Debate esquizofrénico sobre la hiperrealidad de la ética y la política
Estaba exhausto tras un duro día de trabajo intelectual. Mi mente estaba como anulada, ausente, ebria de ideas y reflexiones; tan pronto no pensaba nada ni en nada como que no sabia que y en que pensaba. Por suerte o por desgracia, estaba a final de línea, así que pude sentarme con facilidad; y aunque eso supusiera más tiempo de espera, más tiempo en ese estado más propio del muerto que del vivo, me alegraba. Estaba sentada, y no solo no tenia que pensar en nada, sino que ni tan siquiera tenia que hacer el esfuerzo físico para mantenerme en pie. En aquel estado de trance me vino una imagen muy grafica a la cabeza: el metro se hinchaba como una herida a medida que las paradas iban pasando una a una, mientras yo no era conciente de ninguna. Y en ese mismo estado de trance, no se si de demencia o genialidad, vi como un par de personillas de avanzada edad entraban al metro. Nadie se movió. ¿Para que? ¿Acaso no eran cadáveres vivientes, seres ya exprimidos, no más que acto ya consumado ...