Traducción, edición y reapropiación

Autoría y traducciónTraducción, edición y reapropiación
Disclaimer. Basado en una conversación de Discord del 2020-10-22.

Legalmente, una traducción tiene sus propios derechos de autor, y de ahí que pasen al dominio público con posterioridad al original; y bibliográficamente, deben citarse notando autor y traductor.
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Cf., e.g., blognisaba Las referencias de obras traducidas en APA 2010.
Así pues, no debería ser controvertido afirmar que una traducción es siempre una co-autoría, aunque se suela obviar el papel del traductor. No en balde, como nota Walter Benjamin en The Task of the Translator 1923:
«a literary translation, by definition, produces deformations and misunderstandings of the original text. Moreover, in the deformed text, otherwise hidden aspects of the original, source-language text are elucidated, while previously obvious aspects become unreadable. Such translational modification of the source text is productive; when placed in a specific constellation of works and ideas, newly revealed affinities, between historical objects, appear and are productive of philosophical truth.»
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Resumen de Wikipedia Walter Benjamin.
Lo que me recuerda a:
  1. Clinamen («poetic misreading or misprision proper») de Harold Bloom The Anxiety of Influence: A Theory of Poetry 1973 y A Map of Misreading 1975.
  2. «la [traducción como] Perversión no dudará en añadir, si es preciso, palabras, versos enteros, párrafos enteros, para así dejar intacto el Sentido del original» Leopoldo María Panero, prólogo a Matemática demente 1975.
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    A modo de complementos, cf. Miguel Casado Leopoldo María Panero, traductor de terror 2017 y Leopoldo María Panero Traducciones/Perversiones 2011 (ed. Túa Blesa).
    1. La traducción es de hecho inacabable, pues su finalidad es «perfeccionar, terminar el texto original (una vez más, no para siempre, ya que una nueva traducción, o una simple lectura, encontrará otras Grietas, que llenarán a su vez nuevas palabras, nuevos sentidos, viejos por cuanto nacidos —a veces abortados— en el texto original): y así hasta el infinito —el infinito que es el texto» ídem.
  3. «The new New Testament is sacrilege. There are a dozen new New Testaments, from Hebrew to Greek to Latin to Tyndale, all the way to King James, all revisionist, and all called revealed truth.» The Man from Earth 2007
    1. O para el caso, el debate entre la Vulgata y la Editio Regia
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      Cf. Wikipedia Categoría:Biblias
  4. «'On ne tue point les idées'. Paul Verdevoye ha rectificado a Sarmiento, que había atribuido la frase a Fortoul; el original sería de Diderot, citado a su vez en un artículo de la Révue Encyclopédique, y diría, en realidad, 'On ne tire pas de coups de fusils aux idées' [...]. Así, coups de fusils [...] ha recibido, con 'degüello', una traducción argentina, esto es, se ha nacionalizado.» Julio Schvartzman «Facundo» y la lucha por el sentido 1987 (el artículo menciona una «teoría de la traducción» de D. F. Sarmiento, pero no he encontrado nada al respecto).
    1. Y similarmente con el epígrafe que abre Baudrillard Simulacres et Simulation 1981, que se atribuye a Eclesiastés sin ser explícitamente suyo.
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      «Neither the word "simulacrum" in any variation, or the word "truth," appears in Ecclesiastes. The book is considered a book of wisdom similar to Proverbs, to which Baudrillard simply adds. But it is in this gesture that we find the key to understanding Baudrillard. The phrase is ambiguous, that truth conceals that there is no truth, or by another reading, that there is no copy. This duplicity of truth and its image is the paradoxical unity of reality and illusion. The two are for Baudrillard insuperable» Rachel K. Ward Radical Being 1995 (link).
      Por su parte, en Wikipedia elucubran que pueda tratarse de un parafraseado de Eclesiastés 1.17.
      Y es que en ambos casos, probablemente, se trata de una licencia intencional, que pone de manifiesto como asignar un texto a una fuente bibliográfica puede tener más utilidad o significación que la de apuntar al original para consulta.
Ejemplos que a menudo ponen de manifiesto la importancia no sólo del traductor, sino del editor, siendo el siguiente un caso paradigmático: Elisabeth Förster-Nietzsche editó (y modificó profundamente en el proceso) diferentes anotaciones inéditas de su hermano en la constitución de Der Wille zur Macht (1901, 2a ed. 1906) para favorecer al partido Nazi, y no fue hasta revisiones muy posteriores que se deshizo el entuerto.
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Cf. Mazzino Montinari «La volonté de puissance» n’existe pas 1996 (ed. Paolo D’Iorio, tr. Farazzi y Valenti), 2. Critique du texte et volonté de puissance (cuya primera publicación se remonta a 1976, N.d.e.).
El trabajo de Colli–Montinari se inicia en 1958 (aunque en ídem 1 se remontan a 1943), decantándose por una edición crítica a 1961, y publicando el primer volumen a 1964 (bajo la editorial italiana Adelphi, y con la ayuda de la editorial francesa Gallimard desde 1962, uniéndose la alemana Gruyter a 1967). Colli muere a 1979 y Montinari a 1986: como comenta el editor en ídem 1 nota 25, su trabajo está siendo continuado por W. Müller-Lauter y K. Pestalozzi, cf. Antonio Morillas Estado actual de la edición Colli-Montinari (W. de Gruyter) 2006, Alan D. Schrift Translating the Colli-Montinari Kritische Studienausgabe 2007, Paolo D’Iorio La edición crítica digital de las obras y la correspondencia de Nietzsche 2010 tr. Parmeggiani.
Ahora bien, ambas ediciones tienen su propia importancia histórica y filosófica bien diferenciada,
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Y no en el sentido de que Elisabeth sea la histórica (con la reapropiación nazista) y Friedrich la filosófica (con su legado en la academia), pues la versión de Elisabeth se mantuvo hasta la edición HKG (iniciada a 1930 y truncada por la WWII a 1940, y en la que participa Heidegger desde 1935, cf. Antonio Morillas ib.), y el influyente Der Wille zur Macht no fue cuestionado hasta c. 1976. Y en efecto, en el epílogo de Mazzino Montinari ib. se examina como Deleuze Nietzsche et la philosophie 1962 interpreta erróneamente (respecto Friedrich, y bajo Elisabeth) la voluntad de poder y el eterno retorno.
por lo que no podemos simplemente desechar la versión de Elisabeth.
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Ni tampoco, claro está, la de Friedrich, aunque el impacto de la edición crítica aun no se pueda sentir claramente. De hecho, incluso en la versión de Elisabeth sigue jugando un rol fundamental, ora como blueprint, ora como reclamo (pues no es como si Elisabeth tuviera formación ni reconocimiento filosófico).
Y podríamos continuar, entrando en el terreno del reapropiacionismo,
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Para casos de estudio en música, cf. Sideways Why "Spoken Word" Makes me Nervous 2018, Professor Flowers How To Be A White Ally: Interviewing Scott Ainslie 2021.
el detournament, las covers, las distintas adaptaciones de las compañías de teatro de un mismo texto (tanto en guion como montaje), las parodias, los homenajes e inspiraciones, etc., preguntándonos (junto con Barthes y Foucault) qué cosa es esa de la autoría.
Ahora bien, aunque su fundamento ontológico sea pantanoso, su existencia pragmática resulta bastante solida.
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No sólo como facilitador del encuentro con el texto completo en su contexto previo (pues nunca podemos llegar a su contexto original, ni a nivel del autor ni de su sociedad), o como meta-comentario (a la Baudrillard), sino también por su rol dentro del capitalismo (cf. CGP Grey Copyright: Forever Less One Day 2011).
Y por todo ello es importante citar lo más explícito posible la fuente, especialmente en caso de ambigüedad, especificando traductor, editor, fuente secundaria (si lo que nos interesa es más bien el contexto de la cita que no la cita en sí, como en el caso, en este texto, de «On ne tue point les idées»), etc. en función del contexto y propósito de la cita (pues en otro momento los detalles relativos a «On ne tue point les idées» podrían no haber sido pertinentes, relevantes o necesarios: aunque estas tangentes bibliográficas puedan ser divertidas, a veces tampoco aportan nada al texto, y no supone un problema perpetuar el engaño de una traducción libre).
Y por tanto, por muy transformativa que sea una traducción, irnos ahora al otro extremo, y decir que la obra original no juega ningún papel, sería deshonesto
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Si admitimos la veracidad de la afirmación «este texto es mi traducción de este otro, y no una simple e ilegítima reasignación de autoría», entonces el original funciona como materia prima y fuente de inspiración, incluso si tradujéramos Ulises como Quijote.
Y si por el contrario no la admitimos, igualmente ocultar esa asignación de autoría oscurecería la naturaleza del texto traducido, pues en ambos casos encontramos una intencionalidad en dicha asignación, incluso si ésta fuera aleatoria.
o disruptivo
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Pues alguien podría querer precisamente romper con la autoría original sin prescindir del texto para cancelar a la primera (cultural y económicamente, evitando las regalías).
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