Esquema parcial de la Fenomenología de Hegel con círculos de Euler

con círculos de Euler

Esquema parcial
de la Fenomenología de Hegel

con círculos de Euler

Sékioz de Niafre
Visualicemos un diagrama de Euler formado por dos conjuntos: el sujeto (o yo), S , y el mundo, M . Por sujeto entendemos al pensamiento, cuya denominación Hegel variara a medida que nuestro concepto de él evolucione a lo largo de este viaje (A, B, C.AA...). Por su parte, entendemos al mundo como a la colección de objetos que constituyen la realidad, cuya naturaleza variara a la par con el sujeto.
Averiguar por ensayo y error si existe una configuración de S y M que sea harmoniosa (o que los ponga en biyección) es el objetivo del libro, mientras que el mío (con esta reformulación) es contrastar B.4 con C.AA.5.
Por simplicidad, y tangentes aparte, escribiré desde la perspectiva del sujeto, en primera persona.

A. Conciencia

A.1. La certeza sensible

Tomo como hipótesis de partida que el mundo es totalmente independiente de mí (insisto, de mí como pensamiento), y me basta por ende observarlo para comprenderlo, pues no interfiero en él de modo alguno (empirismo ingenuo). En particular, los conjuntos son disjuntos, i.e., SM= .

A.2. La percepción

Mi entendimiento de los objetos del mundo viene mediado por conceptos, que hacen de puente entre S y M (Locke). En particular, hay una intersección parcial entre ambos. (Técnicamente, los conceptos de los objetos y los objetos mismos son cosas distintas; sin embargo, lo que estoy afirmando es que hay una biyección canónica f entre ambos, y por ende puedo escribir de manera natural f( x ) simplemente como x por abuso de notación).

A.3. Fuerza y entendimiento

Los conceptos directamente derivados de los objetos del mundo constituyen una pobre representación de los mismos (y por ende mi abuso de notación es equívoco), pues en ellos no puedo discernir lo primario de lo secundario (Berkeley).
Sin embargo, parecen estar afectados por ciertas fuerzas del mundo que determinan su comportamiento común (Newton): describiendo éste (mediante leyes, o conceptos ya no directamente derivados de los objetos, como la energía potencial, que es más bien una abstracción mía de los hechos),
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No uso la gravedad como ejemplo pues podría argumentarse que sí es un objeto, ora en forma del hipotético graviton, ora en forma de tejido espacio-temporal.
podré entender el mundo.
En particular, sigue habiendo una intersección parcial entre S y M . (Nuevamente, por abuso de notación, suponiendo que mi representación de las leyes del mundo reflejan en verdad el mundo)

B. Autoconciencia

B.4. La verdad de la certeza de sí mismo

No tengo ninguna garantía de que mi representación sea canónica (Kuhn, tesis de Duhem–Quine, etc.), y aunque lo fuera, sería una descripción demasiado técnica y general, completamente alejada de mi experiencia vivencial diaria y especifica del mundo. De hecho, hasta podría ser de naturaleza analítica,
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«chains of inferences can be so long, unconscious, and even frightening, that we may not recognize them as purely logical, even if they are.» IEP, cf. Dedekind The nature and meaning of numbers 1887 (Preface to the first edition, 2º párrafo). En particular, descripciones eminentemente analíticas de la realidad pueden presentarse como sintéticas, como ejemplifica el principio de razón suficiente de Leibniz.
y por ende carente de valor genuino (utilidades aparte, como podría verse en la instrumentalización del mundo por parte del señor).
Es más, ni siquiera puedo asegurar que dichas leyes sean parte del mundo, sino sólo que existen como representación mía (Kant). De hecho, indiferentemente de que haya una realidad objetiva o no, para mí el mundo sólo existe como representación. En particular, M está estrictamente contenido en S , i.e., MS . (Supongo inclusión estricta pues hasta ahora siempre he considerado que hay pensamiento más allá del mundo, i.e., que SM )

Paréntesis sobre B.4.A. y B.4.B.

Resumiendo, cuando la conciencia se da cuenta de lo anterior y deviene autoconciencia, se desencadenan las siguientes dinámicas:
  1. Hay un deseo de demostrarse que efectivamente el mundo está contenido en ella, o que ella domina (o es señor de) el mundo (incluidos otros sujetos), terminando siendo dominada por tal impulso.
  2. Dicho deseo particiona los sujetos en siervo y señor, donde también en el siervo hay una dominación de los objetos (vía su transformación en el trabajo), así como un sometimiento (al señor, que no deja de ser parte de su mundo externo).
  3. Viéndose así ambos contradichos, se encierran aun más en sí mismos en (B.4.B.):
    1. La indiferencia por el mundo, con la muerte en vida estoica
    2. El continuo cuestionamiento del mundo, con la autodestrucción escéptica
    3. La renuncia de sí mismo en el mundo, con el delegar la propia voluntad (o vida) al camino de la fe
Alguien podría señalar que en este último, mi representación por círculos de Euler se rompe, pensando a Dios como un objeto fuera del sujeto. Sin embargo, es claro que Dios no pertenece al mundo fenoménico, mientras que, apelando al innatismo de Agustín de Hipona o Descartes, sí puede entenderse como a un otro dentro del sujeto. Por supuesto, esto no quiere decir necesariamente que Dios no exista también fuera del sujeto, en alguna especie de realidad nouménica no fenoménica, sino que sólo tenemos acceso a Él desde nuestra interioridad (lo mismo que con el mundo, de hecho).
En este sentido, la «externalización» del absoluto en Dios puede pensarse como a una negación (o renuncia) de toda la parte de la autoconciencia que no sea Dios (i.e., un restringirse a SD , con D Dios y SDS ), deviniendo ésta abulica. Y de hecho, podría decirse similarmente que el deseo del señor es una externalización del absoluto en el mundo, y de ahí que su espíritu (i.e., SM ) quede vacío. Por su parte, estoicos y escépticos, con su renuncia y aniquilación respectiva del mundo, devienen igualmente vacíos o infelices, dada la íntima e ineludible relación entre el «sí mismo» y el mundo al que niegan, en una suerte de complementario conjuntístico del señor.
Tanto es así, que el único que se medio salva es el siervo, pues logra autorealizarse a través del mundo —entrando en comunión con él mediante su trabajo, y alcanzando por ende el absoluto—, sino fuera porque el siervo se sigue sintiendo oprimido por el mundo en sus formas de señor y de muerte, viendo la agencia conquistada truncada (Marx). En este sentido, podríamos representar al siervo como a la totalidad de S sustraída de los susodichos.
Sea como fuere, en todos los casos hay una dualidad (creada por la propia autoconciencia) que rompe la correspondencia buscada entre M y S , un singularizar un otro dentro del sujeto, un poner un singleton conjuntístico a una parte estricta suya, un externalizar, enajenar o compartimentalizar una parte del yo.

C.AA. Razón

C.AA.5. Certeza y verdad de la razón

La única alternativa que me queda por explorar es que objeto y sujeto sean exactamente lo mismo (i.e., S=M ),
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Es cuestionable que B.4. sea un examen exhaustivo de posibilidades: si D se escondía en SM , podría ocurrir lo mismo con otras ideas presumiblemente innatas, como pudiera ser la matemática. Y tampoco hemos jugando con todas las posibilidades, pues si representamos estoicos y escépticos como S( MD ) , ¿qué sería entonces SD ó SM ? Más aun, que puedan representarse ambos de la misma forma, pone de manifiesto que dentro de cada conjunto pueden haber varios representantes (sugiriendo la posibilidad de una alternativa al siervo que en verdad sea la totalidad de S , e.g., vía la conjunción de marxismo y transhumanismo), o que la negación (o resta) puede darse en distintos grados (entrando a colación la lógica difusa).
No obstante, cuando decimos que hemos agotado todas las demás posibilidades, nos referimos a qué la configuración MS presenta un problema sistemático irresoluble (la comentada dualidad con el otro), y similarmente con las propuestas de A.1-3, motivo por el cual no tendría sentido revisitarlas cambiando M por D .
viendome a mí como sujeto y objeto al mismo tiempo y al mismo nivel, y no a mí (autoconciencia) como objeto (conciencia) dentro de mí.
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I.e., cuando en un primer momento B.4 yo pienso mi mente, la mente misma se me aparece como fenómeno (u objeto), sin llegar a ser la mente misma, pues dicha aparición sólo capta su cualidad de observada, pero no de observante, que es lo que vamos a añadir en C.AA.5.A.
Es decir, no es cierto que: «yo, en mi mente, ideo el mundo, pero no soy (en tanto que self) ese mundo ideado, sino sólo su complementario». Pues al considerarme una subparte estricta de mi propia mente, estoy creando una dualidad en mí entre el yo que piensa (autoconciencia) y el yo pensado (conciencia; representaciones del mundo incluidas), el yo sujeto y el yo objeto, el yo y el no-yo, el yo y el otro (Plotino, Fichte).
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Más explícitamente aun, puedo pensar en cómo pienso a través de ejemplos de pensamientos, y deducir de ahí: una estructura sintáctico-gramatical universal, unas categorías kantianas, etc., que pasan a ser el objeto de mi pensamiento, pero que no son el pensamiento mismo (entendido como actividad), pues para empezar dicha conceptualización de mi mente ni siquiera tiene porque ser una fiel descripción de la misma, como pone de manifiesto la pluralidad de teorías psicológicas.
Es más, desde esta perspectiva, las categorías kantianas no serían más que efectos o propiedades fenoménicas de dicha actividad, o incluso meras especulaciones sobre la misma, pues no son directamente percibidas; las cuales, además, serían plenamente contingentes al sujeto (cf. Thamaem Kant y la matemática del XIX), y totalmente carentes de contenido semántico (Husserl).
Por el contrario, yo soy la totalidad de mi mente: no tiene sentido entenderme (dentro de mí) como a un objeto separado de mí, pues yo soy el objeto mismo que es visto por mí, en una suerte de objeto consciente y auto-observado. En particular, la conciencia es al mismo tiempo la realidad, y son por ende nociones indistinguibles (panteísmo idealista de Schelling).
Este cambio de paradigma es tan profundo, que debo replantearme todas las posturas anteriores. En efecto, en B.4 trate de renunciar o subyugar al mundo para reafirmar mi autonomía y autoproclamarme como única fuente y fuerza activa de la realidad, viendo a las representacciones del mundo como algo pasivo y trivial (o a lo sumo instrumental).
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«scribae fideles ab ipsius naturae voce» F. Bacon Scripta in naturali et universali philosophia 1685.
Pero ahora he caído en la cuenta de que ese mundo al que negaba y destruía es también parte de mí, y estaba por ende autodespreciandome, pues las representaciones son en verdad un acto activo y creador (quizá incluso divino), una afirmación del sujeto y del objeto al mismo tiempo.

C.AA.5.A. La razón observante

En efecto, al nombrar las cosas (como hacía en A.2)
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En A.1 teníamos que SM= , luego no hay solape que reexaminar bajo esta nueva perspectiva, y de ahí que iniciemos desde A.2.
y clasificarlas (o notar sus diferencias y leyes, como en A.3), también las creo (ser como sentido en Heidegger): de otro modo, petroglifos, graffitis y «hobo signs and symbols» serían indistinguibles (o significarían lo mismo) para mí, y los entendería simplemente como arte, manchas, gamberradas, etc. según el caso, en lugar de dotarlos de una realidad per se separada de éstos.
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En otras palabras, voy a interpretar como ruido (en el sentido de la teoría de la información) cualquier cosa que no tenga sentido para mí (o para la que no se lo haya construido), invisibilizandola.
Sin embargo, mis representaciones universalizantes y estáticas nunca llegan a capturar la realidad particular y cambiante (egipcismo de Nietzsche), contrariando mi premisa de S=M .

C.AA.5.B. La realización de la autoconciencia racional por sí misma

La excepción a la regla soy yo mismo, pues yo soy mi propia representación. En efecto, en mí puedo encontrar una comunión entre lo universal y lo particular por medio de mis fines (o jerarquía de valores, framing, narrativa...), determinando desde lo general como actuar en cada momento y entender cada suceso, al mismo tiempo que la especificidad de los mismos informa y reconfigura al primero.
Más aun, yo soy la única excepción. Pues como ponen de manifiesto las limitaciones de la psicología (C.AA.5.A.b-c), la razón (i.e., el sujeto-mundo) no es observable, sino sólo actuable. O en otras palabras, no es algo que podamos estudiar desde fuera, sino que se ha de entender necesariamente desde dentro, como actividad que se realiza (o vivencia, a la Husserl).
En este sentido, el giro recuerda al salto de A.2 a A.3, pero aplicado a la conciencia, que pasa de entenderse como sustancia a actividad.

Resumiendo, yo no recibo la realidad (como creía en A), ni la niego (como en B), ni tampoco me limito a observarla–definirla (C.AA.5.A), sino que la estoy redefiniendo, realizando y transformando continuamente en el mismo acto de pensarla y conocerla
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«La consolidación de verdades y mentiras es fruto de la comodidad verbal: cuando nos cansamos de pensar colocamos una palabra» (Nietzsche La voluntad de poder III.I.c.477).
De ahí que al retomar una conversación, debate, tema o, más en general, un tren de pensamiento (ajeno o propio, presente o pasado), empecemos a encontrarle peros, como sucede en MinuteEarth Our Definition For “Moon” Is Broken (Collab. w/ MinutePhysics) 2017-8-15, pues vivimos en una constante redefinición de la realidad.
Una contingencia que atañe incluso a las constantes universales, como pone de manifiesto Sixty Symbols Multiverses and Constants 2015-1-4.
(o repensarme a mí mismo, pues yo soy ella y ella soy yo).
En consecuencia, para alcanzar el absoluto me basta con actualizar mis fines en unos que armonicen mi relación conmigo mismo (i.e., que no me fragmenten en otredades, manteniéndome como a un todo indiferenciado), similarmente a cuando en yoga reajusto mi centro de gravedad para entrar en equilibrio, y mismamente con el «rock balancing».
Y en este sentido, pueden pensarse a los fines buscados como a una suerte de axiomas que se expanden para explicar la totalidad de una teoría coherente, consistente y satisfacible, metáfora de la realidad absoluta.
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Cf. Anexo.
Paréntesis
A pesar de las diferencias, pues, esta sección puede considerarse un revisitado de B.4, y una vuelta a la interioridad y la ética, sustituyendo su espíritu hostil precedente por uno más afable, como haciéndose eco del Bóreas y Helios de Esopo (c. 620–564 aC).
Más específicamente, en C.AA.5.B.a-c va a examinar las figuras del hedonista, el romántico (que desindividualiza el placer en altivos ideales propios, independizándose de la otredad) y el kantiano (que desindividualiza los ideales del anterior en imperativos categóricos, evitando el enajenamiento para con el resto de la realidad de los primeros, así como su carácter opresivo).
Pero Kant resulta igualmente enajenado al tratar de manifestarse mediante tales leyes universales, pues están esencialmente vacías de contenido: o bien no dicen nada particular sobre sí mismo en su universalidad, o bien están sesgadas y no permiten llegar a (o comulgar con) el resto de la realidad, volviendo a crear una otredad.

C.AA.5.C. La individualidad que es para sí real en y para sí misma

Recapitulando, para alcanzar el absoluto necesito ser una actividad afirmativa basada en unos fines que han de emerger de manera orgánica, viva y natural de mí mismo y para mí mismo para poder ser realmente de mí mismo (constituyendo fuente, destino y propietario, y rehuyendo por ende toda posibilidad de enajenación),
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Análogo en el eslogan «Of the hoboes, by the hoboes and for the hoboes» de Hobo News (1915-29).
dentro y fuera de mí mismo (i.e., para los cuales sus externalizaciones no me enajenen, exigiendo cierta universalidad).
En particular, en tanto que debe ser algo orgánico, no voy a transformarme (como en C.AA.5.B): basta con entenderme a un nivel más profundo, y adaptarme a ese orden interno mío ahora oculto (libertad a la Leibniz, y vuelta al esencialismo).
Y es precisamente en el trabajo como fin, que no como medio (como ocurría con el siervo), que puedo ser yo mismo, siendo una actividad hecha por, de y para mí, algo completamente mío (mundo incluido).
Sin embargo, podría ocurrir que, al poner algo de mí mismo en el mundo, en lugar de demostrarme a mí mismo y al mundo algo de mí mismo y el mundo para mí mismo y el mundo, terminara simplemente llenándome de mí mismo a través del reconocimiento del mundo a base de ceder a sus demandas.
Pero ello sería insincero para con uno mismo: el mundo debe ser un corolario, no un lema del que depender. Y si en C.AA.B iba de dentro a fuera y del individuo al mundo, ahora no puedo simplemente conformarme con invertir el orden, sino que necesito un marco común que los unifique y balancee a ambos: el contexto socio-histórico-cultural.

Anexo

Sea L un lenguaje formal, Σ un conjunto de sentencias
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I.e., fórmulas (lógicas) bien formadas (wff) sin variables libres. E.g., en el lenguaje formal de la lógica de primer orden, )x no es una wff, x( x 2 =y ) es una wff que no es sentencia, y yx( x 2 =y ) es una sentencia.
de L , y α una sentencia cualquiera de L . Decimos que Σ es:
  1. coherente cuando Σ α implica Σ α (i.e., lo deducible es cierto).
  2. adecuada cuando Σ α implica Σ α (i.e., lo cierto es deducible).
  3. completa cuando es coherente y adecuada.
  4. (sintacticamente) consistente cuando no existe α tal que Σ α y Σ ¬ α (i.e., cuando no contiene contradicciones).
  5. satisfacible (aka semanticamente consistente) cuando existe algún modelo
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    I.e., una terna ( U , σ ,I ) , con U el conjunto en el que viven las variables, aka universo, σ =( S, ar ) el conjunto S de los símbolos de las relaciones sobre U y la función ar que asigna a cada uno su aridad, aka signatura, y I la función que evalúa el valor de verdad de una sentencia (e.g., si se da o no xRy , con x,y U , RS ), aka interpretación.
    Recordatorio: R es una relación n -aria sobre U ssi R U n , como la suma o la igualdad en los números naturales.
    Ejemplo: la sentencia yx( x 2 =y ) es cierta en U = C pero falsa en U = R .
    para el cual todas las sentencias de Σ son ciertas (i.e., cuando es correcto en algún «contexto», pero no necesariamente todos, dando lugar a modelos no estándar).
  6. valida cuando todos los modelos hacen cierta a Σ .
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    Ejemplos de sentencias validas: x( x=x ) , ( ( ( ab ) a ) a ) . Introducción en Carlos Bacelar Almeida Validity Checking 2010.
  7. teoría cuando α Σ ssi Σ α (i.e., cuando toda sentencia deducible por Σ forma parte de Σ , lo cual podemos asumir sin perdida de generalidad para todo Σ a base de ir añadiendo a Σ dichas fórmulas deducidas por Σ ).

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