Día de montaña

(escrito para el concurso de microrelatos, con temática "la crítica", del 9/2020 del Discord Escritura y Lectura; 0 puntos de entre 10 participantes)

Día de montaña

Día de montaña

Sékioz de Niafre
—¿Por qué me llevas... por estos caminos... tan atropellados...? —jadeó, arrastrándose cual alma en pena campo a través.
—Dame tu voto de confianza, por favor —sonrió afable, volviéndose hacia la crítica voz y ofreciéndole la mano y el brazo, mientras entrecerraba los ojos al sol y ladeaba la cabeza, dando una imagen a la par invitadora y cómica, tentadora y entrañable.
—Claro... —suspiró, aceptando el impulso—. Sólo digo que... tiene que haber otra manera... que no sea hacerme trepar... a cuatro patas como una araña... por esta locura de pendiente...
—Creía que las arañas tenían seis... —rió queda y pensativamente, admirando el paisaje recién conquistado.
—¡Al fin! —clamó mientras se estiraba—. Bueno, en realidad eso son los insectos; los arácnidos tienen ocho.
—Vaya, es cierto: veo que la cuesta también ha afectado a mi cuenta —rió de modo más abierto, golpeándose la frente—. Aunque siguen faltándote, ¿no?
—¡Ja! —se regodeó, empezando a mover rápidamente brazos y piernas como si escalara un muro invisible, simulando las cuatro restantes—. ¡Aquí las tienes!
—¡Qué tontada! —dijo procurando mantener la seriedad, antes de acuclillarse de súbito en un ataque de risa incontenible.
—Querido público, espero que se haya divertido a lo grande en este, mi mímico espectáculo —entonó con teatralidad circense, haciendo una reverencia, y acrecentando aun más las carcajadas. Acto seguido, comenzó a sacudirse el polvo de la ropa.
—Espera, que te ayudo —pronunció al fin, recuperando la compostura. Se lamió el dedo pulgar torpemente, cual perro ante una herida, y lo frotó maternal contra la sucia mejilla de «la araña».
—¡Harakiri! —espetó tras echarse a reír—. Eso no se parece en nada a la escena de Mirall trencat... ¿se te cayó la sensualidad en la subida, o qué? —comentó a medio camino entre el sarcasmo y la dulzura.
—Sí, perdona, la situación me parecía tan hilarante que no pude evitarlo —sonrió rascándose la cabeza, y dándole en última instancia un cariñoso beso en la frente a modo de disculpa—. Por cierto, ¿la palabra secreta no era Daiquiri? —preguntó con coquetería sin esperar respuesta, pasando a rehacer su intervención anterior: besó sus propios dedos índice y medio mediante un gesto elegante, y acarició suavemente con ellos los labios de la aracne, limpiándolos... humedeciéndolos en el proceso, todos ellos. Aracne respondió satisfecha entreabriendolos lo suficiente como para descubrir poco a poco una tímida lengua, que después empezó a contonearse (primero vacilante, luego sugerente) entre aquellos dedos, empujándolos a continuación para abajo, encaminando sus caricias hacia el cuello y...

***

—¡Corten! —gritó una tercera persona mientras se aproximaba por la ruidosa hojarasca otoñal con una cámara cargada al hombro, una vez terminada la acción—. Sí, me ha gustado como ha quedado tu solución, Daiquiri: parece que ahora queda mucho más claro que es una sesión de roleplaying, e incluso se respira en ella más complicidad —fue diciendo mientras dejaba la pesada y prestada cámara en el suelo.
—¿Ves cómo no pierdes nada, por darle una oportunidad a otras ideas? Esto es un arte colaborativo, y en el que se aprende probando cosas nuevas.
—Ya, la verdad es que me horrorizaba la idea de depender sólo del título en los créditos para que la gente lo entendiera: queda falso, como esos chistes malos que parecen una cosa y no se revela hasta el final que son otra.
—No podría estar más de acuerdo: ya puestos, ¿por qué no una tercera o cuarta interpretación? Al final esa ambigüedad comodín termina sintiéndose de lo más insulsa —comulgó Aracne.
—Sí, la ironía dramática carece de sentido si el público no es partícipe —asintió Daiquiri—. Aunque seguro que habrá quién se despiste, y un título en inglés no va a ayudar a alguien como mi madre. ¿Por qué no en castellano, rollo «Juego de rol sexual»?
—¡Cielos, qué prosaico! ¿De verdad quieres volver a discutir esto? Ya te...
—¡Ey!, ¡ey! Cal-ma —interrumpió un susurro lascivo y pausado proveniente de Aracne, mientras besaba con los dedos (como hiciera Daiquiri) con sendas manos a sus personitas favoritas, y les hacia a su vez besarse con el simple movimiento de aproximar sus dedos hasta tocarse. La segunda ronda estaba calentándose muy rápido.

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