Brain crack III: si yo fuera...
Nota:
he decidido renombrar así la sección "proyectos e ideas que se
quedaron en el tintero" para abreviar el titulo. El origen de la
expresión se debe a Ze
Frank. Aquí se
explica, en español y de manera concisa y muy ilustrativa, su
significado. Con esta sección pretendo ir haciendo una revisión
critica de esos montones de ideas, proyectos o planes que se agolpan
en mis libretas y cuya viabilidad no tengo clara (de otro modo los
llevaría a cabo directamente). Si pasan la criba,
bien; volverán algún día. Si no (que sera probablemente
lo habitual, dada la naturaleza de la sección), esta sera su tumba.
Todo sea por ordenar las estanterías que me atan con sus
lenguas de papel.
7.
Diseñador de videojuegos
Supongo
que la idea me pareció harto tentadora debido a que,
durante toda mi infancia y algo más, he sido un gamer consumado,
si bien es verdad que desde lo del TR mi
vicio tuvo que restringirse básica y progresivamente al verano.
Así,
me lo plantee más o menos seriamente por primera vez cuando leí el
crepypaste (genero al que me aficione durante algún tiempo)
"El Programador Suicida y los 151 cartuchos malditos por SSBBW",
que puede encontrarse aquí.
Me impresiono tanto que, seducido por la existencia de comunidades
enteras dedicadas al PokeHacking, considere la posibilidad de
crear el susodicho cartucho y extender así la narración.
Sin
embargo, no tarde en abandonar el proyecto. Primero,
porque, escribiese lo que escribiese en boca de New, sonaría
infantil, pues ¿acaso podría incitar al -persuadir con el- suicidio
a alguien mediante la mera palabra? Camus ("Nunca
vi morir a nadie por el argumento ontológico", El mito de
Sisifo, Lo absurdo y el suicidio), Sartre ("...también
yo estaba de más.
Afortunadamente no lo sentía, más bien lo comprendía", La
nausea),... me dicen que no; el
silencio (narrativo) es necesario (cf. MacGuffin).
Segundo,
porque no es indispensable -ni tan siquiera interesante- crear
ese mod simplemente
para redactar tal discurso, ya que tampoco pretendía aprovechar los
recursos que ofrece el formato, como sí hacen
otros fangames basados
en creepypastas como Lost
Silver o Cursed
Black (recuerdo que en su día vi algunos hacks bastante más
emparanoiantes que no estaban basados en historias previas y en los
que los pokemon asumían un papel secundario, pero no los
encuentro).
Lo
que me recuerda a algunas ideas expresadas en el taller literario de
Álex Hernández-Puertas. Él defendía que cada historia
tenía una única manera de contarse, y
que debíamos buscar, en consecuencia, el genero adecuado
para ella. Dado que a mi sólo me interesaba el discurso y
consideraba superfluo el resto de elementos, era claro que aquello no
iba a ninguna parte.
De
hecho, supongo que es ese el motivo por el cual, a pesar de flirtear
con el cine (FenomenosLaSerie, ChococokFactory, cortometrajes
propios,...), la fotografía,
el dibujo,
o incluso la música (usando
MusicTime; obvio, dado mis dotes, que me hacían incapaz de tocar
correctamente un puto triangulo),
permanezca, me sienta más cómodo, en la escritura; mi mente
logocentrica lo hace forzoso.
No
obstante, remitiéndome de nuevo a Puertas, puedo
apostar también por una segunda razón:
mi megalomanía solitaria,
puesto que en la narrativa, a diferencia del resto de géneros,
todo el poder y control de la obra recae sobre una misma persona, en
un solo autor; sin filtros, sin intermediarios: no interfieren
las limitaciones de software, materiales, presupuesto,... ni la
dependencia para con otras personas (especialmente notable en el cine
y el teatro). Este total despotismo me ha llevado a compararlo alguna
vez con la onironautica y sus peligros,
lo que explicaría el malhumor usualmente asociado a los escritores
o, más preciso, a todo aquel que se recluya y se recree en su
propio mundo interior, en la adictiva soledad ("Jamás
hallé compañera más sociable que la soledad", Thoreau).
Es
lo que en su momento llame "teorética de la
masturbación (o la autorecreación)", en honor a Feynman y
su "la Física es a las Matemáticas lo que el sexo es a la
masturbación", que parafraseaba diciendo "la filosofía es
a la ciencia lo que la masturbación es al sexo. Pone de
manifiesto lo que queremos y nos lo ofrece instantáneamente de
manera suficiente como para saciarnos, pero no es ni
productiva ni tan placentera como pudiera ser la
experiencia" (hago notar que todas las ciencias se
derivaron históricamente de la filosofía, ya que
"desde el momento en que se hace posible el conocimiento preciso
sobre una materia cualquiera, esta materia deja de ser denominada
filosofía y se convierte en una ciencia separada", Los
problemas de la filosofia, 15, Russell).
Este carácter masturbatorio
o de ensimismamiento (ese "encerrarse en sí mismo"
típicamente platónico) queda reflejado, por ejemplo, en que en
estas disciplinas abstractas (a las que podríamos añadir
la vanguardia experimental o la física teórica)
cualquiera puede sumar: la improvisación es completamente legitima,
y una pregunta basta para iniciar una nueva teoría, sin necesidad de
tener conocimientos previos sobre la materia. Nada te limita, y
puntualmente, los pasos se siguen naturalmente. Porque
cualquiera puede filosofar, razonar, modelar y crear;
lo que no significa, ni de lejos, que lo haga bien
(ejemplos míticos en mates y física).
Pese a todo, la autoestimulación, el darse placer, permanece.
Tercero,
y saliendo ya de la esfera pokemon, me tope con el
experimental/onírico Yume
Nikki, el cual superaba con creces mis expectativas para el
pokehacking. Así, mientras veía un review, fui
anotando una serie de comentarios, posibles "diálogos", e
ideas varias para un juego como ese:
-Añadir
archivos de sonidos en los que se susurre, como si se tratase del
viento a través de los arboles (para añadir como ambientación en
alguna zona boscosa y con niebla, obvio), frases contradictorias como
"¡Huye!" y "¡Ven!", "Lee a X" y "No
leas a X", "¡Sapere aude!" y "¡Collandus sim!",
etc.
-Terminar
¿todos? los días (del juego) con una voz en off que diga: "Hoy
era un buen día para morir; has desperdiciado una
excelente ocasión." (cf. Me
parece que hoy será el Apocalipsis)
-Algunos
versos y aforismos para poner en boca de los personajes (dado
el carácter críptico-onírico de Yume Nikki, y lo
azaroso-imprevisto de los eventos, pretendían ser consejos de
ayuda):
"Tu
mente filtre el caos,
sesgue
la verdad;
hágame espejo
de
su alma.
¡Reflejeme!"
"La apofenia
sea
tu guía"
"Amparete
el azar"
"Liberación:
negación de la razón" (cf. principio de explosión)
-Dialogo1:
"¡¿Qué estás haciendo tú aquí?! ...mmm...
¡Ah!, perdón, perdón. Yo... yo no quería...yo... yo
sólo...". Acto seguido, el individuo se suicida
Si
no fuera porque creo que esto ya se hizo (y varias veces,
además), tendríamos aquí el principio de "Don
Diablo tiene amnesia", por no decir que es un tema candente
en filosofía y juzgados, pues ¿debe pagar un amnesico por
los crímenes que no recuerda?¿continua siendo "malo"
o peligroso? Dilema harto similar a ¿debo continuar pagando las
letras del piso del que me han echado o del coche que me han
destrozado? Sin duda, cada vez vivimos en un mundo más
virtual, quimérico, incorpóreo,...
-Dialogo2
(cf. Toriningen): "yo
blablabla... pero él blablabla... entonces tú blablabla...".
Tras esto saltaria un cuadro de dialogo que preguntaría "¿quieres
continuar?" Sí: se repetiría la frase y volvería a preguntar.
No: escapas de la conversación-bucle.
-El
secuestro-cebo: comienzas el juego (o una parte de este) recibiendo
una carta de un amigo que te manda a X sitio al cual sólo puedes
acceder con el código incluido en ella. Esto inicia una
cadena de cartas (como una gincana) que en ultimo punto te llevan a
una trampa mortal. En consecuencia, lo "lógico" sería
que, al reiniciar el juego, se obviara esta ruta (conductismo puro y
duro), prosiguiendo con la exploración del resto del mundo. La
ironía estaría en que justo antes de llegar a la trampa mortal
habría una carta escondida que te revelaría la verdad y te
conduciría a donde tu amigo está secuestrado. La gracia, en que si
lo encuentras/rescatas por casualidad, se tendría una conversación
un tanto hilarante, ya que podría reprocharte haber tardo tanto por
no haber seguido las cartas.
-Por
supuesto, si hiciese un juego tal no podría resistir la tentación
de incluir viejos textos. Mientras veía el review apunte, por
ejemplo, el final de uno de mis poemas: "toda boca/ a muerte
evoca"
Sea
como fuere, a partir de Yume Nikki descubrí RPG
maker, así como sus alternativas y otro
software relacionado con el desarrollo de videojuegos (el engine o
motor gráfico más popular es Game Maker, aunque hay
alternativas free como
Game Editor, entre muchos otros)
sin olvidar la correspondiente
escena underground o indie (cf. GameDiscovey);
otro horror que encontré fue Ib.
Pero
Yume Nikki no era el único juego en explotar el inagotable
mundo de los sueños de manera singular, experimental, alternativa,
fiel a lo esencial de estos: no, no tarde en encontrar el
diario onírico LSD,
a veces subtitulado dream
emulator (cuyo soundtrack fue
creado por Osamu Sato, ya famoso por su independiente Eastern
Mind). Asimismo, también descubrí la catalogación non-games,
bastante idónea para estos títulos que se
centran en la exploración y, sobre todo LSD, carecen de objetivo y
trama. Otros ejemplos más mediáticos del genero serian
las franquicias de Will
Wright (SimCiy, LosSims, Spore) y la simulación
divina, los MUD (como
Second Life), los juegos casual típicos de
la DS o la Wii, relacionados con el ejercicio tal Wii Fit o en
plan puzzle cual tetris, Lemings,
Pikmnin, Portal o Sequester (el
cual te permite introducir/practicar la descripción de
un solido rígido mediante ángulos de
Euler -ayudados siempre, eso sí, por un
dado-), musicales (sintetizadores, karaokes,...),
etc. Juegos que se acercan cada vez más al concepto
de serious-game (esencialmente
simuladores con finalidades pedagógicas o de mejora de
ciertas habilidades) o de aplicaciones/programas de PC (como
en Taboo, tu
tarotista personal-virtual, de interacción más bien pobre
para llamarse videojuego).
Un
caso particular (o aparte, según el caso) son los llamados art
games, entre
los que destaco los juegos tipo
Rez, tipo
Journey, tipo
Ico, los bizarros y absurdos collages de Revenge
of the Sunfish y Game,
game, game and again game, los de narración múltiple (Heavy
Rain, Galatea), los
que rompen la cuarta pared o
consiguen asustarte/inquietarte (como
el excéntrico survival
horror Deadly
Premonition), las
versiones tétrico-experimentales-surrealistas de clásicos
de la literatura (The
Path, American
McGee's Alice,... Añadiría Bad
Mojo, pero creo que Kafka es simplemente inalcanzable en este
aspecto), los existenciales Every
Day the Same Dream, Passangers (no sé si así el resto de
juegos de Rohrer), los de Pippin Barr, You
have to burn the rope (que pone de manifiesto que lo
interesante es llegar por nosotros mismos a la solución, cf.
maieutica), The graveyard,etc.
Esto
también me llevo a reencontrarme (o descubrir: durante
mi infancia no me preocupaba demasiado por la calidad; todo
me entretenía por igual) algunos juegos (o autores,
como Tim schaffer o Jeff Minter) de culto, así
como clásicos varios, gracias a la exposición The
Art Of Video Games, en la que se hace un repaso histórico a
través de 240 títulos.
Todo
ello, no obstante, en lugar de animarme mostrándome el
potencial y potencia del formato, me abrumo, me echo para
atrás: sentí que mis
primeras ideas eran ingenuas, que no era lo que buscaba, y que de
todos modos no podía aportar nada (por no decir que salvo
excepciones como Yume Nikki, suele haber un equipo de desarrollo y
una financiación importante)
8.VideoBlogger
En
su día se me ocurrió hacer una serie de
5 capítulos paródicos sobre el tema tomando
como núcleo argumental la critica humeana al principio de
causalidad (otro de mis lugares comunes). En el primero de ellos
tenia pensado presentarme mediante una enumeración infinita de
temas que me gustaría tratar en el vlog muy velozmente.
Tanto, que no sólo resultaría inseguible para el espectador, sino
también para la propia voz, que se interrumpiría
mientras la imagen continuaba sin sonido para luego quejarse diciendo
"Joder, este hombre es más rápido que los flagelos
mitocondriados de mi esperma, ¡puta mierda!...mmm... ¿cómo? ¿a
que vienen esas caras de desconcierto? ¿qué se pensaban que la voz
que oían se correspondía con ese cuerpo tan horrendo
que veían?. ¡Qué fe tan ciega tienen ustedes en la
causalidad! ¡Hasta donde alcanzaran sus extrapolaciones, harto
alejadas de la realidad!" (Esta idea seria reciclada en "Anuncio
japonés")
En
el siguiente capitulo tenia pensado aparecer con
un look completamente diferente (pelo, barba, ropa;
cualquier cosa visible susceptible de ser cambiada) y hacer algo que
no tuviese nada que ver con lo dicho (o oído, sería más
exacto, dado que la enumeración habría quedado cortada mientras la
boca seguía moviéndose) de manera que, en el tercer
capitulo, embestiría contra los ¿previsibles? comentarios
con un "¿y a mi que me cuentan? ¿que yo me he cortado el pelo
y no sé que cuatro mierdas? No me hagáis reír. Es que no
entendieron nada del primer capitulo?". Para más inri, en esta
ocasión doblaría a otra persona.
En
el cuarto capitulo debía aparecer una grapadora hablando, y en el
quinto y ultimo episodio mi títere seria el vació,
la ausencia de personaje (erase,
personaje eliminado). Como decía Aki
Kaurismaki, cuando grabo "a mí me basta con una pareja
hablando delante de un muro. También me conformo con una sola
persona delante del muro. Y con ninguna, ya que, ahora que lo pienso,
a mí lo que de verdad me interesa es el muro". En mi caso, la
voz, la palabra, el hilo mental de mis pensamientos.
Con
todo esto pretendía poner de manifiesto que yo no era mi
cuerpo, que nada de lo que se veía me representaba, ie, las
confrontaciones clásicas Obra VS Autor y Cuerpo VS
Características accidentales del
mismo (como la voz). Incluso, quizá, la ausencia
de carácter primigenio, de identidad, añadiendo
algún vídeo viral como este -y
afirmando ser yo- y añadiendo alguna provocación como "parezco
loco y soy normal. Ontologicamente no me puedes refutar"; muy
Hume, todo. Demasiado, de hecho: abandone el proyecto, en parte,
porque me pareció redundante, sobrecargado.
9.Profesor
de secundaria
Aunque
yo pasé por el aro muy dignamente (y, en efecto, sigo bajo su yugo
obsoleto con más o menos suerte), concuerdo con que, "si juzgas
a un pez por su habilidad para escalar un árbol, pasará toda su
vida pensando que es estúpido"(Einstein); de hecho, hace tiempo
que tengo pendiente escribir sobre el tema, el cual ya he tratado en
varias conversaciones informales.
Y
quizá por ello (y, para que negarlo, porque la salida mayoritaria
para matemáticas es la docencia: 38%,
y bajando(sic!)), me plantee esa posibilidad, escribiendo una especie
de discurso iniciatico: "Lo que vais a estudiar aquí no
son matemáticas, a pesar del nombre de la materia. Os lo digo
para que no se os ocurra decir que son una basura. En todo
caso, podréis decirlo a proposito de las matematicas que
os enseñan en la formación reglada elemental. Y para
demostraroslo, cada semana habra una curiosidad matemática."
Entre
las susodichas curiosidades se encontraba la música de
Xenakis y Varese, algunos poemas de Machado y Alberti, acertijos
varios, foto del mes en divulgamat, algunas definiciones formales
sencillas,... Sin embargo, a medida que iba creciendo esta
lista, la encontré como algo falso y perjudicial; un
espejismo.
Me
explico: suele
afirmarse que "la matemática está en todo",
pero, a mi entender, esto es por definición, siendo, por tanto,
equivoca y perniciosa, esa afirmación, esa mistificación o
misticismo, ese coleccionismo meramente anecdótico. La matemática,
desde un punto de vista pragmático, ofrece a las demás ciencias
una serie de herramientas -¡un lenguaje!- útiles -y a las
artes, además, unos motivos,
como la proporción áurea- para crear modelos abstractos
de sus respectivos objetos de estudio, por lo que es redundante
aclamar que está en todo (lo que conocemos): seria como decir que la
arcilla esta en todas las estatuillas de arcilla (hechas).
Esto
es posible porque la matemática se dedica a estudiar
modelos, relaciones, estructuras,... en un sentido abstracto y
general. Por este motivo, la matemática no le hace feos a
nadie: no importa que nuestro
universo (según la Relatividad) responda a una
métrica cuatridimensional pseudo-euclídea del espacio-tiempo, y
que este se
modele con una variedad
diferenciable pseudo-riemanniana conexa temporalmente orientada de
dimensión 4. Da igual porque la matemática va
a pretender construir todas las métricas y, si fuera
posible, dar un método de construcción automática
(cf. intuicionismo, la
cuestión de la decidibilidad en el cuarto
punto del programa de Hilbert -pg126-, demostración
automática de teoremas). Da igual porque la matemática se
identifica con la ontología (cf. Baidou), porque es la única forma
valida de metafísica (cf. Kant, critica a la razón pura), porque se
estudian propiedades más allá de toda utilidad o correspondencia
con la realidad física inmediata, porque se examina lo esencial
del ser, las propiedades que cumple todo objeto acontextualmente
(cada disciplina desde un punto de vista diferente, cada teorema
exigiendo sus propias hipótesis o contexto.
La matemática como un todo no tiene contexto, sus
resultados sí).
Es
por ello, digo, que la matemática termina por almacenar un
numero insondable de teorías y modelos, de modo que cualquier
explicación física va encontrar en él una formulación
adecuada ya propuesta (muy revelador en este sentido el missed
opportunities de Dyson o el
papel de Poincaré y Minkowski
en la concepción de la Relatividad[pg14-17]). Y por ello mismo,
también, aunque los átomos -los fermiones y bosones,
si me apuran- están en todo -en un sentido físico-,
uno no suele proclamarlo. Porque son una descripción concreta de
una realidad posible; carece de la plasticidad de la matemática.
En
suma, una razón más para justificar mi creciente asco hacia la
divulgación, una de las tantas drogas enajenantes del pueblo (y no
la ciencia per se, como dicen algunos, y que generalmente
el pueblo llano no llega a conocer nunca, sino que la ignora por
completo, inventándose sus propias fantasías y
paranoias mentales a partir de lo que cree entender de esa pútrida y
reduccionista divulgación).
El docente no impone, propone.
10.Reseñador
a)de
libros (y cine, videojuegos y sueños)
Yo
soy de los que leen con lapiz y papel en mano: "si
pienso algo, necesito escribirlo. Para mí es importante manipular
las palabras, no puedo hacerlo sólo en la cabeza, necesito verlo
escrito" (du
Sautoy); quizá por eso tenga tantos manuscritos. Al menos,
claro, cuando tengo tiempo libre, me parece interesante lo que leo
(ie, me hace pensar), y me siento con fuerzas. De ahí que suela
extenderme excesivamente cuando comento textos ajenos, o incluso
cuando, como ahora, intento comentar mis propias ideas o planes
fallidos.
En
consecuencia, tengo varios manuscritos comentando / reseñando
algunos libros (no muchos, tampoco: leo más sobre X
que de X.
Como diría Benno Levin "No leo por placer.""No
leía por placer. No he leído nunca por placer, ni siquiera de niño.
Tómese como se quiera. Pienso demasiado en mí mismo. Me
estudio. Me pone enfermo. Pero eso es todo cuanto me queda. No
soy nada más." Supongo que todo, en cierta manera, y en
especial cuando se disecciona bajo la luz de la razón logocentrica,
es tedioso, carente de sentido, valor o motivación). La mayoría
de ellos me resultan a día de hoy muy crípticos, ya que
suelo hacer uso de toda clase de abreviaciones -bastantes dadas por
el contexto del libro, de fragmentos que ya no recuerdo, o muy
vagamente-, por no decir que muchos de ellos son poco más
que resúmenes y esquemas, o extracciones de
ideas y citas para "plagiar" o reciclar algún día.
Esbozos de poco valor, sobretodo cuando se tratan de clásicos
ya mil veces estudiados y con una bibliografia "relevante"
imponente a sus espaldas. ¿Qué podría aportar yo a ella,
completamente ajeno a la Academia?
Por
ello, y por pereza, he decidido no transcribirlos. Al menos por
ahora.
Algo
similar puedo decir a propósito de películas y
videojuegos, aunque en menor medida (ya que en estos la densidad narrativa o de ideas suele [notable excepción es Despertando a la vida] ser menor en pos de la fluidez y brevedad, por no decir que entran
en cuestión elementos visuales, técnicos y demás
que suelo obviar, pareciéndome así totalmente desmedido el
calificativo de peor director para Ed Wood).
También he
intentado varias veces llevar a cabo un diario onírico,
y me he planteado transcribirlos he incluso tomarlos como base para
textos mayores, pero... eso es algo que tendría que hacer
en el momento. Escribir, releer, recordar; escribir, releer,
recordar;... esa es la mecánica a seguir para rememorar,
profundizar en, un sueño. En su día, cuando escribí el
manifiesto escéptico y me interese por el tema de la
onironautica y tal, en el verano de 2010, llegue a tener un
cierto dominio, pero desde entonces que lo tengo bastante aparcado.
Tal vez en un futuro próximo lo vuelva a retomar de nuevo.
b)de
TV
En
su día, este vídeo me
impresionó muchísimo (advertencia: sesgada está mi
memoria), tal vez porque por aquel entonces ya había dejado de ver
con asiduidad la TV, o porque, de todos modos, nunca había visto
esta clase de programas (¿pudiéndose descargar por
Internet películas y series, o contrastar una noticia en
varios medios y fuentes más rápidamente, para qué sirve la
TV, que, para colmo, nos
atiborra a publicidad?). Me impresionó, digo, por la cantidad
nada desdeñable de incoherencias, sesgos, falacias,... que se
pronunciaban (advertencia:
sesgada está mi memoria, y paso de volver a verlo): recuerdo que me
colapsaron (cf. punto
5), por lo que no pude apuntar nada (o, si más no, no conservo
nada de aquel shock traumático).
Fue
entonces, creo, cuando concebí por vez primera* la idea de llevar a cabo las conversaciones que pretenden llegar
a algún tipo de verdad (o, al menos, convencer) en forma
de monólogos sucesivos (cf. Juan
Pablo Queiroz: dialogo I, II, III). Aunque visto en perspectiva
esto tampoco era ninguna novedad: en las ligas de debate, por
ejemplo, primero habla uno mientras el otro piensa/anota los puntos a
refutar y sus correspondientes argumentos, turnándose a
cada rato; lo que sí es cierto es que esta manera de proceder no
suele emplearse en la vida cotidiana.
Así,
mi idea consistía esencialmente en substituir la figura del
mediador por un intercambio de cartas, cuando hubiese alguna clase de
conflicto, o cuando una discusión llegase a un punto tal que en
lugar de razonar y argumentar se caminase en círculos o
hacia ningún lado. Este planteamiento bebe del hecho de
que ciertas personas (tal vez los antes denominados "despóticos":
onironautas, solitrarios, escritores,...), entre las cuales me
encuentro yo, cuando tratan algún tema oralmente, de
cuerpo presente... cuando, digo, se enzarzan en una discusión, se
alteran rápida y progresivamente, ya sea por
un
sentimiento de fatalidad o impotencia debido a tener que repetir y
volver a oír algo ya discutido con anterioridad (no
necesariamente con la misma persona, tal vez simplemente en sus
propios pensamientos), ya sea por considerar
absurda, gratuita o arbitraria la posición del contrario o sus
sucesivos motivos y argumentos, ya sea porque este no lo admita a
pesar de las diferentes refutaciones aportadas,... Todo ello
asuntos que dejan un mal sabor de boca, una sensación de
angustia e inutilidad que fácilmente llevaría a esos
antes citados "despóticos" a encerrarse de nuevo en
sus torres de marfil, rehuyendo futuras conversaciones,
retroalimentando el "problema" y/o reafirmando su carácter.
En
estos casos, digo, considero bastante más apropiado y fructífero
el intercambio de cartas. La oralidad, la oratoria,
es demasiado inmediata, fluida, como para permitir reflexionar
detenidamente sobre los feedbacks (tal
vez inesperados) que se sucedan en esa conversación, para argumentar
adecuadamente, para buscar el mejor modo de explicarse, la manera más
sencilla y comprensiva, etc. Por no decir que los oradores hacen uso
de elementos externos a la argumentación y suelen traer los
deberes hechos de
casa; suelen venir, digo, con la lección ya aprendida, con
los pros y los contras de cada postura y argumento ya memorizados,
cual abogados a sueldo o relativistas
consecuenciales (exceptuando el caso de que la discusión
haya nacido espontáneamente, en cuyo caso todo esto se basara
en preconcepciones basadas en experiencias y lecturas pasadas, que
se asumirán como axiomas de apoyo, incluso cuando la
memoria le engañe o no sean legitimos).
Ambas
cosas, tanto el no restringirse a lo meramente racional como esa
preparación previa que dificulta la ironía socrática, me
duelen y me resultan perniciosas, desde un punto de vista puramente
logocentrico y filosófico respectivamente, ya que manifiesta
que allí no se busca -aunque en vano, ingenuamente, como un
revivido Sócrates- una verdad: sólo convencer al publico se
persigue; manipular (sus emociones) es el fin ultimo de ese
viejo espectáculo que es la oratoria, muy alejado, en su
fondo, de la filosofía, con la que a veces se confunde.
Podríamos decir,
así, que no es más que una forma elitista (intelectual,
culturalmente elitista) de politiqueo en la que no se escucharan,
pues, dos monólogos entremezclarse, fundirse, reflejarse
entre sí, el uno al otro, deformados, refutados y luego
reformulados y dispuestos a comenzar de nuevo ese baile mágico,
esa triada dialéctica.
Tampoco habrá interacción, controversia, polémica,
vehemencia, calor humano,... que no irritabilidad, irascibilidad e
irracionalidad, cosas, estas tres, que sí pretendía eludir con el
planteamiento no presencial-oral, con la calma de la soledad en la
que se escribe una carta.
Esa
clase de oratoria fría y aséptica, vacía, digo, en la
que vence el más carismático y mejor informado/preparado,
el que más horas ha invertido y no el que lo ha hecho del modo más
eficiente**, el más agudo e inteligente (conocer VS saber manipular
los objetos conocidos)... ese espectáculo carente de la
espontaneidad, de la improvisación inherente al pensamiento humano,
al monologo
interior (que nace y genera ideas "cómo de la nada",
más allá de los posibles procesos internos y
ocultos, psicológicos y sociales, instintivos y
freáticos,... cf. la saga "Una
visión científica de los derechos de autor" y
las múltiples menciones a la teoría
de los memes, que pretende desmitificar la noción de autor y
creación, como por ejemplo en las palabras de Blackmore)... esa
total falta de misterio, sorpresa, autenticidad y vivacidad, digo, yo
no la quiero.
Por
contra, cuando, bajo la explicada propuesta, uno escribiese esa
carta en privado, podría autorevisarla fácilmente, remitir a
las fuentes sin dificultades, tomarse su tiempo para digerir y
responder correspondientemente al envió de la contraparte
sin presiones, sin que esté este presente o esperando una pronta
contestación, ya sea en frente o tras una pantalla; con discreción,
sin publico, sin prisas ni más elementos que la palabra misma. Resumiendo, un
dialogo entre monólogos ajenos que aporta claridad sin euforia y permite, al fijar el texto, dejar constancia del mismo, revisarlo y reflexionar sobre él y sus ideas con mayor facilidad.
[Actualización: me han comentado que esta manera de proceder "es un poco autista". Tras informarme un poco mejor sobre el espectro austista y, en concreto, sobre su forma más leve, el síndrome de Asperger, creo que, en efecto, es posible que yo sea un poco autista: tras psiconalizarme brevemente y hacer revista de mi vida, he apreciado ciertas coincidencias, aunque no considero concluyente el diagnostico].
Sea
como fuere, y volviendo ahora sobre
el vídeo antes citado, concretando, lo que yo había
imaginado era a Haplo diciendo... "Tras la entrevista,
hablamos, ¿de acuerdo?", y aplicar entonces esa metodicidad
"socrática" que acabo de comentar, ese
dialogo de o entre monólogos.
Entrecomillo "socrática" porque los interlocutores de
Sócrates suelen hacer intervenciones bastante escuetas en
los diálogos platónicos, de modo que, más que intercalar
dos monologos, se estaría escribiendo uno sólo auxiliado o apoyado
en una batería de preguntas estándar esperadas
y respondidas favorablemente, pensadas para dar continuidad al texto
y reforzar la opinión del mismo, otorgándole así
al conjunto un aire artificioso, falso, de dialogo, que, quiero
creer, pretendía imitar los certeros, vivos
y auténticos diálogos que Sócrates sostuvo.
No
obstante, abandone el ensayo así iniciado porque ni me interesaba ni
sabia mucho sobre el tema que se trataba (por no decir que, pensadolo
en frió, me parece bastante absurdo ese encuentro, ese
planteamiento del ensayo; creo que ninguna de las partes
tendría interés en llevar a cabo esa conversación en
privado, fuera del ojo de las cámaras y lo mediatico).
En
cuanto a la idea más general de reseñar programas de TV (ya que
supuse que esta estaría repleta de esa clase de basura; al menos su
fama bien lo valdría)... renuncie a ella por dos motivos esenciales.
Uno, de
las moscas del mercado, en Así habló Zaratustra. Dos, por el
aforismo 146 de Más allá del bien y el mal: "Quien con
monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando
miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de
ti".
**Esta
aversión o omisión hacia la cuestión de la eficiencia queda
reflejada no sólo en el existencialismo del pueblo, que
proclama "querer es poder", sino en múltiples y
antiguas referencias más "cultas" que llegan hasta
"Crónica del pájaro que da cuerda al mundo"(1995), III,
31 : "¿Sabe
usted cuál es el más intenso de los odios? Aquel que se siente por
alguien que ves que alcanza sin el menor esfuerzo lo que tú eres
incapaz de alcanzar pese a desearlo con toda tu alma." Clásico cóctel
de frustración y envidia.
PS: Después de
todo esto tengo la sensación de que, más que un literato amateur,
debería considerarme una especie de filosofo, pensador o,
simplemente, paranoico amateur, dado el hecho reiterado de centrarme
obsesivamente en el hilo de los pensamientos, lleven a donde lleven;
de embeberme, digo, en ese sentimiento claramente logocentrico.
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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.