transición

Imagine, lector, un viaje sin principio ni fin... Imagínese desasido, libre y perdido deambulando exhausto en un páramo circular como ese, sin saber de donde ha venido ni a donde desea o esta yendo, si es que acaso levantar la vista de estas letras no le describe y desvela ya este misterio.... Entonces, al hacerlo, habrá visto una estela veloz y segura, brillante, sugerente...un soplo de aire fresco y suave que acaricia dulcemente su piel endurecida por tan agreste desierto. ¿Quien le diría que no, en su sano juicio, a tan hermosa y seductora propuesta (de viaje)?  

NOTA:
presentado al "V Certamen de Relatos Breves" de la RENFE, junto a otros de 5000 textos más:

Como contrapunto a la posible nueva interpretación que este dato extra pueda producir, decir que cuando lo escribí considere el estado inicial como el propio de la incertidumbre que vaga sin rumbo en círculos absurdos de contradicción o autoreferencia/autojustificacion (en un falaz circulus in probando).Por contra, el final pone de manifiesto lo sugerente del dogma como salida a ello, a esa angustia existencial. Por tanto, la pregunta final (con un tono medio irónico), en este contexto, se puede reformular como: ¿Si Dios [en sentido amplio, como paradigma del dogma] no existiera, habría que crearlo [para dar sentido, en particular, y estabilidad, en general, a nuestras vidas]? Esto es, pongo en cuestión las afirmaciones de Voltaire y Bakunin o Nietzsche, que dan respuestas confrontadas a esta cuestión.

PS: títulos alternativos:
El fin de la búsqueda del principio del viaje
¿superando la incertidumbre?

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