La angustia de la elección: bosquejo

La angustia de la elección: bosquejo

La angustia de la elección: bosquejo

Sékioz de Niafre
Con la muerte de la razón (Kierkegaard) y Dios (Nietzsche), nos vemos abocados a una libertad radical: los caminos predefinidos desaparecen en pos de un mundo abierto, en el que debemos construirnos nuestro propio sendero sin la ayuda de guías absolutas y objetivas, y en el que cada elección constituye una negación del resto de posibilidades, pues:
  1. El tiempo disponible para llevarlas acabo es limitado, por lo que no puedo explorarlas todas.
  2. El orden en el que las acometo las modifica. E.g., no es lo mismo hacer la carrera de filosofía tras la de matemáticas que viceversa.
Peor aun, tampoco podemos recrearnos en la toma de decisiones para calmar la angustia e inseguridad asociada a ésta, pues:
  1. Nuestro tiempo de reacción (y la impulsividad, confianza, duda... que desprenda) tiene efectos sobre la opción tomada. E.g., ganando el concurso por la rapidez a la hora de montar la prueba.
  2. El tiempo que dedicamos a la elección, es tiempo que:
    1. no dedicamos a las opciones mismas, que son (o deberían ser) el foco de interés.
    2. transcurre también para el mundo sobre el que pensamos, de modo que:
      1. mi espera es, de facto, una afirmación del status quo: la no-elección, o el letargo de la misma, es ya una elección, pues el tiempo no se detiene para que tú elijas. E.g., cada día que pasa sin decidirme a presentarme a concurso, es un día en que no me presento a concurso.
      2. las oportunidades disponibles van variando. E.g., al perder la fecha límite del concurso, o al aparecer uno nuevo al que podría estar dedicando mis esfuerzos.
      3. las consecuencias también. E.g., me encontrare distintas personas en la calle según el día.
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        «Cuando abra la puerta y me asome a la escalera, sabré que abajo empieza la calle; no el molde ya aceptado, no las casas ya sabidas, no el hotel de enfrente; la calle, la viva floresta donde cada instante puede arrojarse sobre mí como una magnolia, donde las caras van a nacer cuando las mire, cuando avance un poco más, cuando con los codos y las pestañas y las uñas me rompa minuciosamente contra la pasta del ladrillo de cristal, y juegue mi vida mientras avanzo paso a paso para ir a comprar el diario a la esquina.» Cortázar Historias de Cronopios y de Famas 1962.
      4. o actualizo continuamente los factores que estoy ponderando en mi decisión, o ésta será sobre un mundo pasado y ya inexistente. E.g., mis preferencias por visitar esta o aquella ciudad pueden variar según si se da o no algún evento especial para las fechas miradas.
Otros ejemplos concretos de todo esto pueden verse en Kafka Ante la ley (1915), El efecto mariposa (2004) o Las vidas posibles de Mr. Nobody (2009).
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De hecho, este texto es esencialmente una reescritura de un fragmento de mi reseña de la misma, del 2011-4-25.

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