Versos para un Slam Poetry que nunca fue...
Versos para un Slam Poetry
que nunca fue...
Ronda 1 (2017/4/7-8)
«Disclaimer advertencia ojo atiende cuidao...»
(telita, eh, con el título–cita de Vanfunfun en Estudiar filología)
Para bien o para mal...
[tajante y serio:]
no, olvida la moral.
[Cabezeando en la coma, dubitativo:]
Por suerte, o por desgracia... `
No, no; bocas, más que bocas
¿ahora al azar invocas?
[negando con la cabeza] (je...)
Veamos, veamos,
que hayamos, mis amos:
(mmmh...)
[Cabezeando en la coma, dubitativo:]
Por hache, o por be...
[estallando en ira:]
¡reduccionista se es,
que solo causas ves!
(joer, es que... cortate un poco, eh,
mira que difícil me lo pones)
[Tajante:]
El hecho, hablemos ya del hecho
sin filtros, desnudo, en el lecho...
[Dando un bote/espasmo del susto:]
Mas ya saltan rabiosos
estos epistemólogos:
me tachan de sacrílego
por asir al noúmeno.
[Negar con la cabeza]
A ver, el caso...
¡es que no hay caso,
ni etiqueta, ni vaso!
Ya lo mostró Rosenhan
y su antipsiquiatría;
te lo concedo, amiga mía:
si no da de más pataletas
no prescribe patología.
[Suspiro]
Ene versos y nada he dicho,
la historia de mi vida misma...
que no es mía sino tuya
[mirando al techo]
por tener la piedad suma
de no aquí y ahora arrebatármela.
(Tuya, y del público entero,
que bien pudiera lanzarme flechas
por cesar este sufrimiento
en cualquier crítico momento.
[medio riendo:]
Pero mejor no hablemos más de ello...
para no dar ideas que no debo)
¿Entonces, qué...?
[/medio riendo]
¿no habrá manera
de empezar cuenta?
[manos a la cabeza:]
(Ostias...)
[mirando al techo:]
Perdona, mama...
no te ofendas,
ya sé que yo sólo
continuo tú senda;
que nuestras historias
son meros pasajes
en el libro de la vida
del que somos personajes.
(Y ella... estuvo antes, bien se sabe;
al Cesar, lo que es del Cesar)
Pero vamos, lo que sea, como quieras,
yo... yo ya dimito, renuncio, me rindo...
En este imperio de letras en guerra
no hay condescendencia, amor ni tregua.
Y total... la idea ya ha sido expuesta
entre tanta apestosa diarrea
con la que me estreno:
que tengáis la conciencia tranquila
si de mi os reíais.
Que yo vivo enajenado
(buena cuenta de ello he dado)
creyéndome ente imaginado;
que no me llegan vuestros puñales,
que quien llora vuestros puñetazos
son sólo las hojas muertas
de una ficción–función
que, cándidos, llamáis yo.
[hacer reverencia]
[si se presta, añadir:]
Así que ala... a reír;
y que os cunda,
plebe iracunda.
Bonus 1
Este resultado
ha sido inesperado:
nada tengo preparado.
Oxidada improvisación,
¿causareis alguna impresión?
Bonus 2
El tiempo, ligero, se me ha agotado
y sin moraleja os habéis quedado:
¡joderos, joderos bien y fuerte!
(ojala jodieses más y conmigo,
pero no caerá hoy aquí esa breva)
Ronda 2 (2017/4/10-15)
[pausa dramática; como si renunciase]
¡¿Qué rayo hago aquí subido?!
[serio:]
No me concierne este micro,
no pertenezco al círculo,
grande me queda el título:
a un poeta impostado,
público, habéis votado;
[medio reir:]
perdidos del todo estamos
si conmigo has conectado.
(en fin...)
[comenzar a leer:]
Demás ha pasado
sin estar involucrado
ni pulir mi filo
—no digamos exhibirlo—,
quedando olvidados
los meandros de este río.
Nada compartimos
poesía y servidor,
menos todavía
con quienes la quieren viva
pese cada día
destriparla, disecarla.
[medio reir:]
No... eso no quiero;
enorme me está tal puesto.
¿Qué hago, pues, aquí subido?
Crisis del cuarto de siglo,
males modernos, fingidos,
me digo mientras me miro:
graduado, emancipado,
bien empleado y pagado...
solo, hueco, amargado,
por gusanos devorado.
(Bella dualidad, verdad?)
Sin vicios conocidos
—no fumo, bebo o follo—
adormecido vivo;
busco llenar mi vacío,
existir sobrellevar.
¿El arte podrá curar
lo que no quiso el Prozac?
(jajaja... cuanto lo dudo...)
¿Cuantas veces en él,
fruta prohibida,
habré pensado?
¿Mas para qué?
Qué deprimente...
¡Otro emo habemus!
No se merece
estar presente
ni en mi sola mente,
ni en este escenario.
Transmitir su ser
no es a lo que vine.
Contravengo mi desesperación
saliendo de mi zona de confort,
mi cueva de nube y algodón,
mi amado imperio digital;
mas dos meses de él fuera
no me han hecho olvidar.
¿Valió, al menos, la pena,
teatro, danza, comedia...?
Tenerlo que preguntar
es enervante señal...
¿A quién pretendo engañar?
¡Poser me sentí en la mitad!
Otro hobby habrá que buscar...
un escapismo más eficaz,
un sedante más mordaz, letal.
Este, quizá, será:
hoy, tú, decidirás.
Versión original de penúltima estrofa
[Intentar leer el primer verso
sin llegar a decir «suicidio»:
romper/quitar párrafo en directo y comérmelo
(y probablemente escupirlo)
o seguir adelante omitiendo el término]
¿Cuantas veces en el suicidio habré pensado?
[si comido:]
—Marcos, ¿pero tú eres gilipollas... o qué te pasa?
—Dejame en paz, Sékioz, que no es el momento...
¿Por donde íbamos?
Ronda 3 (2017/4/15-17)
Una horita en Vía Límite;
dos, en los jardines del Retiro;
cuatro, en el rellano del Prado:
suman... setenta y cinco... euros
y un día de reposo en cama:
puta casualidad, qué buena estás.
Veinticuatro tacos y mi resaca
es este terrible dolor de espalda.
¡Ay, Ventilla, que sin ti haría!
Ni se me levantaría...
Ciertamente la matinal
—moral— ya ni me visita,
aunque las inoportunas...
¡Oh, esas nunca se cansan!
¿Lo peor? La contradicción
de terminar unas veces
antes de poder decir «sandeces»,
y, otras, durar un telediario
porque del cansancio no descargo,
aunque firme me mantenga al viento,
embriagado por la infrecuencia
de tu suave y sedoso tacto.
¿Años sin hacer deporte? Siete.
Y antes... nunca mucho practique,
más allá de latir, existir,
luego no es nada sorprendente
este desastre aquí presente.
¿Mi vida interior? Seco desierto:
la uni, celosa, líquido al resto,
a todo otro vestigio de fuego.
Mas no temáis, eh, nada os perdáis:
setecientas subidas en devian
y nada más que sesenta llamas:
mi dibujo es tan malo
que lo llaman «abstracto».
La interpretación no me disgusta,
ya me veis hacer el paripé,
mas a lo máximo que llegué
fue a una cutreserie de internet.
Y en mi querida escuela
incapaz del todo era
de marcar firme y preciso
con el triángulo, el ritmo.
Mi infame sincromotricidad...
la de un pato tuerto mareado.
Mis relatos y ensayos,
pedantes, mal pagados
de mentes más brillantes
¿Mi poesía? Ya la oléis,
porquería, reflejo mío,
de mi carente higiene bucal,
víctima de halitosis fatal.
Dicho esto, decidme, en serio,
¿puede existir mejor partido?
Pues entonces dejadme al fin ser soltero,
y si se presta, un célibe eremita,
que ya bastante conmigo lidio
en mi jardín de polen de lirios
como para aguantar vuestras tonterías,
madre-hermana, sociedad y compañía.
Ronda 4 (2017/5/1-5)
Tengo un problema con mi libido.
Y con todo el genero humano,
pero en especial con mi lujuria.
Ponte en situación, una de tantas:
estoy en el metro matando el tiempo
escuchando mi música favorita,
de pie, bailoteando discretamente,
cuando entra una persona atractiva,
recostándose ligeramente enfrente.
No anhelo violentarla con mi burda danza,
así que echo el freno a este cuerpo,
pero la pista del reproductor salta:
electro–swing inunda toda mi alma
y no puedo retener un zapateo
cuyo ritmo asciende hasta el cuello.
No quiero asustarla cual depredador,
por lo que cierro los ojos y me evado:
con vista y oídos anulados
mi mente imagina otra vida
en la que se acerca y me besa;
parece de cine una escena,
y ese pensamiento me aterra.
¡Sentir ternura en tal abuso!
¡De cosificación me acuso!
A veces, de tanto en cuando,
en momentos de extrema flaqueza,
al cruzarme una afable pareja
mostrándose mutuo afecto,
me pregunto en mi eco:
«¿cómo diablos debe ser
algo así tener?»
«Tener, tener, tener»,
retumba en mi hueca cueva,
«sólo hablar sabes de poseer»,
parece asqueada decir querer.
¿Pero no es cierto
que todo gesto
de dulce cariño
puede ser mal visto
como de posesión?
Quizá vaya de eso,
de la fragilidad
sin miedo abrazar.
«Y le rodeo cariñosa,
protectora, posesivamente,
con su brazo seguro y fuerte;
hostil su territorio marcaba».
Cínico de mierda...
Sólo —y que solo—
podría así pensar
de un sentimiento
que ha conquistado
humanos por siglos
un ser resentido.
Sea como fuere —arte, sociedad—
y por bueno–bonito que me lo vendan,
mi reflexión no da a lugar...
¿A quién pretendo engañar?
Quitando cándidas ensoñaciones,
de Hollywood idealizaciones,
amar implica, ante todo, conectar:
para la misantropía, un imposible;
para el solipsismo, un sonoro absurdo.
Por ello imploro:
ojala ni ame
ni sea amado.
Mas con esta rancia actitud
podría ya haber pasado
y no haberme enterado.
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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.