Una aventura filosófico-espacial

(escrito para el concurso de microrelatos, con temática "espacial", del 4/2020 del Discord Escritura y Lectura) Una aventura filosófico-espacial25-4-2020

Una aventura filosófico-espacial

Sékioz de Niafre
Ante el agotamiento de aquel sobresfuerzo, alcé la vista y reseguí con ella, parsimoniosamente, las líneas que delimitaban el reducido espacio en el que me encontraba... Memorias de la macabra Planilandia de Ehlinger asolaron mi ya turbado cerebro, recordando en el «brillo» de esas aristas la literalmente afilada y cortante complexión de sus mujeres, con cuyo accidental roce podían matar a cualquier hombre.
Indefectible, mi mirada bajó de nuevo del techo al suelo; tal era el magnetismo del inerte cuerpo, y los hilos que de él se abrían y se expandían, rellenando todo el espacio en una fractalidad hipnótica propia de la curva de Hilbert. Aunque creía haber recuperado la calma, mi dispersa mente se parecía mucho a esta imagen, esparciéndose en una miríada de pensamientos.
Volviendo a tratar de ahogar ese hastío, ahora más psíquico que físico, me aparte buscando consuelo tras la ventana, que tan fiel y efectivamente lograba evadirme de mi encierro en aquel reducto. Me imaginé vagando libre por ese amplio y vacío espacio, charlando y jugando con amistades de antaño, y me tentó mucho enfundarme mi traje de astronauta y surcarlo, cuando de repente quebró tal sueño cual La Clef des champs de Magritte, como desgarrando el cuadro dentro de su cuadro The Human Condition...
Paulatinamente empecé a percatarme de mi situación: en caso de salir, no podría regresar, pues desconocía el funcionamiento de los mandos de navegación como para frenar el avance de la nave y no caer en el abandono durante mi paseo. De hecho, si mi retención del acelerado entrenamiento de emergencia de las fuerzas navales no me fallaba, el retraso pondría en peligro las maniobras orbitales de transferencia de Hohmann, sin mencionar, como revela el uso de éstas, el suicida despilfarro de combustible que supondría detener una inercia irrecuperable.
Estas ideas me enfurecieron contra la cumbre internacional, que impuso dichos cursos rápidos para los oficiales de tierra, mar y aire ante la escasez de profesionales con el fin de repartir la evacuación planetaria entre todos los transportes disponibles, de muy variadas capacidades, en lugar de embarcarse en una sola e inmensa cápsula, o en una especie de arca de Noé, proyectos titánicos e inviables ante la urgencia de la presente realidad. Así, enseguida me rendí a sus razones, al tiempo que un escalofrío recorría mi espalda: ¿qué hubiera ocurrido con la humanidad de ponerse todos los huevos en una misma cesta, susceptible de una desgracia como esta?
Sólo me quedaba confiar en que las instrucciones de la máquina no requiriesen una erudición más allá de mi círculo de entendimiento, mientras los civiles permanecían en su feliz ignorancia. La suerte estaba echada.

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