Idas de olla II: ¡Cítalo textualmente!
Si no entiendes algo... o sólo la idea
general, obviando importantes detalles... no lo dudes: cítalo
textualmente. Alguien lo entenderá...
Si, por el contrario, tu capacidad
intelectiva te permite apreciarlo y comprenderlo sin fisuras ni
resquicios, pero eres incapaz de emular la claridad o hermosura del
fragmento: cítalo textualmente, sin miramientos.
Si, esteta consumado, eres capaz de
reformularlo en otros términos, quizá aún más bellos y
translúcidos, pero no de darle un nuevo enfoque, de aportar una
visión original y fresca al asunto... no parafrasees ni aumentes
inútilmente nomenclatura, metáforas y símiles: ¡cítalo
textualmente!
Si, privilegiado espécimen, eres
capaz de ofrecer algo ciertamente innovador al mundo...o, es más, tu
idea es completamente revolucionaria -demasiado para ser en su
esencia captada, me temo-, ironías, tendrás entonces que explicarlo
empleando la arcaica lengua de tus congéneres y los conceptos por
ellos ya conocidos, sus cristalizados tópicos, citándolos, a pesar
de que “a nuevas ideas corresponden necesariamente nuevos
símbolos”(Hilbert, 1900).
Tendrás, digo, que aprenderlas y
buscarlas entre el basurero que se han creado, googlear tus ideas y
rebuscar entre sus eminencias para ser escuchado. Pero no temas, sera
breve: “ninguna cosa que se pueda decir es tan absurda que algún
filósofo no lo haya dicho anteriormente” (Cicerón). Por más
trascendente que seas, siempre podrás convencerles, mediante un loco
uso anacrónico de la hermenéutica que se exceda con creces en sus
delimitaciones, de que no es una idea propia, sino ajena, y que,
por tanto, merece ser tenida en cuenta.
Así que no lo olvides: cita
textualmente a los gigantes que te precedieron* en señal de
agradecimiento en lugar de preocuparte por la generación de nuevo
contenido; eso es algo harto superfluo.
*Nótese la ironía: se está
parafraseando a Newton.
Nota1: hasta cierto punto (para no obviar la visión opuesta) esto vendría a ser una burla al uso abusivo de citas (y, por extensión, una autoparodia), ya que si se tomase al pie de la letra el consejo, tendríamos un numero limitado de frases para usar (de manera que hablaríamos tal que así), una especie de base de datos que, por otra parte, cabría preguntarse como ha sido posible crear o de donde ha salido.
Pero más allá de esto, lo que
pretendía atacar en ultima instancia -aunque no lo haya explicitado
demasiado- era la “avidez de novedades”(Heidegger), la ansiedad
humana por la generación de nuevo contenido no necesariamente
original (remakes, copy & paste, collage de varias fuentes en la
elaboración de una nueva que no aporta nada respecto de las
anteriores,... una particular forma de difusión tanto del copiador
como del copiado, así como de sobreexplotación de un producto).
Así, por ejemplo, en la enseñanza se
obliga a menudo a elaborar trabajos e informes que nada nuevo aportan
al asunto tratado, en su mayoría, (pues tampoco es lo que se
pretende). Entiendo, pese a todo, que es un buen método pedagógico,
dado que al filtrar y reescribir la información obtenida esta se
interioriza más fácilmente, por no decir que se ponen así a prueba
una serie de habilidades probablemente más importantes de cara al
futuro que la información per se obtenida.
Análogamente podría defender la
redundancia de la Red en pos de su respaldo y divulgación, pues, a
fin de cuentas, supongo que la gente no hace las cosas porque sí o,
mejor dicho, sus actos son siempre justificables mediante un numero
suficiente de argumentos. Asimismo, la tradición escolátisca, si
bien retuvo el progreso del conocimiento durante siglos mediante su
perpetuación, también es verdad que esto permitió su conservación.
Aun así, me crispa en sobremanera esa redundancia
vacía que pone trabas a la hora de hallar lo que nos interesa.
Y frente a
este panorama, ante esta presión social que nos insta a producir,
uno se encuentra con individuos tan admirables como Edmund Gettier,
quien, lo poco que escribió, fue bajo la instancia de la
administración universitaria, que amenazaba con el despido. Porque
no, los intelectuales tampoco se libran de estas exigencias.
Otro ejemplo memorable es Joshua
King, Profesor Lucasiano de gran prestigio (considerado un
segundo Newton en la época) que no publico nada en vida, y entre
cuyos manuscritos tampoco se hallo nada relevante.
Nota2: Este texto pertenecía a un proyecto mayor (muy vagamente delineado) llamado "la doctrina del hipertexto" (aunque quizá, en perspectiva, seria más apropiado llamarlo "Tradición escolástica"). En concreto, "Cítalo textualmente" seria uno de sus mandamientos, que podría venir acompañado por la "adenda ¿aclaratoria?" del apéndice de "del enajenado y el cambio", en el que también se trata el tema.
Entre los pecados para ese imaginado libro estaría el de la traducción (si estudiase filología tal vez me atrevería con el tema, pero...creo que me viene muy grande); obvio, también en un sentido burlesco (¡quien podría hacer sombra a W. Benjamin!). De hecho, ese mismo texto podría servirme igualmente para parodiar la búsqueda -destinada al fracaso- de le mot just de Flaubert, aunque de todos modos tengo entendido que en la biografía de Lutero (uno de los grandes en la historia de la traducción) ya queda reflejado lo absurdo de esa angustia interminable.
Nota2: Este texto pertenecía a un proyecto mayor (muy vagamente delineado) llamado "la doctrina del hipertexto" (aunque quizá, en perspectiva, seria más apropiado llamarlo "Tradición escolástica"). En concreto, "Cítalo textualmente" seria uno de sus mandamientos, que podría venir acompañado por la "adenda ¿aclaratoria?" del apéndice de "del enajenado y el cambio", en el que también se trata el tema.
Entre los pecados para ese imaginado libro estaría el de la traducción (si estudiase filología tal vez me atrevería con el tema, pero...creo que me viene muy grande); obvio, también en un sentido burlesco (¡quien podría hacer sombra a W. Benjamin!). De hecho, ese mismo texto podría servirme igualmente para parodiar la búsqueda -destinada al fracaso- de le mot just de Flaubert, aunque de todos modos tengo entendido que en la biografía de Lutero (uno de los grandes en la historia de la traducción) ya queda reflejado lo absurdo de esa angustia interminable.
PS: a diferencia del resto de "idas de olla" este está escrito en forma de monologo en lugar de dialogo porque, como ya he comentado, es una autoparodia: yo mismo soy troll y trolleado.
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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.