Cuestionario: el heleno en mí

Cuestionario: el heleno en mípoliamor de peque con cris y manu compartir novia -> diogenes y pirron?minima y más simple ropa->diogenes y pirron? (ya implicito en austeridad de estoico y epicuro)terminado a 2020-6-20, rev. menor a 24

Cuestionario: el heleno en mí

Sékioz de Niafre
  1. Sentirme a gusto y a mis anchas en la soledad de mi emancipación y habitual cuarentena, como me recuerdan los reproches de mi madre de no acordarme de ella (aun si no soy yo quien está por otras cosas cuando llama), o los de mi hermana con respecto a mi despreocupación por mantener proactivamente mis amistades (ya cansado de recibir largas, aunque mantenga la puerta abierta y acoja grato visitas), así como la sorpresa de algunos ante mi desinterés por la búsqueda intencional de un otro con el que ser uno (ajeno a las extrañas convenciones del cortejo y el emparejamiento): mirada circunspecta en Aristóteles
    1
    E.g., Ética I, 8, cierre.
    y curiosa en Diógenes S.
    2
    E.g., Laercio 15, 8 y 14 (anécdota candil).
  2. Responder con tangenciadas que no vienen al caso, incluyendo intimidades, referencias inusuales o internas y términos técnicos, no resultando adecuadas en modo, grado, tiempo, lugar..., como ejemplifica el escribir durante un mes un ensayo de 6.000 palabras (De las demostraciones) como respuesta a un mero comentario de comedor, en una suerte de mihi ipsi scripsi: desaprobación total en Aristóteles e interés creciente en Diógenes S.
    3
    E.g., Laercio 19 (anécdota masturbación).
  3. Zampar un contramuslo de pollo con las manos, dejando los huesos partidos —de sorber su tuétano— a mi vera, cosechando comentarios como «verte comer es un todo un espectáculo», «tienes restos en la barba», «disculpa que no te mire cuando hables»..., respondiendo con indiferencia: Aristóteles ha salido de la sala; calurosa aprobación en Diógenes S. y asombro ante la flexibilidad del «legado de leyes y costumbres» en Pirrón.
  4. Reapropiarme del kafkiano «Una suciedad que, en fin, está allí y de la que no se vuelve a hablar; una suciedad que ya no se transforma, que se ha vuelto vernácula, que en cierto sentido hace más sólida y terrestre la vida humana»: Diógenes S. carcajea con empatía y Pirrón sonríe pensativo.
  5. Exhortar la vida sencilla, en un impulso por acrecentar mi independencia del mundo, con un «si puedo vivir con uno, no vivo con dos (cosas)», hasta el punto de no reemplazar un microondas averiado ni una alcachofa de ducha despegada, que se me quejen en el trabajo de obviar protocolos fáticos como los «buenos días» y de saltarme las «buenas formas», tener las guías «dónde» de la Comunidad de Sant'Egidio como uno de tantos backups de vida aun más frugales...: Diógenes S. aplaude con emoción
    4
    E.g., Laercio 11 y 12 (anécdota cuenco y sol).
    y Pirrón permanece intrigado.
  6. Ducharse todas las mañanas con jabón, usar alcohol como desodorante..., no por necesidad, creencia ni voluntad propia, sino como medidas sucesivas ante las respectivas quejas de hedor corporal en el entorno laboral por parte de al menos dos hiperósmicos: mirada asqueada en Diógenes S. y condescendiente en Pirrón.
  7. Persistir como empleado en cuestionar si realmente nos gusta el funcionamiento y estado actual de nuestros sistemas, explicitar preocupado asunciones, quejarme de las deficiencias con sugerencias..., llevando posiblemente a más de uno por la senda de la amargura: Diógenes S. marcha medio furibundo medio aburrido, mientras Pirrón se acerca medio complacido para investigar mejor esa actitud.
  8. Procurar en lo posible la suspensión de juicios gratuitos —en un amago de epojé— para no detener prematuramente mis reflexiones, y al terminar cediendo a ellos, intentar tomar las precauciones necesarias para recordar su contingencia, así como desproveerlos de toda carga emocional y preconcepción que me impida ver las cosas desnudas,
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    «Lo que turba a los humanos no son las cosas, sino las opiniones que de ellas se hacen.» Epicteto 5.
    como creo ejemplifican mis usuales matizaciones, muletillas, divergencias, notas al pie...: Pirrón sigue aproximándose y M. Aurelio se sienta a descansar mientras escucha con crudeza.
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    M. Aurelio Meditaciones 6.13.
  9. Llevar la duda a mis propias habilidades, minando probablemente mi seguro de vida, y anhelando la llegada de la singularidad tecnológica que me permita deshacerme de este estorbo de carne y hormonas tan falible que es mi cuerpo (y mi cerebro): Pirrón sigue su camino como si nunca me hubiese pretendido como meta, y M. Aurelio permanece sereno.
  10. Reducirme la jornada laboral 1h por segundo año consecutivo, tras ver como sigue acumulándose y pudriéndose el dinero en el banco ante mi naturaleza austera, que se siente en paz y ataraxia subsistiendo en la moderación y aponia del calculado placer de lo mínimo natural necesario: M. Aurelio invita placido a sentarse a Epicuro, quien nos invita a un saciante aperitivo.
  11. Intentar ser una fuerza positiva en el mundo, e.g., donando la parte de ese excedente que no pueda justificar retener por seguridad ante imprevistos, ponderando los principios del altruismo efectivo con mis propios valores: M. Aurelio y Epicuro se miran enternecidos.
  12. Obtener en el StrengthsFinder de Gallup el top 5: «input, intellection, learner, adaptability, ideation», que básicamente me caracteriza como a un data horder, sintiendo en la acumulación de saberes tanto un placer del alma catastemático, como la seguridad de entender mejor el mundo y sus caminos para adelantarme a ellos: M. Aurelio y Epicuro te enviarían una solicitud de amistad en FB si no fuera porque ninguno de los tres lo usa.
  13. Inspirado por CGP Grey, mantener un híbrido entre time tracker y diario —del que hago revisiones periódicas— en pos de un mejor entendimiento y dirección de mí y mi vida: M. Aurelio cierra los ojos nostálgico.
  14. Al sentirme desbordado, listar las tareas en accionables y no, preocupándome unicamente sobre las que tengo control: M. Aurelio asiente conscientemente.
  15. Listar en orden mis múltiples planes y subplanes de backup de vida, tomando el suicidio como ultimísima opción, haciendo soportables sufrimientos presentes ante el consuelo de poderlos terminar cuando así lo desee: M. Aurelio me mira serio pero afirmativo.
  16. Que mi madre me describa con relativa frecuencia como «sin alma ni corazón», y que algunos hayan querido ver en mí alguien imperturbable, desdeñoso, desapegado emocionalmente... y al que en última instancia le da igual todo: M. Aurelio sonríe con simpatía.
  17. Explorar mi entorno y mi pensamiento en el espacio seguro de mi escritura en una suerte de catarsis, doliéndome a veces no lograr con ella también algún tipo de reconocimiento y conexión con otras mentes: Epicuro huye antes de que ese deseo se transforme en el artificial de la fama y le alcance, y Aristóteles vuelve.
  18. Reconocer en el mundo un espectro de liderazgo y obediencia, de síntesis y análisis, de career ladders and lattices... y verme en el segundo: M. Aurelio se despide impasible y Aristóteles me da una palmadita en la espalda.

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