La nueva Versalles

 (escrito para el concurso de minirelatos, con temática "domesticar", del 10/2020 del Discord Escritura y Lectura; 1 punto de entre 13 participantes)

Básicamente lo que dijeron Sai y Antikristo. MasKo viene de mascota, ya que los robots tienen formas de animales (la mención de perro y loro no es casual; no son transformers porque el modo alarma sólo aplica a la voz). De hecho, creo que ya existen asistentes personales rollo alexa en forma de animales, aunque no encuentro la noticia; lo vi en Oliver Nabani. Es un poco gimmick, pero el bizcocho (a modo de soma) es uno de los medios de control: la mascota que te domestica. Aunque el debate sobre la conciencia está abierto, también cabe la posibilidad de que las mascotas no sean más que títeres de la empresa MasKo (si bien esto no está muy explicito, creo que cualquiera que haya oído las conspiranoias sobre las grandes empresas tecnológicas se lo podría haber imaginado; o sin irse tan lejos, el escándalo de Facebook), en cuyo caso habría que decir que el comprador es el comprado/domesticado. Creo que eso es todo. La nueva Versalles(escrito para el concurso de microrelatos, con temática "endulzar", del 6/2020 del Discord Escritura y Lectura; 1 de 8 votos, con 2 puntos)

La nueva Versalles

Sékioz de Niafre
Quis custodiet ipsos custodes?
Juvenal, Sátira VI, 347-8, c. 101-27 dC
—¡Oh! Mira quién tenemos aquí...
—Ya ves, al final he cedido a esta moda absurda...
—¿Sigues creyendo eso? ¿Cuánto hace ya, que te envíe la primera invitación?
—Mmmh... Fue antes de las elecciones... de las pasadas elecciones, quiero decir. Pero eso no significa nada.
—Claro, claro. Sobrevivimos una presidencia, pero somos algo pasajero.
—Bueno, la política tampoco es que sea precisamente atemporal. Por el contrario, Platón...
—¿Quién? Ah, dices la ingenier...
—¡El filosofo! El de la cueva y las ideas y...
—Oh, tú y tus filósofos... Sí, seguro que se los lee igual que en su día. En fin, cuenta: ¿cuándo fue?
—El mes pasado.
—¡Ah! ¿Y no me has dicho nada, en todo este tiempo? ¡Menuda amistad!
—¡No es eso, Vir! ¿Por quién piensas que hago esto?
—Okay... ¿y cuál es tu excusa, Mar?
—Yo... mmmh... me daba vergüenza...
—¡Por favor! ¿Por eso has venido tan temprano a la fiesta? A ver, que deje de esconderse detrás tuyo.
—Kantito, saluda.
—¡Aj! Ni que fuera un cachorro dando la patita... Pasa directamente a la artillería pesada, ¡sorpréndeme! ¿Qué trucos le has enseñado?
—¡No seas así! Ni que fuera un mero objeto sujeto a tu deseo...
—Anda, vente para la cocina, que mi MasKo me está recordando que tengo el horno desatendido.
—Ah, ya me parecía oír un loro, sí.
—Es su modo recordatorio. Por la pajarería de... ¡Oh, no me mires con esa cara!
—¿Modo recordatorio? ¿trucos? ¡Hablas de ellos como si fueran Alexas!
—¿Y qué te piensas que son? ¿Ya no recuerdas donde lo has comprado?
—No hables así delante de él: vas a ofenderlo.
—¿Ofenderlo? ¿Te crees que le importa lo más mínimo algo de lo que decimos? No es un «él», Mar, sino un «ello».
—¡Cielos, Vir! Ni que las MasKos fueran nuestras esclavas...
—Lo son, si es que acaso tiene sentido decir que mi horno es mi esclavo. Y cuanto antes lo comprendas, mejor.
—No te haces a la idea de lo mucho que me gusta este bizcocho, Vir.
—¡Qué tontada acabas de soltar, Lex! ¡Si es tu receta!
—Lo sé, lo sé... pero no por ello es menos adictiva. Aunque en realidad, el merito es de mi MasKo.
—Tú, tu MasKo, ¿qué diferencia hay? ¿O pretendes ahora citar al inventor original?
—Sí, es verdad; tampoco puedes atribuirles mucha agencia a estos trastos.

Un escalofrío recorrió a Mar, que escuchaba pasivamente. Por alguna razón que no alcanzaba a identificar, el comentario le recordó a la mayéutica socrática. Y antes de que siquiera pudiera asomarse a su conciencia el motivo de tal asociación mental —que la MasKo estaba «domesticando» a Lex sin dejar huella, haciendo parecer que los actos de Lex provenían de Lex—, Kantito interrumpió su tren de pensamiento:

—Mar, ¿estás bien? He notado un salto en tus constantes vitales.
—¿Qué? Ah, perdona, me había distraído. Ehmmm... ¿qué era? Algo de la mayéutica socrática...
—Ah, la mayéutica. ¿No es fantástico, que un trabajo tan humilde, invisible y manual como es ayudar a dar a luz, inspirara ideas tan elevadas?
—Mmmh... sí, igual el bizcocho me ha hecho pensar en ello: podría ser muy revelador darle una oportunidad a esta clase de experiencias más mundanas y cercanas a nuestra condición física, corpórea y sensible. Mmmh... Vir, tienes que pasarme la receta, esto está de muerte.

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