Brain crack IV: propuestas varias de carácter político o practico
11.Sobre los handicaps en el ajedrez
Nota: tal vez suene muy idealista, poco practica y efectiva. Pero me parece más neta y sincera, más propia y cercana a las motivaciones de una manifestación.
(nihil novum sub sole, cf. Carlos Monsiváis El 68: La tradicion de la resistencia Crónica 22: 13 de septiembre. La Manifestación del Silencio)
En alguna reunión de los indignados recuerdo que se proponía aprobar una ley que condenara una lista casi infinita de odios colectivos como la misoginia, la homofobia, la transfobia, la xenofobia, la aporofobia,... (de hecho, había tantos y tan peculiares, que decían primero el termino técnico y luego su definición). Esto puede estar bien para concretizar, para recordar de que estamos hablando, para tener presentes a todas y cada una de las víctimas al menos una vez... pero no considero útil una tal ley, una tal formulación, ya que, en mi opinión, estas deben ser lo más sintéticas posibles; una suerte de sistema axiomático. En consecuencia, me pregunto si no seria más sencillo y practico decir simplemente "se condena la discriminación de cualquier tipo o hacia cualquier colectivo (a excepción de la que impone esta misma ley, la discriminación -por parte únicamente de la Ley- de los que discriminan)". Si la coletilla/apostilla entre paréntesis fuera necesaria en más de una ocasión, podría formularse independientemente como "las leyes no se aplican sobre sí mismas" o "La Ley no se aplica a la propia Ley" (o a las leyes siguientes, y enumerarlas). Se haga como se haga, no estaría de más preguntarse quién vigilará entonces, al vigilante así inmunizado.
Cuando existe un abismo insondable
entre los contendientes, de modo que jugar no resulta estimulante (uno
por frustración, otro por facilidad y aburrimiento), recomendio:
a) Accion convencional: que el jugador
aventajado...
-...Juegue sin X pieza(s)
-...Juegue sin mover X pieza(s) durante Y
turnos
y similares
b) Acción original: girar el tablero
Dependiendo de cuan grande sea la diferencia de habilidad entre los
jugadores, esta accion se podra postergar más o menos. Se podrá realizar, digo, con mayor o menor diferencia de puntaje (ie, de perdida de piezas).
Nota: si se quiere, y dado el aire general de la entrada, puede tomarse como a una metáfora política.
Nota: si se quiere, y dado el aire general de la entrada, puede tomarse como a una metáfora política.
12.Manifestaciones silenciosas (ventajas)
-Evitamos la contaminacion acustica,
tan poco adecuada para la lectura, la cultura o el pensamiento (valores, entiendo, que una manifestación pacifica promueve), no provocando molestias y daños a la salud ajena y propia (cf. liquirofobia, hiperacusia, autismo,...), así como... ¿evitar posibles infracciones por exceso de ruido? Después de esto se puede esperar cualquier cosa.
-Evitamos la euforia que desemboca en vandalismo, dando una imagen más cercana a la racionalidad y la toma de consciencia que se pretenden.
-Transmision escrita más clara que
hablada (cf. punto 10b): en lugar de balbucear lemas soeces, repartir artículos y folletos informativos.
-Simbolo de luto por la muerte de la democracia. Esperamos el nacimiento de su hija: la democracia liquida.
-Substituir el boicot activo (imponer a la fuerza el cierre de tiendas, atacar a los "esquiroles",...) por el pasivo (concienciar, persuadir a las masas para que ese día no hagan uso de sus servicios, o no los presten. Si hace falta, que haya en cada tienda una persona cual limosnero dispuesta hablar con el tendero y con cada uno de los clientes que se acerquen).
-Substituir el boicot activo (imponer a la fuerza el cierre de tiendas, atacar a los "esquiroles",...) por el pasivo (concienciar, persuadir a las masas para que ese día no hagan uso de sus servicios, o no los presten. Si hace falta, que haya en cada tienda una persona cual limosnero dispuesta hablar con el tendero y con cada uno de los clientes que se acerquen).
Nota: tal vez suene muy idealista, poco practica y efectiva. Pero me parece más neta y sincera, más propia y cercana a las motivaciones de una manifestación.
(nihil novum sub sole, cf. Carlos Monsiváis El 68: La tradicion de la resistencia Crónica 22: 13 de septiembre. La Manifestación del Silencio)
13.Generalizar (o de las fobias, los odios, la discriminación y la ley)
"Ja n'hi hagut prou de sang
prou odi i prou rencor
prou vengança"
Mar i Cel, Àngel Guimerà,
puesta en escena de Dagoll Dagom
En alguna reunión de los indignados recuerdo que se proponía aprobar una ley que condenara una lista casi infinita de odios colectivos como la misoginia, la homofobia, la transfobia, la xenofobia, la aporofobia,... (de hecho, había tantos y tan peculiares, que decían primero el termino técnico y luego su definición). Esto puede estar bien para concretizar, para recordar de que estamos hablando, para tener presentes a todas y cada una de las víctimas al menos una vez... pero no considero útil una tal ley, una tal formulación, ya que, en mi opinión, estas deben ser lo más sintéticas posibles; una suerte de sistema axiomático. En consecuencia, me pregunto si no seria más sencillo y practico decir simplemente "se condena la discriminación de cualquier tipo o hacia cualquier colectivo (a excepción de la que impone esta misma ley, la discriminación -por parte únicamente de la Ley- de los que discriminan)". Si la coletilla/apostilla entre paréntesis fuera necesaria en más de una ocasión, podría formularse independientemente como "las leyes no se aplican sobre sí mismas" o "La Ley no se aplica a la propia Ley" (o a las leyes siguientes, y enumerarlas). Se haga como se haga, no estaría de más preguntarse quién vigilará entonces, al vigilante así inmunizado.
Más
allá de ese pequeño -pero nada despreciable- detalle, sin
embargo, encuentro en este planteamiento otro problema, esta vez para
los vigilados, y quizá aún más embarazoso: ¿se
condenaría también, en consecuencia, el odio, la
difamación, discriminación, vejación, persecución,... al
nazismo, al terrorismo,
a, en fin, los "malos" de la película? Apelando al
"bendito acto de olvido" de Gladstone citado
por Churchill
en el 1946 (fragmento
concreto, aquí),
sí. Bajo esa lógica, sí, debería hacerse1.
No en balde, la ascensión de Hitler al poder se debió en
parte a esa falta de perdón y olvido, a las fuertes
restricciones y concesiones impuestas en el Tratado
de Versalles (1919), -tanto, que terminaron de
pagarse recién 2010-, además, obvio, de la Gran Depresión
que agravo la ya de por sí mala
situación económico-político-social, latente desde la Gran
Guerra. Pero
supongo que esto sería, probablemente, pedirle demasiado, al pueblo,
al maniqueísmo preponderante y rencoroso (flashback de una
escena de Life
During Wartime),
pues ¿acaso es posible un mundo sin odio? Sin odio, sí,
ese ingrediente
tan esencial para la cohesión e integración del grupo,
ese ingrediente ¿saturado? en esta, quizá, "sociedad
del odio"2. Chi
lo sa...
Sea
como fuere, se me antoja que existe una razón mucho más profunda,
para recelar de mi formulación; una asunción previa a mi
dictamen y reflejada perfectamente en estas palabras de Weber: "Se
define estado como la institución que posee el monopolio legitimo de
la violencia [o
el odio]
dentro de un territorio" (lo que nos remite de nuevo,
parcialmente, al primer párrafo: "La Ley se aplica en
todos excepto en la propia Ley"). Me refiero, en efecto, al
concepto de Ley mismo, a la imposición de un "bien"
consensuado, de un modelo de conducta a seguir que nos diga qué
y qué no podemos hacer, atentando así, por definición, contra
nuestra libertad individual . Porque aunque la madre proteja por amor
a sus cachorros, sus fuertes abrazos bien pueden matarlos (cf.
Atalanta de Rodari, aunque creo que se trata de un tópico literario).
Pero
firmado ya -por el simple hecho de permanecer
en sociedad- ese contrato que
nos protege del
lobo que somos para nosotros mismos,
vano es lamentarse. Ahondemos, pues, en la cuestión que
nos concierne, en las excepcionales consecuencias de
esas políticas anti-discriminación, cada vez más
acusadas. ¿Condenar la misoginia significa -o significara, al paso
que vamos- que no tengo derecho a odiar, a pensar mal, de las
mujeres?. ¿Censuraremos,
por tanto, los chistes machistas, simplemente porque no tenemos
sentido del humor y perspectiva histórica?. ¿Hacemos lo
propio también con el aforismo 148 de "más allá del bien
y el mal", entre tantos otros, simplemente por no entender
que, debido a cuestiones personales, Nietzsche embiste contra la
mujer -así como todo aquel que considere enemigo personal- como
él sólo sabe (identificándolo implícitamente con el concepto
que más ha despreciado en su sistema filosófico: el del
"hombre débil" que manipula al fuerte para invertir
su precaria posición mediante la invención de una ficción ulterior
["las mujeres primero, por favor", decía un
cortesano, un gentilhombre, un hombre "bueno"]) y basta,
pues, quedarnos con este ultimo concepto para entenderlo
adecuadamente, para no manchar su pensamientos con su
biografía repleta de desengaños? ¡Más aún! Quizá en
la misoginia no sea tan habitual, pero ¿qué hay de la
misandria debida a malas experiencias, a experiencias
traumáticas con hombres? Me estoy refiriendo, como no, a
la androfobia (flashback
de Ms.
Barch, Daria
107).
Es cierto: odiar y temer no son la misma cosa; pero, ¿acaso no
odia uno sus miedos, no huye de ellos, no le gustaría encerrarlos y
destruirlos, de poder hacerlo; legitimar mediante la Ley su condena,
tanto social como jurídica?. ¿Debe -pregunto, pues-
castigarse a estas personas por tener o intentar acometer tales
deseos bajo "miedo insuperable"
(cf. Art.20.6 del CPE; volveré sobre
ello -sobre esta contradicción- más tarde)? ¿a un enfermo
mental, al temeroso que subsiste mediante artimañas, al
"hombre débil" que el logocentrismo de Occidente a
encumbrado desde Platón hasta Hegel, que se ha procurado el favor de
la Ley?
Pero
esto es sólo la punta del iceberg, amig@s: me atrevería a
decir que hay un absurdo todavía mayor que el de privarme de mi
derecho intimo a odiar, puesto que aquí, en el fondo, no se está
condenando el odio; el odio es lo de menos, aquí. Lo que
realmente se está condenando es la discriminación, el cómo se
reparte ese odio (o, por simetría, ese amor: a ti no te
contrato porque eres hombre, a ti te contrato porque eres mujer);
se prohíben los odios, digo, que resulten inmorales según
la ética del momento.
Una
contundente prueba de ello, creo, es que no se condena la
misantropía, el odio indiscriminado y sin contexto, el odio limpio,
no manchado por causas ilegitimas, inmorales o socialmente no
aceptadas. El odio que, en la practica, devendría el más
peligroso de todos, puesto que no hace distinciones de ningún tipo.
El odio, digo, que acongoja al fiscal de El
extranjero(1942);
el odio asociado a la personificación del Mal, al Diablo, decía.
Sin
embargo, si esa misma persona odiase a la humanidad no como a un
todo, sino más bien razonando
por casos (los
cortesanos franceses del XVII por un lado, los burgueses
españoles del XVIII por otro, etc. o empleando cualquier
otra partición factible,
inclusive la de odiar uno por uno a todos los seres humanos que han
existido y existirán), entonces creo que la ley acallaría su
enumeración. Porque el misántropo generalista, el habitual, no
molesta, no pasa de filosofo farfullero, no acude más que a tópicos
y lugares comunes e imprecisos, (por no decir que su aversión le
llevaría a la reclusión y el aislamiento social, a no molestar).
Pero aquel que atacara, uno por uno, todos las clases, estamentos,
registros, concepciones,... todo aquello que pueda generar un
sentimiento de pertenencia o respeto, admiración,... valor, en fin;
aquel que llevase a cabo, digo, esa destrucción sistemática y
detallada, particular y documentada, de estos estandartes, en
semejante nihilista cruzada, dejaría desprotegida, o, por lo bajo,
humillada, a la humanidad, a todos y cada uno de los seres humanos. Y
eso, señores y señoras, sería demasiado doloroso, incomodo o
embarazoso, para ustedes; el sentirse discriminados, excluidos,
simplemente por el hecho de pensar como piensan, defender lo que
defienden, actuar como lo hacen,... ser quienes son, en fin, con
nombres y apellidos, por causas y motivos más que suficientes. Quien
esté libre de pecado tire la primera piedra3.
Estos
cruzados han existido siempre, y continuaran haciéndolo.
Nietzsche mismo quiso, aunque su salud no le acompaño, no le presto
el suficiente tiempo, crear un método general
y automático de refutación, una especie de algoritmo de
deconstrución. Por citar algún ejemplo más, y más concreto,
en esta verborrea vacía: "el inventivo e iconoclasta álbum
de Frank Zappa [We're
Only in It for the Money] presenta
una postura política única, tanto anticonservadora como
anticontracultural, y ofrece una sátira mordaz tanto del hippismo
como de las reacciones de América sobre el mismo" The
National Recording Preservation Board.
Sobra decir que la controversia le acompaño toda su vida y le costo
más de un problema, por desgracia; la humanidad no está preparada,
para un tal "mesías" deconstructor.
Sin
embargo, tal vez deberíamos acometer otra pregunta, antes
de enzarzarnos en esas verbosas y vacuas metafísicas sobre el odio y
sus criterios: ¿qué significa exactamente condenar la
xenofobia, qué se entiende por xenofobia? Tomar acciones contra los
extranjeros. Bien, me parece bien, que sea esto lo que se condene. La
Ley no puede, ni debería, tomar acciones contra nuestro pensamiento,
como acontece en ciertas distopías; su planteamiento es
esencialmente pragmático, pues. Bien, no seré yo
quien tome represalias al respecto: el odio no deviene necesariamente
en acciones odiosas (como en el caso del misántropo enclaustrado
antes comentado), y estas no son derivadas necesariamente de unas
malas intenciones; desde la misma racionalidad desapasionada puede
llegarse a esas conclusiones (la baja por embarazo y maternidad es
todo un clásico de discriminación por consecuencias, no por
creencias). Alguien condenado por estas
leyes,
por tanto, puede no ser xenofobo, no sentir ningún tipo de
desprecio por los extranjeros, al tiempo que los que sí lo sienten
pueden no ser acusados. Naturalmente,
hay crímenes pasionales, crímenes de
conveniencia (a
los empresarios les encanta citar a Sun Tzu, Maquiavelo,...)
y de mercenario.
Así,
considero, y en efecto lo es, legitimo, que una persona pueda
odiar, temer o discriminar, a titulo individual e intrapersonal, un
colectivo cualquiera; inclusive uno tan arbitrario como el formado
por el conjunto de los objetos agujereados (pese a que, por no
quejarse estos últimos de las vejaciones sufridas, la
tripofobia jamas sera penada). Mientras no se tomen acciones contra
estos colectivos, mientras no se exprese manifiestamente el odio
hacia ellos, mientras este se guarde secretamente... no habrá
reproches sociales ni represalias legales. Así es: se pide
recato a los sensatos (que recursos humanos justifique sus decisiones
bajo criterios homologados y respetables bajo la ética del
momento, por ejemplo) y represión a los vehementes (al que sufra de
unas fuertes emociones irracionales contra esos colectivos se le
pide, digo, que finja, que se hunda en la hipocresía).
No
obstante, considero esto ultimo un exceso. Del mismo modo que no
se contrataría a un hidrófobo para embarcar en un barco ni a
un abstemio para catar licores, no deberían juntarse individuos del
colectivo X con X-fobos, especialmente si son radicales en sus
posturas o sus miedos son profundos; y, sobre todo, no debería
considerarse esta discriminación como criminal, o favorecer la
peligrosa postura contraria, como sucede con la discriminación
positiva.
Uno
podría objetar a esto que, operando así, la mujer nunca hubiese
conseguido sus derechos, que tiene que haber un primer encuentro, un
mártir (flashbacks de La teniente O'Neil, La guerra secreta de
Lisa Simpsons, etc.). Y es posible que tengan razón, y esta sea la
forma más rápida; a fuerza bruta pueden lograrse grandes
cosas. Pero me parece muy triste, y a su vez falaz, que tenga que ser
la Ley, una imposición venida de tan arriba, quien
otorgue ecuanimidad al pueblo y tolerancia a sus corazones,
pues creo firmemente, digo, que esta batalla debe librarse en el
campo de la cultura, en la conscienciación prematura; una revolución
desde abajo, una muda de piel desde el interior. Toda otra vía sera
innecesariamente artificial, superficial y efímera; una costra
que caerá tarde o temprano, cuando no una mera ilusión,
un oasis. Las buenas intenciones, reitero, que puedan tener
esas políticas anti-discriminación, son vanas, sin estas
armas, sin una tolerancia de
facto,
sin un sustento real: les recuerdo que las primeras escuelas y
universidades que admitieron a mujeres (Theano y la secta pitagórica,
luego "continuada" en la Academia de Platón; la Escuela Médica Salernitana; la madraza del príncipe Ulugh Beg;...) apenas
fueron concurridas por estas debido, probablemente, a la presión
social existente: ¿para qué tomarse la molestia de estudiar si
se habrán de someter de todos modos al matrimonio [y sera
entonces mayor la desesperación, al haber conocido la luz], si,
digo, todavía no han logrado la independencia en otros
aspectos más esenciales: "Una mujer debe tener dinero y una
habitación propia si va a escribir ficción"(1929, Virginia
Woolf, una habitación propia)? Y
todo esto sin ni siquiera mencionar con que facilidad se viola la Ley
sin violar la ley (flashback del
reino de los beodos).
Increíble pero
cierto, se quedan cortos esos versos que leyeron, pues apelando
debidamente a la maravillosa puerta de entrada al caos que es el
Articulo 20 del Código Penal Español, bien puede salvarse
más de uno y justificarse así actos imperdonables, dado
que: "Están
exentos de responsabilidad criminal: 6.El que obre impulsado por
miedo insuperable."4
Es por ello, digo, que considero completamente
respetable que se discrimine en la selección de personal -por
reprochable que esto se haya vuelto social y legalmente; incluso
cuando en el proceso se descarten a aquellos que estén mejor
calificados y preparados, como gusta decir en las meritocracias-
mediante criterios arbitrarios si estos interfieren en la salud
mental del contratante -que, como tal, al fin y al cabo, debería
tener derecho a decidir, si es una empresa privada- o de aquellos con
los que, por ser contratada, entrara en contacto. O, en caso de
contratarse, que no trascienda, que no se haga saber, que se
disimule, a ser posible, el rasgo distintivo que genere la fobia
(como podría ser con la androginia); por el bien de ambas partes.
Aunque supongo que todas estas prevenciones a
priori
son fútiles e infantiles: las sinergias son imprevisibles.
¿Y
que recomendaría, yo, pues, si algún sector de la población
todavía marginal quisiese ganarse el beneplácito del publico,
sus propias leyes protectoras? Hacerse grande, hacerse muy grande;
ganar poder e influencia desde su propio seno, tal si fuese una
autarquía, sin dependencia para con el exterior; demostrar que son
injustificadas esas recriminaciones de debilidad, documentarlas. Y
entonces, mostrarlas. Mostrar ese pasado trágico que asoma
hasta el presente, que te roza los pelillos tras la oreja, que te
susurra a cada amanecer. Mostrar, digo, que eres frágil pero
necesario; que puedes perecer en cualquier momento, y que ello
les hundiría a ellos, les privaría de tu gran fuerza.
Nadie quiere perder el poder subiendo al ring un nuevo adversario,
pero todos quieren ganar más poder, y siempre se creen capaces
de arrebatártelo; la ambición es un buen cebo.
Pero
llegados hasta aquí, alguien podría reprocharme el porqué de tanta
insistencia con el tema del odio -obviando hasta ahora el evidente
pragmatismo de la Ley- si, como vengo diciendo, el papel de este es
secundario en dichas leyes. O, si más no, eso es lo yo querría
reprocharle a la demagogia imperante, a la manipulación efectivista
y emotivista que acude a estos términos para originarlas. Porque la
discriminación, por sí sola, es algo legitimo y respetable, es el
cimiento de la selección natural y la ciencia, es la capacidad de
discernir, de elegir entre dos modelos dados el mejor bajo algún
criterio y filtro. Debe añadirse el factor odio, digo, para que el
pueblo se compadezca, para que esas leyes se encumbren, para atarnos
con más hilos a la peana.
¿Y
qué hay de los compadecidos? ¡Oh, benditos ellos! O agradecen los
mimos calladamente, o se rinden a los seductores labios de la
sublevación. ¿¡Quién!? ¿Quién, díganme si no, ha renunciado a
los derechos que le otorga la DUDH, aunque sólo sea a modo
simbólico, cuando no luchado por hacerlos reales o ampliarlos?
¿Quién llevaría a cabo esa empresa suicida antes que, simplemente,
suicidarse?5
Oh,
sí, mírales rebelándose contra la norma imperante, generando así
un campo sutil de atracción y simpatía; venderos, venderos
bien con vuestras pantomimas revolucionarias que van siglos por
detrás de las limitaciones y problemas que va señalando la
filosofía6.
Anhelad la desgracia y miseria que demostrara vuestra valía,
arrogantes seres (cf. “Quiero
verme en esa situación”), y cantad junto Maria Mercè Marçal
i Serra su famoso:
A
l'atzar agraeixo tres dons: haver nascut dona,
de
classe baixa i nació oprimida.
I
el tèrbol atzur de ser tres voltes rebel.
...
Todas
estas contradicciones y diatribas absurdas que por alguna extraña
razón me he molestado en discutir durante estos últimos días en
estas letras, sin embargo, caen en el abismo infranqueable que existe
entre la Ética y la Ley. Callemos, pues, manos mías; ya hemos
malgastado demasiadas teclas.
Nota:
A proposito, no creo estar trivializando nada ni ser un “puto
chiflado incendiario”, pero, sí así fuere o se creyese o a un
juzgado de ello se convenciese, esto bien me valdría una multa
-o cárcel, quién sabe; no estoy al tanto de las penas-, a
pesar de que "en todas las
actividades es saludable, de vez en cuando, poner un signo de
interrogación sobre aquellas cosas que por mucho tiempo se han dado
como seguras" (Russell). Claro que, cabría recordar, "el
problema de la humanidad es que los estúpidos están seguros de todo
y los inteligentes están llenos de dudas" (Russell). Y sobra
decir quien hace y quien vota mayormente las leyes.
Uno
puede sentir
que
la igualdad ha sido lograda
cuando
esta no es mencionada.
Mas
mientras exista
una
ley que nos proteja
inseguros
sentirnos hemos.
Ese
no ha de ser
el
buscado final
de
nuestro viaje.
Aquel
que apele a la ley
o
hable de la normalidad
de
estos o aquellos actos,
no
hace más que dejar patente
lo
atrasados que estamos.
Aquel
que mire a un hombre con media barba y media cabeza rapadas y lo
señale entre el montón, aquel que hable bien de ese peinado
reiteradamente en su frente, aquel que tanto insiste en su
aceptación, no intenta más que autoconvencerse; lo noto en su tono
de voz.
El
silencio...
no
uno incomodo,
no
uno nacido de la autocensura,
no
uno retorico o melancólico
ni
pensativo o manipulativo
y
tampoco vengativo.
Un
silencio plácido
como
el pronunciado
sobre
los nombres ya olvidados,
sobre
los caracteres superfluos,
sobre
el flogisto o el eter.
Antiguas
verdades ya superadas,
antiguos
conceptos ya muertos
y
vistos como anecdóticos
desde
un bello paraíso.
No
news is good news
Eso
es la igualdad
Hay
gente que piensa
que
nosotros hemos de ser
como
el color de los ojos:
algo
de lo que no se suele hablar,
y
si se hace, sólo es para bien.
Eso
no me parece igualitario.
(algo
parecido a esto
leí hace mucho tiempo
en
alguna parte,
pero
no recuerdo
ni
donde ni cuando.
Tal vez en algún sueño)
"Some numbers are prime...
but the goal is to create
a kinder, gentler society
where all numbers are prime..."
(politician's words in a math joke)
"Some numbers are prime...
but the goal is to create
a kinder, gentler society
where all numbers are prime..."
(politician's words in a math joke)
Actualización. Mis peores sospechas hechas verdad: el caso Ochoa por Nunca te quise tanto como para no matarte.
1Si
no se quisiese hacer bastaría con reformular mi propuesta de ley
como (dando, de paso, una versión alternativa): “se condena a
todo colectivo o practica que, como tal, atente contra la
Declaración Universal de los Derechos Humanos, tanto de un
individuo como de un colectivo (excepto si estos también la
quebrantan)”. Aunque, en lo personal, huele a rencor que apesta.
Por otra parte, apelo a la DUDH como ideal, pero quizá eso sería
mucho pedir.
2Algún estúpido me
dijo alguna vez que odiar el odio, como doble negación, equivalía a
amar; que eso de "la sociedad del odio" era una idiotez,
que podría formularse mismamente como "la sociedad del amor",
y que era un triste. Y es cierto que hay algo de contradictorio, en
odiar a los que odian, ya que ello conduciría al sujeto a odiarse a
sí mismo, pero, en efecto, sucede; la baja autoestima suele ser
un síntoma de depresión, y el
uso de antidepresivos ha crecido vertiginosamente en
los últimos tiempos. Por otra parte, además, hago notar
que odiar a los que odian no implicaría necesariamente, ni de
lejos, profesar o promover el amor; no
excluyas la tercera opción: el desdén.
3Nótese
la contradicción: de haber un tal santo, su lanzamiento de
piedra sería visto como arrogante y presuntuoso, y se
le exigirían pruebas que no puede dar, ya que las
consecuencias ultimas de nuestros actos escapan a nuestro control
(cf. efecto mariposa, efecto domino, el problema de las otras
mentes, diferentes subjetividades,...). Sin embargo, si no la
lanzase, caería en la mentira y la hipocresía. Excelente
ejemplo, sin duda, de ficción ulterior de dominación: la
exigencia de una perfección absoluta inexistente que obvia la
gradación de “bondad” (sea cual sea el criterio aplicado, la
lista de pecados)
4Hago
notar que esta contradicción en los términos, aunque
flagrante, es una nimiedad frente a la que Gödel se llevo a la
tumba. El apodado "Sr. Porqué" -sí, ese logocentrico
cuya "ansia de racionalidad quizá procediese del trasfondo
recurrente de una inestabilidad mental" (fuente1)-
encontró una vía legal para instaurar una dictadura en EEUU que,
por suerte o por desgracia, no llego a comunicar (fuentes en
castellano, en ingles).
5Es
irónico que lo diga aquel que reprocho (aunque no rechazo, es
cierto) la matricula de honor otorgada en bachiller gracias a una
extraña y sigilosa aparición de unas décimas extras, y que piensa
en el -admitámoslo- suicidio de Sócrates mientras escribe esto.
6Me
llamo bastante la atención (ie, me pareció gracioso) el ejemplo
que puso Preciado en esta
conferencia: mientras los políticos discuten entre aprobar o no la
ley del matrimonio homosexual (por no decir que en algunos países
es ilegal la homosexualidad misma, info),
los filósofos (queer) discuten sobre si tiene sentido hablar de
homosexualidad o genero.
14.Propuesta educativa
-Idea: no separar una carrera en bloques de materias simultaneas sino en periodos consecutivos de materias individuales, como una serpiente troncada/troceada, haciendo 4 semanas intensivas de una materia a todas horas y luego pasar a otra y así sucesivamente, intentando que las transiciones se lleven a cabo de manera natural.
-Motivaciones:
a) Cohesión. Tengo oído que Russell se quejaba de que se estudiaba matemáticas como si las diferentes disciplinas se tratasen de aldeas aisladas, siendo esto completamente falso (como se muestra especialmente en la matemática avanza; por ejemplo, en la teoría de topos). Un caso especialmente dramático de esto se puede ver en el plano docente de Historia, en el que se imparten simultáneamente prehistoria e historia antigua en el segundo semestre, historia medieval y moderna en el tercero. Para colmo, luego esta la cuestión del "historia universal" VS local (España, Cataluña,...)
b)Intensidad. También recuerdo que una profesora de matemáticas de bachiller consideraba absurdo el proceder de la educación primaria y secundaria, que trataba los mismos temas y un poquito más año tras año en lugar de intensificar cada año en un bloque tematico, asentandolo e interiorizandolo lo suficiente como para no tener que volver sobre él reiteradamente.
-Problemas:
a) Exigencia de simultaneidad por interdisciplinariedad. Es habitual que los conocimientos entre las diferentes asignaturas se solapen y se apoyen entre ellos. Para solucionarlo, habría que procurar crear un plano docente que, partiendo de una asignatura, fuera derivando de manera natural en otras tal si se tratase del fluir de un rió. Recuerdo, por ejemplo, que a partir de cierto resultado de Álgebra Lineal podía saltarse fácilmente a Ecuaciones Diferenciales, o que ciertas asignaturas tienen una continuación evidente en otras (por ejemplo, Análisis I, II, III y IV, o lo que es lo mismo, calculo diferencial e integral en una y varias variables). La cuestión sería encontrar la manera de organizarlo bajo esta nueva perspectiva.
Aunque al principio lo formule con la analogía de la serpiente, encuentro más adecuada la del río, ya que permite la existencia de afluentes, la posibilidad de dar más de una asignatura al mismo tiempo.
b)Pueden no existir nexos naturales con las otras materias. La matemática aplicada (programación, métodos numéricos, física) o la Historia creo que serían buenos ejemplos. Al respecto, se me ocurren dos cosas: que estas sean reabsorbidas por el resto de asignaturas (aplicaciones físicas a lo dicho, tratamiento numérico de lo estudiado, notas históricas sobre la lección,...) o tratarlos como un lago independiente que introducir cuando se crea más conveniente.
c)De la manera que esta planteado, las asignaturas, aunque conservaran el mismo numero de horas, se extenderían menos en el tiempo. Esto complicaría probablemente la ejecución de encargos, tareas y trabajos pensados para ser tratados durante un periodo dilatado. Asimismo, podría enfatizar el agobio y estrés por lo monotematico de las clases, especialmente si la materia que se impartiera en ese periodo no fuera del agrado de uno. Habría también menos tiempo de asimilación de conceptos, menos fines de semana de digestión,... las asignaturas se impartirían quizá demasiado intensamente.
d) Profesores. Propuesto como esta, lo ideal seria que hubiera un solo profesor por grupo (que podrían ser, por tanto, más reducidos), para evitar la perdida de cohesión, el "¿os lo han explicado (así)?¿cómo, si no?" Sin embargo, esto es probablemente inviable y, sobre todo, infructuoso: aunque el profesor estuviese capacitado para dar todas las materias, no tendrá el mismo dominio que si se restringiese a su especialidad. Además, se le exigiría más implicación. Y, por ultimo, si su valía como pedagogo es nula, hundiría todo un grupo con él (por no decir que este tendría una visión muy sesgada de la materia; no habría tanta diversidad como la que hay ahora).
El autodidactismo podría ser una solución interesante tanto a (c) como a (d)
e)Visión genética. Esto puede ser interesante en historia, y un tiempo atrás, antes de Gödel, lo fue también en matemáticas, pero tras los fracasos de los proyectos logicistas y formalistas de fundamentación se ha venido imponiendo la visión axiomática, bastante consonante con la noción de "aldeas aisladas". Tal vez cuando la teoría de categorías y funtores termine de asentarse del todo, dentro de unas décadas o un siglo, si todo va bien, esto no sea un problema, y pueda entonces nacer un nuevo Dedekind o Bourbaki que reconstruya toda la matemática de manera ordenada como se proponía en (a) y (b).
Resumiendo, pues, considero que esta propuesta debe ser rechazada de inmediato y sin rechistar.
Nota: había dos puntos más para esta sección basada en un pequeño manuscrito con 6 apartados. Uno de ellos ya fue tratado en 10b. El otro soy incapaz de descifrarlo/recordarlo (cf. 10a y lo problemático de mis abreviaciones). Escribí: "sonoridad: recita (in crescendo...)". Bajo "sonoridad" anote "vista", y la expresión italiana entre paréntesis la enlace con "ralentizar cortar/ capar la trama". Si alguien tiene alguna idea...
-Motivaciones:
a) Cohesión. Tengo oído que Russell se quejaba de que se estudiaba matemáticas como si las diferentes disciplinas se tratasen de aldeas aisladas, siendo esto completamente falso (como se muestra especialmente en la matemática avanza; por ejemplo, en la teoría de topos). Un caso especialmente dramático de esto se puede ver en el plano docente de Historia, en el que se imparten simultáneamente prehistoria e historia antigua en el segundo semestre, historia medieval y moderna en el tercero. Para colmo, luego esta la cuestión del "historia universal" VS local (España, Cataluña,...)
b)Intensidad. También recuerdo que una profesora de matemáticas de bachiller consideraba absurdo el proceder de la educación primaria y secundaria, que trataba los mismos temas y un poquito más año tras año en lugar de intensificar cada año en un bloque tematico, asentandolo e interiorizandolo lo suficiente como para no tener que volver sobre él reiteradamente.
-Problemas:
a) Exigencia de simultaneidad por interdisciplinariedad. Es habitual que los conocimientos entre las diferentes asignaturas se solapen y se apoyen entre ellos. Para solucionarlo, habría que procurar crear un plano docente que, partiendo de una asignatura, fuera derivando de manera natural en otras tal si se tratase del fluir de un rió. Recuerdo, por ejemplo, que a partir de cierto resultado de Álgebra Lineal podía saltarse fácilmente a Ecuaciones Diferenciales, o que ciertas asignaturas tienen una continuación evidente en otras (por ejemplo, Análisis I, II, III y IV, o lo que es lo mismo, calculo diferencial e integral en una y varias variables). La cuestión sería encontrar la manera de organizarlo bajo esta nueva perspectiva.
Aunque al principio lo formule con la analogía de la serpiente, encuentro más adecuada la del río, ya que permite la existencia de afluentes, la posibilidad de dar más de una asignatura al mismo tiempo.
b)Pueden no existir nexos naturales con las otras materias. La matemática aplicada (programación, métodos numéricos, física) o la Historia creo que serían buenos ejemplos. Al respecto, se me ocurren dos cosas: que estas sean reabsorbidas por el resto de asignaturas (aplicaciones físicas a lo dicho, tratamiento numérico de lo estudiado, notas históricas sobre la lección,...) o tratarlos como un lago independiente que introducir cuando se crea más conveniente.
c)De la manera que esta planteado, las asignaturas, aunque conservaran el mismo numero de horas, se extenderían menos en el tiempo. Esto complicaría probablemente la ejecución de encargos, tareas y trabajos pensados para ser tratados durante un periodo dilatado. Asimismo, podría enfatizar el agobio y estrés por lo monotematico de las clases, especialmente si la materia que se impartiera en ese periodo no fuera del agrado de uno. Habría también menos tiempo de asimilación de conceptos, menos fines de semana de digestión,... las asignaturas se impartirían quizá demasiado intensamente.
d) Profesores. Propuesto como esta, lo ideal seria que hubiera un solo profesor por grupo (que podrían ser, por tanto, más reducidos), para evitar la perdida de cohesión, el "¿os lo han explicado (así)?¿cómo, si no?" Sin embargo, esto es probablemente inviable y, sobre todo, infructuoso: aunque el profesor estuviese capacitado para dar todas las materias, no tendrá el mismo dominio que si se restringiese a su especialidad. Además, se le exigiría más implicación. Y, por ultimo, si su valía como pedagogo es nula, hundiría todo un grupo con él (por no decir que este tendría una visión muy sesgada de la materia; no habría tanta diversidad como la que hay ahora).
El autodidactismo podría ser una solución interesante tanto a (c) como a (d)
e)Visión genética. Esto puede ser interesante en historia, y un tiempo atrás, antes de Gödel, lo fue también en matemáticas, pero tras los fracasos de los proyectos logicistas y formalistas de fundamentación se ha venido imponiendo la visión axiomática, bastante consonante con la noción de "aldeas aisladas". Tal vez cuando la teoría de categorías y funtores termine de asentarse del todo, dentro de unas décadas o un siglo, si todo va bien, esto no sea un problema, y pueda entonces nacer un nuevo Dedekind o Bourbaki que reconstruya toda la matemática de manera ordenada como se proponía en (a) y (b).
Resumiendo, pues, considero que esta propuesta debe ser rechazada de inmediato y sin rechistar.
Nota: había dos puntos más para esta sección basada en un pequeño manuscrito con 6 apartados. Uno de ellos ya fue tratado en 10b. El otro soy incapaz de descifrarlo/recordarlo (cf. 10a y lo problemático de mis abreviaciones). Escribí: "sonoridad: recita (in crescendo...)". Bajo "sonoridad" anote "vista", y la expresión italiana entre paréntesis la enlace con "ralentizar cortar/ capar la trama". Si alguien tiene alguna idea...
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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.