La maldición del eterno resfriado
Una infinidad de
infinitésimos
conforman un numero
arbitrario
Yo padezco un mal
llamado resfriado,
eterno resfriado.
Una condena tan ínfima,
que no permite queja;
pero tan prolongada,
que no tiene descanso.
Es la maldición
del eterno resfriado.
"Mírale, desconsolado,
llora y se lamenta
por un simple constipado",
la gente al verme gime.
Es la maldición
del eterno resfriado.
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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.