El calendario laboral
Preámbulo biográfico: yo y las efemérides
Recuerdo burlarme del concepto de efeméride (y particularmente del de cumpleaños) desde adolescente, llegando a chocarme con algunas personas por ello o a plasmarlo en un texto ("La hiperrealidad se va de fiesta", 9/2011).
Hace algunos años vi "Les bessones a St. Clare's" (1991), donde reconceptualizaban el cumpleaños no como una fiesta de sí (nadie recuerda el día de su nacimiento, que, parafraseando al "Al-Isharat wa al-Tanbihat" de Avicena, solo se conoce por tawātur) sino como una conmemoración del parto (y por extensión, de la madre), y me medió reconcilié con ello. Y a raíz de empezar a participar en manifestaciones anualizadas (8M, 28J, 1M), también con las efemérides en general, como excusa o disparador para la acción y la concienciación, desde una perspectiva anti-realista e instrumental.
Este arraigado desdén seguramente explique que cada año me siga sorprendiendo que tal o cual día sea festivo (a medida que este se aproxima), como si el festivo apareciese ex nihilo con una semana de antelación (a medida que la gente comienza a hablar de él; "esse est percipi", que diría Berkeley). O sea, sé que hay festivos en navidad, pero me costaría situarlos en el calendario de memoria, ya no digamos el resto de festivos.
(Supongo que tampoco ayuda que el calendario escolar, con el que me crié, sea distinto al laboral; o que ciertos festivos varían según comunidad, habiéndome mudado; o que en mi familia no se tratasen esos festivos de forma especial, que recuerde; etc.)
Sea como fuere, ahora que estoy como delegado sindical, me he visto en la obligación moral de enterarme de qué va el asunto y de porqué algunos años la gente dice eso de "este año hay que trabajar más, hay menos festivos", en referencia a que caen más en finde.
Lo que he visto es lo siguiente:
Legislación I: calendario y horas máximas
Los convenios colectivos fijan una cota superior de horas de trabajo, que en mi empresa holgadamente no superamos.
ET 34.6 afirma que "Anualmente se elaborará por la empresa el calendario laboral, debiendo exponerse un ejemplar del mismo en un lugar visible de cada centro de trabajo."
Hasta dónde he podido ver, las empresas no tienen la obligación de publicar el cálculo de horas de trabajo efectivas anual (descontando findes, festivos y vacaciones), aunque lo suyo es publicarlo junto al calendario, especialmente teniendo en cuenta que en cualquier caso su cálculo es obligatorio para garantizar el cumplimiento del convenio.
Matemáticas: la aritmética modular del calendario
Por lo que he podido ver revisando los calendarios laborales de años anteriores de mi empresa (convenio de ingeniería), es cierto que hay años en los que trabajamos menos (223 días en 2023) y años en los que trabajamos más (226 días en 2024).
Variaciones que se deben, por una parte, a que el año tiene 52 semanas y 1 ó 2 días extra en función de si es bisiesto o no, días que pueden caer en finde o laborable; en este sentido, estos días de trabajo extra serían artificiales, producto de la mera discretización en años del tiempo. Y por otra parte, a festivos que caen en sábado (si caen en domingo se trasladan a un día laborable por el art. 45.2 del R.D. 2001/1983, con la posible salvedad de festivos dictados por convenio).
Salvo error u omisión, la cantidad de días de trabajo siempre cae en ese rango de 223-226 días (insisto, calculandolo para el convenio de ingeniería), con un total de festivos disfrutados de entre 12 y 15 (aunque usualmente disfrutamos entre 13 y 14)*, pues nunca se alinean todos los factores. En 2025 trabajaremos 224 días con disfrute de 14 festivos.
*Se disfrutan 15 festivos cada 28 años, siendo la última instancia 2012. Se disfrutan 12 festivos cada 11-6-11 años, siendo la última instancia en 2022 y la siguiente en 2033. Se disfrutan 14 en 17 de 28 años del subciclo del calendario gregoriano (subciclo que se romperá en 2100).
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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.