Canguro Matemático 2008-10 (en abril), entrando en el percentil 3 a 2008. La participación incluía un libro de regalo:
    1. Lluís Segarra Problemates: Recull de problemes matemàtics per totes les edats. Graó: Biblioteca de Guix
    2. Fernando Blasco El periodista matemático. Temas de hoy
    3. Vicente Meavilla Aprendiendo matemáticas con los grandes maestros. Almuzara
  5. Olimpiada Matemática 12/2008, para la que fui a clases preparatorias en la UPC, aunque recuerdo toda la experiencia con muchísima frustración.
  6. Dissabtes de les matemàtiques 2009 (marzo y abril).
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    Siendo justos, asistí también a la serie de jornadas divulgativas de Dissabtes de la física (enero y febrero), y a Nanorobots: una anticipación de Asimov 2009-5-27 del ciclo de conferías «Ya es futuro en CosmoCaixa», cuyas anotaciones están seguidas por una sobre matemáticas y música (que no encuentro en su calendario) y ejercicios de Malba Tahan El hombre que calculaba 1938.
  7. Premi Poincaré 5/2010, dirigido a los trabajos de investigación de 2º BTX con temática matemática.
  8. Webs de matemática recreativa:
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    Toda la escena divulgativa, perfectamente reflejada en los eventos del Carnaval de Matemáticas, no la descubrí hasta la edición 3.141 (4/2012). Y los desafíos matemáticos de El País se iniciaron a principios de 2011.
    1. En mis marcadores aparecen Mensa, snarkianos y problemas de ingenio de Acanomas a 2008-7-16 y 17, y Zumo de Neuronas a 25. Por las fechas, imagino que el interés lo despertó Lluís Segarra Problemates.
    2. En mis redacciones de inglés de bachiller llego a citar:
      1. Mathsmovies de Abel Martín y Marta Martín Sierra, por su PI1024.mid (2009-1-26, redacción sobre música).
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        La web la descubrí, creo, por una feria de trabajos de investigación de 2º BTX.
      2. Centre de Recerca Matemàtica (2009-3-12, admission application)
      3. Terenece Tao c/ Fields e Hipatia c/ Castelnuovo como referees, los problemas del milenio P vs NP y 3n+1 como experiencia previa, y mi dominio de la lengua matemática como materna (cv ficticio asociado)
      4. The Sound of Mathematics de Daniel Cummerow (2010-1-23, admission application)
    3. En una carta de presentación del 2009-6-7, dirigida a la familia que me iba a acoger durante un mes como parte de un curso de InterWay en Brighton,
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      Viaje en el que compré M. C. Escher The Graphic Work. Taschen.
      cito:
      1. Mathématiques magiques de Thérèse Eveilleau
      2. El acertijo ¿Dónde está el padre?, introducido por: «Another hobby [of mine] is maths and logical enigmas: this is very stimulating and funny. If you like, I would challenge you with different problems every day. This is the first:».
  9. ...
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    Recuerdo vivamente un concurso de matemáticas en el que los problemas se resolvían colectivamente en clase, y formarse un grupo por cada problema, y usarse sus respuestas para un tercero, pero no sé ni su nombre ni su fecha. También recuerdo que me dieran material extra durante bachiller.

2.2 Experiencias literarias

Para no caer en el ya mencionado cherry picking, en cuanto al «Another hobby», el primero era «la literatura y la expresión de ideas», publicitando mi blog de poemas, pero admitiendo que en verdad no era mi fuerte, sino sólo una forma de ordenar mi pensamiento. A modo de referencia, si bien en 2006 (año en el que empecé a entregar poemas como «trabajo extra» en clase de lengua para que me subieran la nota) gané el premio Sant Jordi de mi instituto en poesía castellana y catalana para mi categoría,
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Habían tres: 1º y 2º ESO, 3º y 4º ESO, y 1º y 2º BTX.
en 2007 sólo lo obtuve en catalán (donde se presentaba menos gente), además de un segundo premio en poesía inglesa, y en 2008 me tuve que conformar con unos accésit en poesía castellana y catalana. Aunque también es cierto que en 2010 gané el primer premio en prosa castellana e inglesa, habiendo obtenido un accésit en prosa castellana a 2009.
Sobre este cambio de foco,
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Patente en mi transición de poemario-msc.blogspot.com a prosa-msc.blogspot.com.
recuerdo que durante mi estancia en Brighton inicié un poema bastante prosaico y largo narrando mis desventuras,
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De manera semejante a como lo había hecho durante mi viaje a Mallorca de final de curso de 4º ESO.
pero que el formato rimado me ralentizaba tanto que era incapaz de seguir el ritmo de todas las cosas que iba viviendo y quería contar, terminando asqueado con el género poético, y marcando definitivamente mi punto de inflexión hacia la prosa.
Aun con todo, el desencanto implícito en mi carta puede trazarse hasta más atrás, cuando tuve que decidir entre bachillerato científico y humanístico, pues en la carta condesciendo al cliché «soy de números, no de letras». Lo que es curioso, porque recuerdo plantearme mezclar ambos bachilleratos con la inclusión de la asignatura de literatura, en calidad de escritor frustrado o wannabe.
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Supongo que en el momento en el que se toma una decisión que se juzga de importante se tiende a tratar de justificarla a toda costa, aunque en ello se caiga en sesgos de confirmación, costo hundido, cherry picking,... en parte por aliviar el omnipresente temor de haberse equivocado, y en parte por autoidentificarse con lo elegido.
Pero como todo el tema de la gramática, sintaxis, ortografía, etc. me espantaba horriblemente, y tenía el testigo de un profesor apasionadísimo por la literatura que no parecía tener muy buen recuerdo del resto de aspectos de la carrera de filología, y no es estrictamente necesario estudiar literatura para leer y escribir, etc., decidí no complicarme la vida. No en balde, y valga la redundancia, lo que me gusta es leer y escribir sobre lo que me gusta:
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De hecho, recuerdo tener una pequeña crisis existencial cuando, retrotrayéndome a mis lecturas (particularmente de los clásicos), no podía sino admitir que, por lo general, no me gustaban tanto. O sea, sí, adoraba este o aquel fragmento, pero su lectura sistemática me resultaba más bien tediosa. Algo que posteriormente me explicaría diciendo que yo gravito entorno a una literatura concentrada (relato frente a novela) de ideas (que no imágenes, foco de la poesía), tomando como referencia a PKD, Borges y Kafka por sus cuentos. Sin embargo, encasillarme dentro de estas arbitrarias dicotomías no es sino negar una parte mí, como aquella que llora con Elegía de Alberti (en Marinero en tierra 1924) o se derrite por Gombrowicz Ferdydurke 1937.
mientras el contenido me interese, tanto me da poema, cuento, ensayo, novela, fórmula lógica, ecuación matemática, programa... Pues, supongo, lo que en el fondo siempre me ha interesado, como decía en mi carta, son las ideas, de una u otra forma. Y si algunas de ellas sólo se expresan en un cierto medio, no tengo problema en cruzar los puentes que hagan falta.

2.3 Otras experiencias

Aun así, no voy a negar que me tentara hacer otras carreras. De hecho, mi solicitud universitaria fue para:

4. Informática

En las jornadas de orientación de Porta 22 (4º ESO), el Test d’Interessos Professionals me recomendó bioinformática, aunque en verdad llevaba en mi radar desde hacía tiempo: mi primera clase de informática fue en 4º EPO (2001-2), y creo que esas mismas navidades recibí mi primer PC (gracias a la empresa en la que trabajaba mi padre, que estaba renovando a XP), aunque mi primer contacto seguramente fuera en casa de mi padrino (de quien aun conservo Broken Sword II e Incubation: Time Is Running Out de La colección de videojuegos 2000 El Mundo). La impresión debió ser bastante grande, porque al año siguiente me alisté a la extraescolar de informática, que cursé hasta 2º ESO (2005-6), cuando creé una web en HTML para mis poemas. En cuanto a porque no continué con la extraescolar, sospecho que tenga que ver con que, para entonces, en casa ya había modem (¿1/2005?) y un segundo ordenador (2005-9-1, para tres usuarios), aunque el ADSL creo que no llegó hasta el 7/2007.
Con esto lo que quiero indicar es que no nací con un PC (ni con Internet) bajo el brazo (a 10/1992), por lo que cuando conocí ese mundo, y la autonomía que me brindaba, quedé fascinado. Ahora bien, y como todos sabemos, eso no significa que me interesara la informática en sí, pues no es necesario estudiarla para disfrutar de sus maravillas, ni (lo que es aun más fantástico) para vivir de ella (análogamente con la escritura), pudiéndola pensar como a una herramienta al servicio de otra disciplina. Quiero decir, llevo desde el 12/2015 trabajando como programador (en tres empresas distintas, y desde el 11/2016 como analista/programador en la última de ellas), y suelo bromear en mi puesto con que yo no soy programador. No sé, pero siento como que ese título es semejante al de «obrero» o «artesano» en otro tiempo: una forma (o método) sin contenido en sí, o una palabra comodín que no significa nada per se.
Sea como fuere, merece la pena notar que tenía además el influjo de mi padre, aficionado a la electrónica, y de un compañero de trabajo suyo (del que sólo supe de oídas) que pirateaba consolas y juegos, crackeaba el codificador del canal+, hacía parches de Windows, programaba robots... por el puro reto y placer de entender y romper dichos sistemas. O sea, un hacker de los pies a la cabeza, y posible germen para mi acercamiento a la cultura y ética hacker y al Partido Pirata, que descubrí con las Elecciones al Parlamento de Cataluña de noviembre de 2010 (cf. Matemos al Estado... VOTANDO).

3. Física

Cuando pensaba en física, lo hacía en física teórica y ciencia básica, bajo la influencia del colega con el que fui a las jornadas de los Dissabtes de la UAB y, más en especial, de otro que no paraba de hablar del recién construido CERN, y que había leído Hawking El universo en una cáscara de nuez 2001, y con el que fui a la conferencia de nanorobots, en la cual pregunté al ponente si sería posible una suerte de telepatía a base de implantarnos la conveniente nanotecnología.
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La ponencia fue en inglés, siendo traducida en directo por auriculares, pero la pregunta y la respuesta no: «si hablas despacio te entiendo». Tiene gracia que lo que más recuerde sea esto, y no su charla sobre cómo habían conseguido mover de manera controlada átomos individuales en el laboratorio. En cuanto a su opinión, fue algo así como «hablar de este tipo de futuribles es un tema para los escritores de ciencia ficción, no para los científicos».
A modo de referencia, había descubierto NeoTeo (y su revista) el verano previo (2008), cuyo tremenda influencia puede notarse en Apuntes sobre el futuro (original de 2009-1-8) y Mi paradigma de utopia (2009-4-9, de corte tecno-comunista). Los Cuentos completos de PKD los leí en e-reader (adquirido a 2011-1-21), por lo que no pudieron informar mis palabras.
A donde quiero llegar con esta anécdota es a que, como uno nunca sabe donde se va a dar la siguiente revolución tecnológica (el nuevo Internet), pensé que la física podía servirme (mejor que la informática) como navaja suiza, lo que no deja de ser un reflejo de mi indecisión por una u otra carrera. De hecho, algo que me alucinaba enormemente, era la popularidad de las ingenierías (incluso entre estos dos compañeros), que se me antojaban siempre super específicas: ¿cómo puede alguien saber que quiere estudiar ingeniería de automoción, de caminos, aeroespacial, industrial...?
No es de extrañar, pues, que terminara dando un paso más allá en el camino de la abstracción, y esgrimiese que la matemática era aun más versátil y pluripotencial (por usar un símil de biología celular).
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De hecho, en el verano de 2010, ficcionalicé una conversación que tuve con el padre de un amigo en que justo razonaba así. Aunque está incompleta, y es en algunos aspectos bastante pueril, he decidido rescatarla en el anexo, limitándome a corregir la ortografía y el formato, y añadiendo un comentario final.
Después de todo, yo lo que quería eran los frutos de la física y la tecnología, pero sin mancharme las manos con sus aspectos experimentales o mecánicos (o de hardware),
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No en balde, recuerdo comentar que mi única exigencia para con mi futura profesión era que pudiera ejercerse sentado, y que fuera lo menos manual posible. (En la adenda biográfica de Betmemnun: La Casa de Agua de la Serpiente ya hablé de que «cualquier actividad física era respondida con disgusto» a propósito de una anécdota de 1º ESO, y en Raymond sin Raymond queda implícito que esa suerte de desdén por mi fisicalidad se ha mantenido a grandes rasgos.)
ni comprometerme aún con una disciplina concreta (o lenguaje de programación, o lo que fuere), ni tener que depender de financiaciones billonarias como la del CERN.
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Creo que en la época ya conocía el chiste: «Dean, to the physics department. "Why do I always have to give you guys so much money, for laboratories and expensive equipment and stuff. Why couldn't you be like the math department - all they need is money for pencils, paper and waste-paper baskets. Or even better, like the philosophy department. All they need are pencils and paper."».
De hecho, esta apelación a la austeridad, junto con el descubrimiento de Diógenes de Sinope, del marxismo (en filosofía 1º BTX, c. 4/2009), del Partido Pirata (en las elecciones del 11/2010) y de las guías Donde de La Comunidad de Sant’Egidio (¿a principios de 2011?), marcaron un cambio ideológico y de perspectiva radical (como me hizo notar un amigo del instituto), y la superación de mi obsesión con el dinero y la lotería (que en Betmemnun trazo hasta 2002-4-3, y que aun está tibiamente presente en la ya citada admission application del 2009-3-12).
Así, en la matemática encontraba una enhiesta torre de marfil, que se alineaba más con mis valores y habilidades, sobre la que divisar todo el horizonte, sin tener que bajar a explorarlo hasta tenerlo más claro.

2. Matemáticas

Específicamente de la UB, de donde venía mi tutor de TR y mi profesora de 2º BTX (que admiraba desde 2º ESO), frente a la UPC, que me habían vendido como más aplicada.

1. Doble grado matemáticas-física

Esta era un nueva oferta educativa con sólo 10 plazas, por lo que la nota de corte fue altísima, y me quedé fuera. En retrospectiva, no obstante, me alegro, empezando por el hecho de que las materias se impartían en facultades diferentes (separadas por media hora de transporte público), y que algunas de las asignaturas que se omitían en el doble grado luego resultaban parcialmente necesarias, entre otras lindezas que no tuve que sufrir.
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«La guineu quant non pot haber diu que son verdas» D. J. A. X. y F. (1831): Diccionario de refranes catalanes y castellanos «358», p. 84. Imprenta de Saurí y Compañía.

5. Filosofía

Recuerdo incluirla sólo para poder decir que la había incluido, porque únicamente con mi nota de expediente, un 9, estaba bastante claro que no iba a bajar de la segunda opción (si bien me recomendaron poner más de dos). Y en este sentido, supongo que no debería sorprenderme que no incluyera también historia, a pesar de ser uno de los temas con los que solía aburrir a mi madre desde secundaria, y que es aun hoy una de mis obsesiones.
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Como deja constancia La era de la información (o la informática): esbozo esquemático y personal de parte de su historia 2012, y algunos inéditos de la época. O más recientemente, Overview histórico de la filosofía clásica, El giro renacentista y Overview histórico del logicismo y la lógica matemática. Aunque, en mayor o menor grado, es en verdad una constante en la mayoría de mis escritos.
No en balde, también es verdad que, más que historia en sí, y como con la literatura, lo que me gusta es la historia de las cosas que me gustan, valga la redundancia.
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De hecho, durante el verano de 2008, como nunca completábamos los últimos capítulos (destinados a la historia de la literatura) de los libros de texto de lengua, decidí tomar notas sobre ellos yo mismo; huelga decir que aun conservo los docs.
Sin embargo, sería anacronicamente deshonesto decir que me ocurría lo mismo con la filosofía.
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Anacronicamente porque hoy día encuentro muy sugestiva la opinión de Gustavo Bueno de que la filosofía es un saber de segundo orden, en el sentido de que no se puede filosofar sobre una materia sobre la que no se tiene conocimiento previo. I.e., e.g., no se puede filosofar (legítimamente) sobre ciencia sin tener conocimientos sobre ciencia (o preferiblemente, sin haber ejercido en ella), y de ahí que sea una rama poblada por científicos.
Más que nada, porque habiéndola cursado sólo por dos años, no había tenido tiempo de desinteresarme por ningún aspecto suyo. Y justo esto, creo, fue lo que más condicionó mi decisión: se aprende matemáticas desde párvulos, pero filosofía sólo desde bachillerato (al menos en mi caso). Y a esto súmale todas las experiencias de 2.1: la inercia era demasiado grande.
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Irónicamente, en las pruebas de acceso a la universidad mi mejor nota fue en filosofía, seguida de matemáticas, con un 9.5 y 8.5 sobre 10 respectivamente.
Por supuesto, también ayudó a hacer más fácil la decisión todo el tema de las salidas laborales, aunque en mi entorno inmediato ese argumento era visto con desconfianza: mi padre, más inclinado por la Formación Profesional, me decía que conocía abogados que habían terminado de basureros, y el anexo (no sólo por el contenido, sino por el hecho de existir, y por la forma) refleja bien la condescendencia con la que era tratado. Así que no tengo claro que en su día este punto me diera ninguna sensación real de seguridad, ni que fuera una fuente genuina de motivación.
Sea como fuere, creo que, incluso sin estas influencias circunstanciales, y en una sociedad en la que las salidas profesionales no fueran un problema, hubiera seguido optando por matemáticas. Como digo en el anexo, éstas tienen una libertad y flexibilidad particular, al tiempo que una rigidez estructural invisible, que no encuentro en la filosofía.
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Aunque admito que esa es una lectura del anexo un tanto tendenciosa y anacrónica.
Una tensión seductora que puede verse muy bien en el choque entre el «Je n'ai pas le temps [de demostrar, pues lo importante es la idea]» de Galois a Chevalier (1832-5-29) y el «Je le vois [mi demostración], mais je ne le crois pas! [la idea que demuestra]» de Cantor a Dedekind (1877-6-29).
Para que se me entienda mejor esto último, voy a hacer una caricatura ilegítima (pues no es como si tuviese un grado en filosofía, si bien eso no la haría menos controvertida): la filosofía siempre va a hablar, en última instancia, de la experiencia humana (pues incluso cuando habla de otras cosas, es en función de atributos y sensaciones basadas en ella, me parece). Por el contrario, en matemáticas a veces siento que se puede ir más allá, hacia una genuina noésis.
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Algo que ya insinué en De la matemática en Platón 6/2020.
Y a todo lo dicho añádele que, como con la literatura, nada me impedía (en teoría) seguir cultivando esta inquietud.
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Y en efecto, mi blog se mantuvo relativamente activo hasta 2013, si bien, tras los relatos Eclosionar de un psicópata y Siéntese correctamente, por favor del 2013-3-29 y 31, no volví a publicar otro hasta Betmemnun: La Casa de Agua de la Serpiente 2019-10-30, cuando reactivé el blog (aunque tengo algunos inéditos del periodo intermedio). En cuanto a mis poemas, la situación es similar: desde el 9/2009 apenas publicaba, y tras el 7/2012, salvo por unas pocas excepciones en 2017, no los volví a retomar hasta el 5/2019. Y respecto a mis ensayos: Una Reflexión Sobre El Escepticismo 2013-3-31, Historia, autoría y matemática 2013-8-22, Esquizofrénicas Dicotomías Temporales 2017-6-24, Reflexión epistemológica en clave matemática 2019-12-13. También es verdad que desde el verano de 2012 hasta terminar la carrera en 2015, publiqué varias transcripciones de clase, y que tras ello anduve ocupado con otros proyectos entre bastidores.
Claro que esto es más difícil de decir que de hacer, pero a diferencia de otras carreras,
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Cualquiera que requiera de quirófanos, laboratorios, talleres... y, más en general, material no accesible al gran público. Y también aquellas muy enfocadas a ejercer una profesión concreta, o muy ligadas a las prácticas en un entorno laboral.
creo que éstas se prestan muy bien al autoaprendizaje.
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Y lo mismo puede decirse de la matemática, en verdad. De hecho, nunca terminé de congeniar (ni académica ni socialmente) con el ambiente universitario (aunque ello, creo, tenga que ver más conmigo que con cualquier otra cosa): las clases me parecían subóptimas (creo que nunca entendí nada dentro de ellas, sino siempre fuera), y las pocas amistades que hice fueron siempre pasajeras (abandonaban la carrera, repetían, cambiaban de horario, eran Erasmus...).
Aun con todo, no voy a negar que el título (que es la única razón por la que no me atreví con la vía autodidacta, que es lo que hubiese hecho en un mundo ideal) me ha dado un trabajo que me permite vivir emancipada y cómodamente, por lo que estoy agradecido de mi decisión por ello.
Sin olvidar que no tienen porque constituir caminos separados: mi profesora de filosofía de 2º BTX, como suerte de accésit al certamen de ensayos de Sant Jordi 2010, me regaló Los problemas de la filosofía de Russell,
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Bertrand Russell Els problemes de la filosofia. Traducció de Joan Vergés Gifra, Pròleg d'Antoni Defez, accent editorial.
El libro se escogió de mutuo acuerdo, persuadiendome de comprar Platón y un ornitorrinco entran en un bar..., aunque con el vale de 60€ que obtuve de los certámenes literarios terminé comprándolo igual; huelga decir que la obra de Russell me impactó infinitamente más.
Ya puestos, los libros que adquirí con el vale fueron:
  • Thomas Cathcart y Daniel Klein Platón y un ornitorrinco entran en un bar... La filosofía explicada con humor. Planeta
  • Ben Dupré 50 cosas que hay que saber sobre filosofía. Ariel
  • Friedrich Nietzsche Así habló Zaratustra. Traducción de Carlos Vergara, Prólogo de Dolores Castrillo, 103biblioteca edaf, ensayo 005
  • Claudi Alsina y Miguel de Guzmán Los matemáticos no son gente seria. Rubes
  • Lewis Carroll Matemática Demente. Edición de Leopoldo M.ª Panero, Fabula TusQuets Editores
Ese mismo verano leí también Jostein Gaarder El mundo de Sofía 1991, y posiblemente Pedro González Calero Filosofía para bufones 2007.
que no deja de ser un matemático filósofo con un premio Nobel de literatura en su haber.

2.4 La experiencia universitaria, y cómo decidir

Aun con todo mi bagaje de 2.1, no voy a negar que hubo un cierto choque «ideológico» y metodológico, por lo que no aprobaría (en solitario, y acríticamente) el consejo «estudia lo que más te llame», ya que la imagen que uno tiene de cualquier carrera va a estar necesariamente distorsionada, sin mencionar que la propia universidad como institución también deforma las materias.
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Empezando por el hecho de que no es lo mismo estudiar algo por hobby (a tu aire, y con todo el tiempo del mundo) que por obligación (con fechas de entrega, y asignaturas sin motivar), incluso cuando uno ha decidido dicha obligación.
Al final, es una kafkatrap inescapable, ante la que sólo nos queda el cliché: «felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace».
Y con esto tampoco quiero decir que apruebe (en solitario, y acríticamente) el guiarse sólo por las salidas laborales de la carrera, pues su panorama puede cambiar bastante en lo que se termina, especialmente con el auge de la IA o en carreras muy especializadas. Sin olvidar que uno puede estudiar A para ejercer como B , y terminar en C , pues no es como si hubiera una relación biunívoca entre carrera y profesión. Si bien esta discordancia, por sí misma, no mina el propósito de la decisión, pues incluso cuando dos personas terminan en un mismo trabajo, sus estudios particulares van a haber moldeado su concepción y perspectiva del mundo, y cómo van a abordarlo.
Por supuesto, en última instancia siempre se puede cambiar de carrera a mitad, o renovarse, aunque ello va a ser costoso a varios niveles. Por lo que, aunque cliché, yo confiaría en el proipio instinto. Un instinto que debería estar previamente informado, para hallar un equilibrio entre las propias habilidades, valores y motivaciones, frente a los que requieran las distintas carreras.

2.5 TL;DR

Hice mates porque me daba palo mover mi culo gordo del escritorio, y porque era (y soy) tan woke como para creer que puedo mantener mis pasiones literarias y filosóficas por mi cuenta.

Anexo

(A una pregunta impertinente, un diálogo elocuente 2010-9-15)

—¿Qué tal las notas? —preguntó cordialmente W, inmerso en el mar gregario y dogmático que cree ciegamente que la respuesta a esta pregunta puede determinar el destino de una persona, cuando en realidad las notas no son más que un arbitrario (como se puede comprobar en la biografía de muchos genios
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Cf. Rodrigo Padilla Genios con malas notas El Semanal 4/2005 (link).
) patrón de discriminación, que raramente determina verdadera inteligencia y, por ende, un buen porvenir, sino, generalmente, buena memoria o capacidad de trabajo.
—Bien —contestó sin demasiado énfasis, pese a tener una matrícula de honor bajo el brazo.
—Entonces, ahora a la universidad, ¿no? —preguntó retóricamente, como dando por sentado que en una sociedad ideal todas las personas deberían pasar por ella; como si una sociedad ideal estuviera compuesta por el grueso de los intelectuales, sin requerir del trabajador llano; como si su sociedad ideal estuviese compuesta por 99 arquitectos y 1 peón solamente para llevar acabo sus obras, y no al revés.
—Sí, claro —respondió pensando en su voraz y personal necesidad de abstracción y aprendizaje, pero jamás dando a entender con ese «claro» que fuera lo lógico para toda la humanidad, sino que era lo lógico en su caso concreto.
—Y, ¿qué será? —preguntó con cierta curiosidad, conociendo, sino mis notas presentes, si la estela «prestigiosa» (a ojos del vulgo) que marcaba mi senda pasada.
—Matemáticas —aclamó con dulce voz, soñando ya con su amadísima abstracción suprema.
—Ya… —respondió insatisfecho—. Pero, ¿de qué clase? Empresariales, económicas, profesorado…
—¡No! —vociferó indignado—. Matemáticas, matemáticas puras.
—¿Y eso de qué sirve? —preguntó con cierto recelo, obcecado en considerar la matemática como un medio y no como un fin en sí mismo.

No pudo entonces Z sino reírse, reírse por esta eterna e impertinente pregunta, reírse de los infinitos pragmáticos que no ven más allá de lo que tienen delante de sus ojos, reírse por frustración, reírse por enfado y por tristeza, reírse, reírse de todo y de nada, reírse a cualquier precio, hacer uso de la aún no capitalizada risa.

—Sirve para adquirir una capacidad de abstracción y de generalización, de extrapolación y modelización, de estructuración y metodología, de visión crítica y argumentación, de análisis y síntesis,… —fue diciendo Z desenfrenadamente, ofuscado por el mundo práctico en el que vivía.
—Eh, eh, eh... para el carro. Todo eso está muy bien, pero ¿de qué sirve? —volvió a preguntar la voz de la experiencia, del «hombre práctico».
—Ya no sé de donde saco fuerzas para responder a estos impertinentes —dijo para sí—. Para un hombre práctico como usted, ha de saber que la carrera de matemáticas tiene salidas muy dispares (y muy poco paro) gracias a esa capacidad de abstracción que proporciona. Yo no vivo en el mundo real, en el mundo práctico de la materia, sino en el mundo de las ideas —dijo mientras señalaba el cielo—. Y desde allí arriba, puedo caer sobre la Tierra como la lluvia, y ejercer en cualquier parte. Yo parto de la idea general, y desde allí arriba puedo aportar una visión crítica de la realidad en cualquier campo de la ciencia y del mundo práctico: docencia, finanzas, banca, administración, informática, I+D, asesoramiento de empresas,… en 2007 salio un boletín que desmentía el tópico de que la carrera de matemáticas no tiene utilidad en sí misma, de que no tiene salida.
31
Cf. RSME Salidas profesionales de los estudios de Matemáticas. Análisis de la Inserción Laboral y Ofertas de Trabajo 2007. (link)
—Ah, entonces, después de la carrera, aun te tienes que especializar, ¿no? —preguntó con un rintintín molesto, como si la carrera en sí no tuviese ninguna utilidad.
—No, no necesariamente. En el cuarto año de carrera, en donde normalmente (sobre todo en carreras con tantas ramificaciones como matemáticas) la mayoría de asignaturas son opcionales, puedes hacer un minor o especialización en física, matemáticas, económicas, informática... Evidentemente, un master en económicas, docencia, periodismo,… puede completar la formación. Y esta es una de las grandes virtudes de la matemática, reitero: que la capacidad de generalización que proporciona permite ejercer en muchos campos muy diferentes. Y esta utilidad tan amplia y general de la matemática nace de su abstracción: porque la matemática (y la filosofía en un ámbito humanista) no son un medio, sino un fin en sí mismo. Un ingeniero sólo puede trabajar de lo que ha estudiado, porque se ha especializado tanto que está obcecado en su insignificante mundo particular, lo cual le impide contextualizar su oficio en un entorno mayor, tener una visión más amplia y generalizarlo para pasar de un campo a otro. Es lo que se llama un especialista idiota, y es lo que C. P. Snow pretendía denunciar evitar en su magnífico artículo Las dos culturas de 1959.
...
A priori(aprender a pensar)
por ello quedé prendado de ella desde hace 4 años:
...

3.1 Comentario

3.1.1 De las notas

Tiene gracia, que me burlase de que las notas pueden determinar el destino, cuando justo hay personas que sólo pueden costearse ir a la universidad obteniendo becas y matrículas de honor que se la paguen, sin olvidar todo el tema de la nota de corte, o el estatus que confieren.
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Sin entrar a discutir si es ético castigar a un hijo por sacar malas notas, o premiarlo por sacar buenas, diría que, por lo general, sacar buenas notas te hace la vida más cómoda.
Sin duda, esto deja patente mi privilegio de carecer de estas preocupaciones. Y también una doble moral, pues no puedo negar que sí les daba un mínimo de importancia, o no haría comentarios pasivo-agresivos como «pese a tener una matrícula de honor bajo el brazo», o no tildaría a esa creencia de gregaria y dogmática (en un paradójico elitismo).
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La contradicción se hace incuestionable a continuación, al equiparar de manera tácita a los graduados con los intelectuales y dirigentes, pensando ingenuamente en el filósofo-rey de Platón, no como a ideal de gobierno, sino como a hecho empírico. Y aun más perturbador es la sugerencia de un ratio, recordándome más bien al darwinismo social, la jerarquía en Huxley Un mundo feliz 1932 y Adorno y Horkheimer Dialéctica de la Ilustración 1944. Y también me resulta ligeramente molesta la presunción implícita de que uno estudia para ejercer (en especial bajo el hipotético de una «sociedad ideal»), y no por el puro placer del conocer.
Por supuesto, sigue irritándome cuando mi madre considera a alguien inteligente por el simple hecho de tener una carrera, o sacar buenas notas, pero, a costa de sonar condescendiente, ¿se puede culpar al que no tiene de endiosar al que tiene, cuando dicha tenencia establece una relación de sumisión por medio de un poder-conocimiento (médico-paciente, abogado-cliente, etc.)? Incluso si es reduccionista juzgar que el rendimiento académico es representativo de una inteligencia en sí y no sólo de sí mismo,
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El fraseado pretende hacer una alusión al problema de la demarcación, cambiando «rendimiento académico» e «inteligencia» por «ciencia» y «verdad», pues un estudiante modélico heredaría los posibles sesgos y fallas del plan docente que lo ha formado (ideado y ejecutado por un falible sistema institucionalizado universitario). Sin olvidar que aquí se confunde inteligencia con conocimiento, o que existen otros factores además de la inteligencia que influyen en el rendimiento académico, cf., e.g., Guiselle María Garbanzo Vargas Factores asociados al rendimiento académico en estudiantes universitarios, una reflexión desde la calidad de la educación superior pública 2007. Además de obviarse todos los problemas asociados a la meritocracia.
trasvasable a otras áreas ajenas a la estudiada, es ingenuo negar ese poder,
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Pues su naturaleza arbitraria y social (a modo de constructo) no lo hace menos fuerte o útil, como notan en vlogbrothers Arbitrary but Useful 2021.
así como el económico,
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A 9/2020, la brecha salarial entre un trabajador con máster y uno con sólo la ESO va de los 29.706,5 € a los 16.523,78 €, cf. Brecha salarial según sexo, antigüedad, formación o categoría profesional, según Adecco e Infoempleo.
y que es a ese poder al que se hace referencia.
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Así, no es, como insinuaba entonces, que la gente crea que las notas son un indicador de inteligencia, y la inteligencia un predictor de éxito. Por el contrario, la inteligencia no intermedia nada, y las notas en sí mismas son un proxy del porvenir.
Y de ahí que, al final del día, fuera mi madre la que tuviera razón, al decir que estaba dando mal ejemplo a mi hermana con esta actitud.

3.1.2 De la practicidad

Aunque la pregunta «¿y eso para qué sirve?» (y la presunción implícita de que no tiene utilidad en sí) sigue molestándome,
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Si bien en el propio diálogo parezco contradecirme en esto, al decir «no tiene utilidad en sí misma, de que no tiene salida», equiparando una cosa con la otra.
cuando la reconozco como lo que realmente es, «¿y de eso se come?», no puedo sino admitir que es una preocupación legítima, en especial teniendo en cuenta que, a pesar de su omnipresencia, ésta a menudo resulta invisible.
Y aunque me parece muy hermoso
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En el sentido de que aun resuena conmigo; me remito de nuevo a mi desdén por mi fisicalidad.
lo de «yo no vivo en el mundo real, en el mundo práctico de la materia, sino en el mundo de las ideas —dijo mientras señalaba el cielo—. Y desde allí arriba, puedo caer sobre la Tierra como la lluvia, y ejercer en cualquier parte.», lo cierto es que he tenido compañeres de profesión (con mucha mayor inteligencia y capacidad de abstracción que yo) que habían estudiado ingeniería, física, informática... haciendo particularmente patético, ignorante e hiriente mi comentario «Un ingeniero sólo puede trabajar de lo que ha estudiado, porque se ha especializado tanto que está obcecado en su insignificante mundo particular, lo cual le impide contextualizar su oficio en un entorno mayor [...] Es lo que se llama un especialista idiota» (aunque sigo defendiendo la tesis de Snow).
De hecho, en el mundo laboral, en verdad no sé hasta que punto se valora más a un matemático que a cualquier otra carrera STEM, o si realmente hay tanta diferencia (estadísticamente hablando) en la capacidad de abstracción, modelización, etc. que se adquiere en una u otra, o de si es esa capacidad en sí lo que se valora.
Sea como fuere, quiero terminar notando lo irónico que me resulta hoy que tratase con tanto desprecio al término «pragmático», cuando hoy me considero uno,
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Sin olvidar que mi argumento de optar por la carrera matemáticas por su pluripotencialidad es bastante pragmático.
si bien en la época no conocía a Quine y compañía, y tenía un entendimiento muy restringido del término.

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